Una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) aterrizó en Buenos Aires este miércoles por la mañana para iniciar una nueva ronda de conversaciones con el Gobierno argentino. La misión, liderada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, buscará revisar el cumplimiento del acuerdo vigente por US$ 20.000 millones y avanzar con la segunda revisión del programa en el marco del Servicio Ampliado del Fondo (SAF).
La llegada del equipo ocurre mientras el Ejecutivo intenta mostrar progresos en uno de los puntos más sensibles del acuerdo: la acumulación de reservas internacionales netas. Según fuentes oficiales, ese objetivo había quedado rezagado hacia fines de 2025, cuando se ajustaron las metas tras un escenario electoral que afectó la capacidad del Banco Central (BCRA) para comprar divisas.
Durante los próximos días, la comitiva mantendrá reuniones con autoridades del Ministerio de Economía y del Banco Central, para evaluar si el Gobierno alcanzó las metas pactadas y si puede destrabarse el desembolso pendiente de US$ 1.000 millones. Del lado argentino, las conversaciones serán encabezadas por Luis Caputo, ministro de Economía, y posiblemente por el presidente del BCRA, Santiago Bausili.
El encuentro tiene lugar en medio de un clima de hermetismo y tensiones internas. La visita estaba prevista originalmente para los últimos días de enero, pero el cronograma se modificó y se postergó a febrero. La agenda del FMI coincide con un momento sensible para la gestión de Javier Milei. A pocos días del arribo de la misión, se confirmó la salida de Marco Lavagna como titular del Indec, en plena preparación de un nuevo esquema para medir la inflación. El plan contemplaba implementar el cambio a partir del IPC de enero de 2026. Esto sumó un nuevo componente de incertidumbre técnica en medio de la revisión. @@FIGURE@@
Uno de los ejes en los que estará el foco en esta etapa es el cumplimiento de la meta de reservas. La pauta original exigía terminar el cuarto trimestre de 2025 con un saldo positivo de US$ 2.400 millones en reservas netas, pero más tarde se permitió un margen de US$ -2.600 millones. A pesar de la flexibilización, tampoco se logró cumplir con ese límite.
Con el inicio de la fase 4 el 1 de enero de 2026, el panorama cambió. En apenas 23 ruedas consecutivas, el BCRA compró US$ 1.297 millones, casi el 13% de la meta anual. Lo hizo sin esterilizar, emitiendo pesos para abastecer el mercado sin afectar las tasas de interés. Actualmente, las reservas internacionales treparon a US$ 45.673 millones, tras un aumento diario de US$ 564 millones. Aunque ese nivel aún no recuperó los valores previos al cierre de enero, muestra una señal positiva ante el FMI. @@FIGURE@@
Días atrás, Luis Caputo se encontró con Kristalina Georgieva durante el Foro Económico Mundial en Davos. El breve intercambio derivó en una publicación en X (ex Twitter). “Fue un placer tener un breve intercambio con Luis Caputo en Davos. Elogié el sólido desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”, escribió Georgieva. Caputo respondió: “Gracias a vos, Kristalina Georgieva. Seguiremos trabajando para hacer grande a Argentina nuevamente”.
El interrogante ahora gira en torno al nuevo objetivo que podría fijarse y si eso habilitará el giro de los US$ 1.000 millones.
El 1 de febrero, Argentina pagó US$ 878 millones en concepto de intereses al FMI, utilizando Derechos Especiales de Giro (DEGs) adquiridos a Estados Unidos. Caputo confirmó la operación, aunque no se detalló si el dinero salió de las reservas o del Tesoro. Según el FMI, ese monto equivalía a 605,7 millones de DEGs, y con una cotización de US$ 1,45 por DEG, se alcanzó el total abonado.