El directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina y habilitó un nuevo desembolso de US$ 1.000 millones para el país, en una señal de respaldo al programa económico del gobierno de Javier Milei.
La decisión llega luego de que el staff técnico del organismo validara en abril el cumplimiento de las metas comprometidas en el programa de Facilidades Extendidas firmado en 2025. Con este nuevo giro, el Gobierno busca reforzar las reservas del Banco Central y sostener la estabilidad financiera en un año atravesado por la desaceleración de la inflación y la apuesta oficial por consolidar el superávit fiscal.
En el comunicado oficial, el FMI destacó el avance de reformas fiscales, comerciales y laborales impulsadas por la administración libertaria, además de cambios en el esquema monetario y cambiario. También valoró que la Argentina alcanzara superávit fiscal primario, uno de los pilares centrales del acuerdo.
Sin embargo, el organismo volvió a marcar un punto sensible: la acumulación de reservas internacionales. Aunque el board aprobó la revisión, distintas evaluaciones técnicas señalaron que el país todavía enfrenta dificultades para fortalecer el balance del Banco Central al ritmo previsto originalmente.
El programa acordado entre la Argentina y el FMI contempla un financiamiento total cercano a los US$ 20.000 millones durante 48 meses. Con este desembolso, el país ya recibió una parte sustancial de esos fondos, en medio de una estrategia oficial que combina ajuste fiscal, desregulación económica y apertura comercial.
En la Casa Rosada, la aprobación fue leída como un respaldo político y financiero en un momento clave para el Gobierno. No sólo porque garantiza divisas para las reservas, sino porque mantiene abierta la puerta al financiamiento internacional y refuerza la relación con los organismos multilaterales, una pieza central del plan económico libertario.