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Foto: Magnus Lejhall/Agencia de Noticias TT/AFP vía Getty Images.

Detrás de la jugada de Bessent para bajar las tasas: por qué es un bluff

Brett Owens

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El Tesoro de Estados Unidos prepara recompras de deuda de largo plazo para contener los rendimientos, mientras los mercados emergentes ganan atractivo ante un dólar más débil.

27 Agosto de 2026 20.00

No pensabas que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se iba a quedar de brazos cruzados ante la suba de las tasas de interés, ¿no? Quienes siempre pensamos distinto sabíamos que eso no iba a pasar. 

EE.UU. no puede permitirse tasas de interés altas. ¡Mucho menos con una deuda de US$ 40 billones! Los pagos de intereses ya son demasiado elevados para que el Tío Sam, como suele llamarse al gobierno estadounidense, pueda afrontarlos. Sin embargo, el mercado de bonos decidió poner a prueba a Bessent, quien respondió con firmeza. ¿O no?

En estas páginas argumenté que no se permitiría un aumento de las tasas de interés a largo plazo. En algún momento, eso provocaría una reacción por parte del secretario del Tesoro. Y ahora que esa respuesta llegó, hice los cálculos para analizar qué sucede en operaciones con bonos similares a las que Bessent acaba de anunciar. ¿Qué podemos esperar de los rendimientos de los bonos del Tesoro? ¿La respuesta? Lo inesperado.

Pero primero, el anuncio de Bessent: el Tío Sam va a recomprar parte de sus propios títulos de deuda. Y que quede claro. Esto no se parece en nada a una recompra de acciones. El gobierno estadounidense no tiene dinero de sobra para devolverles a los accionistas ni busca aprovecharse de una suba en el precio de sus acciones.

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El costo de financiar la deuda estadounidense vuelve a poner al mercado de bonos en el centro de la política económica. (Foto: Pexels)

Esto consiste en que el Tesoro emita más títulos a corto plazo y utilice ese dinero para comprar deuda a largo plazo. Es un programa de reciclaje de deuda pública que recompra al menos US$ 4.000 millones en bonos del Tesoro de largo plazo, con vencimientos superiores a 10 años, en cada operación. La idea es pedir prestado a tasas más bajas, en el corto plazo, para después comprar y amortizar bonos que pagan tasas más altas, a largo plazo. De esa forma, se reduce la deuda.

Las "operaciones" comienzan el 9 de septiembre y se extenderán durante unos dos meses. Cabe destacar que ya existía un presupuesto de US$ 38.000 millones para estos intercambios de deuda de largo plazo por títulos de corto plazo. Bessent simplemente desplaza ahora el objetivo de este reciclaje de deuda hacia el tramo más largo de la curva de rendimientos. Un tope implica fijar un nivel que los rendimientos no puedan superar, ya que el gobierno interviene cada vez que se acercan a ese límite. Así, busca contener las tasas de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años, además de otros vencimientos vinculados, incluidas las tasas hipotecarias, que suelen moverse en línea con los bonos a 10 años.

¿Qué tanto alivio en las tasas de interés consiguió la medida de Bessent? Dos ruedas después, el rendimiento del bono a 30 años quedó cinco puntos básicos por debajo de su nivel inicial. (Cinco puntos básicos equivalen a apenas 0,05 puntos porcentuales).

El mercado puso a prueba al Tesoro de Estados Unidos. (Foto: traducida con IA)
El mercado puso a prueba al Tesoro de Estados Unidos. (Foto: traducida con IA)

El secretario tuvo que tomar esta medida porque Estados Unidos pagó US$ 963.000 millones en intereses durante los últimos 10 meses, un 14% más que un año atrás. Ese es el costo de una deuda de US$ 40 billones; podríamos llamarla la hipoteca de Estados Unidos Inc. Con las tasas actuales, se refinancia una deuda que antes se pagaba entre el 2% y el 3%, ahora a tasas cercanas al 5%. Cuanto más altas son las tasas, mayor resulta la factura de intereses, lo que obliga al gobierno a endeudarse más y, a su vez, ejerce mayor presión sobre esas mismas tasas.

Bessent cree que la recompra de bonos reducirá las tasas de interés a largo plazo. Pero acá aparece lo que me sorprendió y por eso prefiero analizar los números por mi cuenta en lugar de quedarme con los titulares. Voy directo a los datos: ¿cuántos días pasarán hasta que estos rendimientos vuelvan al nivel que tenían antes del anuncio de Bessent?

¿Cuánto dura el alivio de las tasas de interés en Estados Unidos? (Foto: traducida con IA)
¿Cuánto dura el alivio de las tasas de interés en Estados Unidos? (Foto: traducida con IA)

Recuerden que, durante los programas de flexibilización cuantitativa, conocidos como QE por sus siglas en inglés, la Reserva Federal creó billones de dólares para comprar activos y presionar a la baja las tasas de interés. Sin embargo, ese efecto duró, en promedio, apenas 15 días. Las dos excepciones se dieron durante las crisis de 2008-09 y 2020, cuando el alivio superó los 100 días gracias a una política monetaria mucho más agresiva de la Fed.

Este último anuncio no es un programa de flexibilización cuantitativa (QE), al menos por ahora. Se trata de una "operación de liquidez" en la que no se crea dinero nuevo: el Tesoro vende deuda de corto plazo, obtiene efectivo y compra bonos de largo plazo, sin modificar la oferta monetaria neta. Esta es la tercera operación de este tipo en siete años, y las anteriores tuvieron una mediana de 0 días de alivio en las tasas. En dos de los tres casos, los rendimientos no cerraron por debajo del nivel que tenían al inicio.

La más efectiva de las tres consiguió apenas dos días de alivio, en junio de 2024, antes de que los rendimientos volvieran a subir. En el caso de Bessent, la baja todavía se mantiene al momento de escribir estas líneas, aunque con un margen muy reducido.

La estrategia de Bessent podría tener un efecto limitado. Sin embargo, existe un antecedente fuera de Estados Unidos que logró mantener bajos los rendimientos. En 2012, Mario Draghi, entonces presidente del Banco Central Europeo, prometió compras ilimitadas de bonos y aseguró que harían "lo que fuera necesario" para bajar las tasas de interés. La declaración tuvo un fuerte impacto en los mercados. Después de aquella declaración, Draghi no necesitó comprar bonos y, aun así, el rendimiento de los títulos españoles se mantuvo bajo durante casi dos años.

En el caso de Bessent, el tamaño de la operación podría resultar insuficiente, aunque el antecedente de Draghi muestra que las expectativas del mercado también pueden influir. Hasta ahora, el anuncio produjo una baja de apenas cinco puntos básicos, por lo que el Tesoro podría necesitar reforzar su estrategia más adelante.

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El mercado de bonos volvió al centro de la escena ante el desafío de financiar una deuda cada vez más costosa. (Foto: Wikimedia Commons)

Para los inversores que buscan ingresos, el principal riesgo está en las tasas de interés de largo plazo, ya que una suba puede presionar a la baja el precio de los bonos. Cuando las tasas aumentan, los títulos que ya están en cartera pierden atractivo frente a nuevas emisiones con mayores rendimientos y, como consecuencia, sus precios bajan.

En ese contexto, los mercados externos se presentan como una alternativa. Estados Unidos tiene una relación deuda/PIB del 119%, lo que limita el margen de Bessent para financiar ese nivel de endeudamiento. Brasil México presentan una situación diferente, con niveles relativos de deuda pública más bajos.

Las agencias calificadoras mejoraron la nota de su deuda debido a indicadores fiscales más favorables. Por eso, una de las alternativas es el ETF iShares JP Morgan USD Emerging Markets Bond (EMB), que invierte en bonos soberanos de mercados emergentes, paga dividendos mensuales y actualmente ofrece un rendimiento cercano al 6%.

EMB también puede beneficiarse de un dólar más débil. La moneda estadounidense cayó la semana pasada a su nivel más bajo en tres meses tras el anuncio de Bessent, un movimiento que puede favorecer a los emisores de deuda de mercados emergentes. Un dólar más débil facilita a países como Brasil y México el pago de sus obligaciones denominadas en esa moneda, ya que sus divisas locales adquieren mayor poder de compra frente al dólar. Además, sus niveles de deuda pública equivalen al 84% y al 53% del PIB, respectivamente, por debajo del 119% de Estados Unidos.

Deuda del gobierno como porcentaje del PBI. (Foto: traducida con IA)
Deuda del gobierno como porcentaje del PBI. (Foto: traducida con IA)

Los bonos de mercados emergentes superaron a los estadounidenses en más de 6% en 2025. En ese contexto, EMB todavía rinde cerca del 5,9%, frente al 4,7% de los títulos estadounidenses, una diferencia cercana al 26%. Desde la recomendación publicada en el Informe de Ingresos Contrarios en noviembre de 2023, EMB acumuló un rendimiento del 31%, equivalente a un promedio anual del 10,1% con reinversión de dividendos.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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