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Acosado, el dueño de Garbarino negocia con el Estado e inversores mexicanos

Antonio D'Eramo

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Carlos Rosales acumula conflictos propios y heredados mientras busca en la administración nacional un salvavidas pata sus negocios. En la llegada de capitales extranjeros se juega a todo o nada.

17 Agosto de 2021 15.20

Para algunos sindicalistas, como Pablo Moyano de Camioneros o Ramón Muerza de mercantiles o algunos delegados de izquierda, es “el señor de los despidos”, para otros empresarios es un hábil negociador que compra empresas en problemas para sanearlas y volverlas competitivas. 

Pero Carlos Rosales logró en las últimas horas logró comprar tiempo para intentar una solución a la crisis de Garbarino, Compumundo y, otras cuatro empresas asociadas. Los ejecutivos que él tiene cerca, lo escuchan maldecir a diario, por lo bajo, por la difícil situación económica y financiera que atraviesa, casi de manera terminal, la tradicional cadena de venta de electrodomésticos. 

Matías Kulfas



El tiempo, fue producto de conseguir que la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (AGIP) liberara 225 millones de pesos que el ente recaudador tenía retenidos a la firma. En la intermediación con el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta estuvo presente Armando Cavalieri de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys) y por ese motivo, el dinero que  ingresará se dirigirá al pago parcial de los sueldos adeudados de los 3.800 trabajadores que no cobran desde hace cuatro meses. 



El otro factor que puede darle un poco más de tiempo a Rosales es la posibilidad de que avancen las complejas negociaciones con el gobierno nacional en el ministerio de Producción que conduce Matías Kulfas. 

 

No se trata sólo de conseguir ingresar al Repro 2 (programa de recuperación productiva) u obtener subsidios del ministerio de Trabajo sino de conseguir créditos “blandos” del BICE para tener capital de trabajo y poder comenzar a nivelar los pasivos que colocan a Garbarino al borde del concurso de acreedores.  



Mientras tanto, Carlos Rosales, acumula enemigos y reclamos de sindicalistas y empresarios

Por un lado, el sindicalismo de los Moyano que tienen paralizados algunos centros logísticos de la empresa. “Lamentablemente esta empresa comenzó a decaer por el plan económico del macrismo y la pandemia. Hace seis meses que no funciona y que no paga los salarios. El centro logístico está cerrado, los locales también. Venimos a exigir a esta cueva financiera donde funciona Garbarino que se hagan cargo de los 200 trabajadores de logística y de los miles de empleados de comercio”, dijo Pablo Moyano.  

Otro de los que se subió a la crisis de Garbarino, para hacer política sindical, es el delegado de comercio de COTO, Ramón Muerza, que volverá a intentar desbancar a Cavalieri del sindicato de Empleados de Comercio en las elecciones del 2022. 

Cavalieri retiene el poder desde el año 1986.  Muerza opera en tándem con la familia Moyano para lograr ese objetivo que tendrá, de concretarse, obvias repercusiones hacia el interior de la CGT y, acerca de la crisis de la empresa de Rosales, dijo, “hay una deuda de cuatro meses y medio. Están en la miseria los trabajadores de Garbarino. Los ministerios de Trabajo y de Producción están ausentes, les pedimos que intervengan”. 



Del otro lado del mostrador, el sector empresarial lo empuja a la quiebra. 

Cencosud no espera más. Quiere desalojar a Garbarino y a Compumundo de todos los locales que ocupa en sus 16 shoppings. Para ello, concurrió a la Justicia Comercial. En el expediente se deja leer, “ al 31/10 del 2020 Garbarino adeuda 7,8 millones de pesos en alquileres, gastos comunes de los centros  comerciales y multas por falta de pago. Garbarino no devolvió los inmuebles por ello el monto es varias veces mayor y será motivo de una nueva presentación judicial”, advirtieron los abogados de la firma chilena.  

Jumbo, Cencosud.



Mientras las demandas se acumulan, Rosales negocia con los funcionarios del Estado y con un grupo inversor mexicano. En las dos mesas de negociación realiza el mismo descargo por las razones que lo llevaron a esta situación. 

Ocurre que todos sus planes para darle valor a estas marcas se vieron entorpecidos por la pandemia de coronavirus y la caída del consumo registrada por las restricciones impuestas por las extensas cuarentenas dictadas por la administración de Alberto Fernández desde el 20 de marzo de 2020.  A sus íntimos les dice, “nunca pensé en una situación como esta y eso que soy peronista, sin embargo con Macri había lugar para hacer negocios. Todo lo que sucedió en torno a la pandemia me hizo retroceder”. 



El soliloquio, comentado a NA por varios de sus allegados, está relacionado con el modus operandi que tiene este empresario que no suele hacer muchas declaraciones públicas a pesar de ser dueño de Radio Continental y el paquete de FM, la 104.5 y la 105.5 con sus plataformas digitales, que le cedió el Grupo español Prisa, en su retirada abrupta de la Argentina. 

El éxodo de compañías del exterior del mercado nacional fue otra muestra de la sagacidad de Carlos Rosales para comprar empresas por “dos pesos” que le permite incursionar en un rubro que, no conoce demasiado, y por el cual se asoció con la productora Kuarzo, de Martín Kweller, para el manejo de sus FM. 

“El hombre es un self-made man y está orgulloso de esa condición” dijo a NA un ejecutivo que trabajó con Carlos Rosales en el ámbito asegurador. “Comenzó repartiendo pizzas y comida como delivery y, hoy por hoy, te lleva en su auto para mostrarte la esquina de la pizzería y decirte que toda la esquina es de su propiedad. Es autodidacta, lee mucho, es peronista y tiene buen vínculo con dirigentes cercanos a lo que fue el Frepaso, con llegada a la secretaria de temas legales del Presidente, Vilma Ibarra, en un principio, a través de Gonzalo Ruanova que asumió como el segundo de Ibarra, Subsecretario técnico de la Presidencia, pero debió renunciar meses después cuando trascendió  la designación de su hija en la mesa de entradas de la Corte Suprema de Justicia, cargo desde el que te enteras de todas la causas que ingresan”. 

Mario Pergolini y Mariana Casares



Sus contactos políticos llegan hasta el ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni. La vicepresidente de Garbarino es Mariana Casares quien se desempeñó como subsecretaria de asuntos legislativos en seguridad cuando Sergio Berni era viceministro de Seguridad de la Nación durante la segunda presidencia de Cristina Fernández. Casares creó su propia empresa durante el período macrista, Faith and Temperance, y en el año 2018, renunció a la presidencia para dejarle el cargo a Agustina Propato, senadora provincial en Buenos Aires y, la esposa de Berni. 
 


Sin formación universitaria para la gestión de empresas, el tiempo que Carlos Rosales no ganó en los claustros académicos, lo invirtió en aceitar sus relaciones con dirigentes políticos. 

Además de los citados, algunos de ellos conocidos al compartir su pasión por San Lorenzo de Almagro club del cual es tesorero en la actualidad, hay que citar que trabajó en el Instituto de la Vivienda cuando gobernó la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Telerman. 

En 2008, tuvo su primer contacto con el kirchnerismo cuando fue funcionario en el Ministerio de Desarrollo Social de Alicia Kirchner y, un año después, terminó trabajando en la provincia de Buenos Aires con Daniel Scioli en un sector que, el actual embajador en Brasil, mostró mucho interés durante su gobernación, el deporte. Rosales se desempeñó como director de clubes de barrio. 



La era Macri y la posibilidad de hacer negocios 



Pero fue durante la gestión del gobierno de Cambiemos cuando Carlos Rosales mostró sus dotes para crecer en el ámbito empresario. El sector elegido fue el rubro del seguro y la empresa escogida una compañía tradicional con 50 años de trayectoria que, desde luego, en esa época atravesaba una crisis financiera. 

Mauricio Macri



En el ambiente del seguro la conocen como PROFRU. Se trata de la compañía aseguradora Productores de Frutas Argentinas Cooperativa de Seguros Limitada. Cuando Rosales se hace cargo, la PROFRU estaba intervenida por la Superintendencia de Seguros por problemas que había tenido con la rama aseguradora de automotores. La empresa debió iniciar un proceso de saneamiento y conseguir capitales mínimos que fueron aportados por Carlos Rosales no sin polémica por un problema judicial posterior. 

Rosales fue denunciado por estafa, administración fraudulenta y falsificación de documentos públicos por su socio de entonces, Alberto Castro a quien había conocido por realizar negocios con insumos sanitarios, por intermedio de Claudio de Meglio, empresario del sector farmacéutico. 

Para ingresar a la aseguradora PROF, Rosales reunió bienes, propiedades y pidió el concurso de Alberto Castro que también volcó bienes inmuebles para entrar a la aseguradora frutera del Alto Valle. 

Para Castro la operación “no era muy rentable pero significaba entrar en un nuevo negocio, el de los seguros”. El objetivo se logró pero la sociedad no duro y terminó de la peor manera con una demanda de Castro contra Rosales en el juzgado del entonces polémico juez Rodolfo Canicoba Corral, por un total de 220 millones de pesos que aún hoy está en litigio. 



Pero, más allá de estas vicisitudes judiciales, Rosales creó el Grupo Prof y generó dos unidades de negocios hacia el interior de la compañía, la de seguros globales y la ART que bautizó con el nombre comercial de PLUS. 



Luego de sanear la aseguradora, el grupo Prof, se convirtió en el corazón de su holding empresarial que hoy comienza a estar jaqueado por la “mala prensa” que está teniendo el extenso conflicto con la tradicional cadena de electrodomésticos que adquirió de manera simbólica por poco dinero, haciéndose cargo de los pasivos, y que involucra no sólo a Garbarino sino también a la cadena Compumundo; la financiera Fiden; Garbarino Viajes y las fábricas Digital Fueguina y Tecnosur ubicadas en la provincia de Tierra del Fuego. Rosales, dueño del 100% de las acciones de estas empresas, asumió su dirección con un total de 4325 empleados repartidos en 191 sucursales; 54  locales de Compumundo y 32 centros de distribución logística en todo el país. 



La pandemia y el comienzo de los graves problemas 




Cuando asumió la dirección de Garbarino, una empresa con 70 años de presencia comercial, en junio de 2020, Carlos Rosales afirmó “se trata de un enorme desafío que implica la expansión de la mayor cadena de retail del mercado  argentino y la puesta en marcha de un nuevo plan de negocios que integre la ventas físicas con el comercio on line”. 

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Pero la pandemia continúo y, a excepción de unas pocas semanas del verano de 2021 en las que el consumo de electrodomésticos repuntó, la crisis económica, la recesión, y los confinamientos, arruinaron el plan de negocios propuesto y hoy Rosales busca un inversor en tiempo de descuento. 

Y, esto es así, no sólo por la grave crisis laboral que están atravesando los empleados de Garbarino que llevan meses sin cobrar cuestión que se dirime en el Ministerio de Trabajo sino porque la crisis financiera de Garbarino y  sus subsidiarias están provocando ruidos en el grupo asegurador Prof. 

Consultados por NA, delegados sindicales que suelen reclamar en la Plaza de Mayo por sus salarios adeudados, afirmaron, “lo peor que puede ocurrir es que se ingrese en convocatoria de acreedores. Nos dicen que están negociando con una empresa de capitales mexicanos muy fuerte y esperamos que se llegue a un acuerdo. Si se termina en un concurso lo que sucederá es que se creará un fideicomiso, casi seguro. Los que entren como inversores van a generar esa figura y el síndico deberá designar prioridades de pago entre los acreedores y los trabajadores deberemos estar en primer lugar. Por ello, recomendamos a los compañeros  del interior que aguanten y no se consideren despedidos porque si ocurre esto van a terminar últimos en la lista para cobrar algo”. 

Los mexicanos a los que se refiere la fuente gremial son los integrantes de la firma COPPEL con quien Rosales intenta llegar a un acuerdo. El empresario ya dejó caer la oferta realizada por el empresario de las telecomunicaciones el tucumano Facundo Prado. El Ceo de Supercanal tenía avales del Fondo Carval de Cargill y ofertó cerca de 5 millones de dólares por las empresas de retail pero Rosales pedía, en principio, 15 millones. 

No parecía haber un plan B a la oferta de Facundo Prado pero Mariana Casares reflotó algunas opciones del exterior entre las que se encuentra la más firme que es la de los aztecas. Coppel ya tiene presencia en el país desde hace una década y tiene más de 20 locales en la Argentina con 1.000 operarios en su plantel. 

Le interesa Garbarino para tener más presencia en las provincias y porque en su market place está incorporando cada vez más electrodomésticos y celulares. 



Coppel es una empresa gigante del retail en México. Fundada en 1941 bajo el nombre de tienda El Regalo posee 1.600 locales y comercializa varios rubros en sus tiendas. 

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La compañía ofrece financiamiento al consumo a través de BanCoppel y vende on line y en nuestro país se ha consolidado en el segmento de los sectores más populares, de bajos ingresos, donde suele otorgar créditos. Créditos que, por otra parte, ha logrado acceder la propia firma en México. Copel se ha convertido, recientemente, en una firma récord en México al recibir el mayor monto de financiamiento a una empresa privada por un crédito de 1942,3 millones de dólares. 

Otros a los que no les conviene la convocatoria de acreedores de Garbarino están representadas por las firmas proveedoras de electrodomésticos que acumulan cheques sin fondos de la firma de Rosales.  A pesar de los perjuicios los ejecutivos de Garbarino y Compumundo afirman que llegaron a un acuerdo con el Grupo Newsan para que el fabricante vuelva a ensamblar equipos de aire acondicionados bajo la modalidad de fasón, término utilizado en el ámbito industrial para señalar la manufactura de un producto por mandato de un tercero, dueño de una marca, en el cual este puede proveer de las materias primas e insumos que son necesarias para la producción de los electrodomésticos. Sin embargo, al momento, las plantas no están operando y la principal dificultad en la negociación continúan siendo las deudas que tiene Garbarino con la empresa. 

Garbarino



Newsan está aguardando por una muestra de buena fe de parte de Garbarino para regularizar, al menos, una parte de las acreencias. Pero “a ningún proveedor comercial le conviene que Garbarino quiebre, cualquier fabricante de electrodomésticos que abastece a la cadena, se encuentra interesado en que la firma continúe operativa”, explicaron voceros de Newsan. 

La situación financiera de Garbarino que dificulta la posibilidad de producir a Newsan es un escollo de difícil solución para el managment de Rosales que observa cómo crecen los cheques rechazados en la central de deudores del Banco Central. Al 14 de agosto, Compumundo acumula 3.500 cheques rechazados por una cifra cercana a los 5000 millones de pesos mientras que Compumundo suma 522 cheques "rebotados" por más de 500 millones de pesos. 



Finalmente, pero no menos importante, hay un sector que hoy está desilusionado con Carlos Rosales pero que continúa trabajando para una solución. Se trata del sindicalismo oficial representado en la figura de Armando Cavalieri. 



El secretario general de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios fue vital para el ingreso de Carlos Rosales a Garbarino. Cavalieri se había involucrado en la negociación por la venta de la empresa que era propiedad de los hermanos Garbarino, Daniel y Omar, que finalmente terminaron fuera de la compañía al trasladar el 100 % de las acciones a Rosales, y se aseguró que la mayoría de los más de 4.300 empleados afiliados a su sindicato cobraran los sueldos adeudados en ese entonces. 

Armando Cavalieri

Rosales cumplió y se hizo cargo de una parte de  los sueldos del personal al tiempo que Cavalieri buscó los fondos del Estado a través de los ATP vigentes durante la cuarentena. El grupo Prof había aportado cerca de 50 millones de pesos para pagar sueldos. Exactamente, lo opuesto a lo que sucede en estos días, en los que los trabajadores están desesperados. 

A las críticas por izquierda que está soportando Cavalieri en cada protesta de los delegados de Garbarino se suma el enemigo interno que posee en el sindicalismo peronista. Camioneros de Pablo Moyano que se alió a Ramón Muerza pensando en las elecciones en el sindicato del 2022. 

De hecho y en reclamo de la regularización de los sueldos y el pago del aguinaldo de unos 4000 empleados, el sindicato de Camioneros encabezó hoy una manifestación en el centro porteño, en la que Pablo Moyano exigió a dos ministros del Gobierno que impulsen una solución al dilatado conflicto.

Carlos Rosales negocia contrarreloj para que un inversor extranjero ingrese a Garbarino y aporte fondos frescos que permitan continuar con una reestructuración de la compañía y con las operaciones que a ningún actor involucrado conviene que termine en una convocatoria de acreedores.

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