El mercado cambiario argentino transita un momento de gran estabilidad luego de varios meses de volatilidad marcada por expectativas de devaluación, ajustes de política monetaria y acumulación de reservas por parte del Banco Central.
La semana comenzó con los principales tipos de cambio operando con poca variación y bien contenidos dentro de las bandas fijadas por la autoridad monetaria, un fenómeno que refleja tanto la dinámica interna del mercado como la eficacia del nuevo esquema de bandas cambiarias implementado recientemente.
Y en la rueda de este miércoles, el dólar mayorista subió apenas 0,1%, cerrando en $1.447,50, todavía por debajo del tope de las bandas fijado en $1.579,95. Esto significa que el tipo de cambio oficial se mantuvo aproximadamente 8,5% debajo de ese límite.
Por su parte, el dólar minorista terminó la jornada estable en $1.465 para la venta en el Banco Nación, mientras que los tipos de cambio financieros, que suelen moverse más rápidamente con las expectativas del mercado, también se alinearon dentro de las bandas.
Dentro de este último segmento, el CCL se ubicó en torno a $1.498, mientras que el dólar MEP, en cerca de $1.469, cifras que denotan una brecha mínima de alrededor del 3,5% con los valores oficiales, un nivel reducido si se lo compara con los históricos de años recientes (por ejemplo, 200% hace algunos años).
Incluso el dólar blue, tradicionalmente más volátil, se negoció en torno de los $1.450, prácticamente en línea con los tipos de cambio oficiales y financieros, confirmando que las presiones especulativas disminuyeron en las últimas semanas.
Según Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), hay algunas variables fundamentales que explican la calma cambiaria.
“Hoy el dólar está más presionado a la baja que al alza. En el corto plazo hay dos flujos muy claros que explican esto: la fuerte liquidación del agro, que se adelantó y está siendo más intensa de lo habitual, y el boom de endeudamiento corporativo en dólares, con empresas trayendo divisas para financiarse afuera y pasarse a pesos. Esa combinación genera una oferta genuina que mantiene al tipo de cambio contenido, incluso en un contexto donde estacionalmente debería estar más firme”, indicó. @@FIGURE@@
Además, cabe señalar que gran parte de esta estabilidad también está vinculada con la estrategia del Banco Central de acumular reservas mediante compras netas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).
En enero, la entidad compró más de US$ 1.100 millones, lo que generó señales positivas entre los operadores financieros y contribuyó a la compresión del riesgo país. Ese acumulado de reservas, junto con un contexto internacional que beneficia a las monedas emergentes, ayuda a explicar por qué el tipo de cambio permanece contenido incluso con un flujo de pesos en circulación elevado.
De cara al futuro, los expertos estiman que la calma se mantendrá, al menos en los próximos meses. La incertidumbre se centra en lo que pueda suceder en la segunda mitad del año.
“El mercado prevé para el corto plazo un lapso de estabilidad cambiaria, tal es así que el dólar futuro presentó una jornada marcada por una tendencia negativa, lo que refleja expectativas acotadas de corrección de la divisa en el corto plazo”, relató el economista Adrián Moreno.
“Para febrero, se espera un tipo de cambio de $1.472, mientras que para marzo recién el mercado descuenta un ascenso por sobre los $1.500, colocándose en $1.511, sobre todo teniendo en cuenta que en el tercer mes del año probablemente comience a acelerarse la liquidación del campo, y con mayor oferta de dólares el BCRA siga comprando reservas aumentando la sensación de bonanza cambiaria, traducida en un dólar planchado”, añadió.
Por su parte, Anzalone fue señaló que, una vez que se agote la cosecha gruesa y se moderen esos flujos financieros, el mercado va a empezar a mirar mucho más de cerca la capacidad del BCRA de sostener la acumulación de reservas sin esos dólares “extra”.
“Ahí es donde aparece el principal riesgo: que el dólar deje de caer y empiece a corregir, sobre todo si la inflación sigue corriendo por encima del ritmo de ajuste del tipo de cambio oficial”, concluyó.