El sector bancario argentino atraviesa una etapa de transición marcada por tensiones de corto plazo, pero con un horizonte que comienza a despejarse. Así lo plantea Citi Research, que en su último informe sectorial sostiene que el mercado ya estaría descontando buena parte del deterioro reciente y que el verdadero cambio de tendencia podría consolidarse a lo largo de 2026.
Luego de un período de menor dinamismo del crédito y un aumento en los niveles de mora, los analistas de Citi consideran que el sistema financiero se acerca a un punto de estabilización. “Esperamos que los niveles de incobrabilidad y provisiones alcancen su pico hacia mediados de 2026”, señalan, remarcando que este proceso ya se encuentra mayormente reflejado en las valuaciones actuales.
La desaceleración del crecimiento de los préstamos continúa siendo uno de los principales desafíos. Tanto la cautela de los bancos al momento de originar crédito como una demanda todavía débil limitaron la expansión del negocio durante los últimos trimestres. Sin embargo, Citi destaca que, a medida que la actividad económica gane tracción, los márgenes financieros deberían mostrar una mejora gradual, apoyados en spreads que se mantuvieron más resistentes de lo previsto.

A pesar de la volatilidad en los costos de fondeo, el informe subraya que la estructura de ingresos del sector mostró una capacidad de adaptación relevante. En ese contexto, “los bancos argentinos apuntan a recuperar ROEs reales de doble dígito bajo en 2026”, con estimaciones que se ubican en un rango de entre 10% y 14%, un nivel que vuelve a hacer atractiva a la industria desde el punto de vista financiero.
Desde el ángulo bursátil, Citi observa valuaciones que lucen razonables frente al potencial de recuperación. El sector opera en torno a múltiplos cercanos a dos veces valor libro, un punto que, según el banco, no refleja plenamente el escenario de normalización esperado para el próximo ciclo.
Dentro del universo financiero, BBVA Argentina y Banco Macro aparecen como las principales apuestas. En el caso de BBVA, Citi elevó su precio objetivo a la zona de los 12.500 pesos, lo que implica un potencial de suba cercano al 30%. Macro, con una sólida posición de capital y margen para desplegar nuevas estrategias de crecimiento, presenta un valor objetivo en torno a los 19.000 pesos por acción, también con un recorrido atractivo.
Galicia, Supervielle y Banco Hipotecario muestran perfiles más mixtos. Galicia enfrenta presiones de corto plazo vinculadas a la integración de activos y a la digestión del deterioro crediticio, aunque mantiene una franquicia sólida. Supervielle continúa atravesando un período más desafiante en términos de resultados, mientras que Hipotecario aparece más atado a cambios estructurales en el mercado de crédito hipotecario, aún poco profundo en Argentina.

Medido en dólares, a través de los ADR, el potencial también resulta significativo. Citi estima retornos totales esperados en moneda dura que se mueven entre el 25% y el 45% para los principales bancos del sistema. “El castigo reciente ya está, en gran medida, incorporado en los precios”, advierte el informe, sugiriendo que el balance riesgo-retorno comienza a inclinarse a favor de posiciones de mediano plazo.
El desempeño del sector seguirá estrechamente ligado a la evolución de la macroeconomía. Un repunte sostenido del crédito, una inflación más previsible y menores distorsiones monetarias serían los principales catalizadores para acelerar la recuperación. A eso se suma la expectativa de eventuales medidas de desregulación que otorguen mayor flexibilidad a los balances bancarios.
En definitiva, para Citi el mensaje es claro: el presente sigue siendo exigente, pero el panorama comienza a ordenarse. “Dolores de corto plazo, mejores perspectivas hacia 2026” resume la visión del banco. Para los inversores, la clave estará en si la mejora macroeconómica acompaña lo suficiente como para transformar esa expectativa en resultados concretos y en una revalorización sostenida de las acciones financieras.