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Macroeconomía
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Marcos Rodolsi. Forbes

Diego Coatz, ex director de la UIA: "No se puede producir sin estabilidad pero falta crecimiento"

Virginia Porcella

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El economista de I+D, ex titular del centro de estudos económicos de la entidad fabril celebró las últimas medidas del Gobierno pero insistió en la necesidad de "atender la micro"

29 Agosto de 2026 08.00

Se formó durante 20 años en la Unión Industrial Argentina, entidad de cuyo centro de estudios económicos dirigió hasta el año pasado. Conoce el sector como pocos y, en línea con la mayoría de sus representantes, pide medidas de contención y advierte que la situación es frágil. En ese marco, el economista Diego Coatz, socio fundador de la consultora I+D, consideró en diálogo con Forbes “una medida en el sentido correcto” el anuncio oficial de fondear créditos hipotecarios a través del FGS de la Anses.

El Gobierno parece reaccionar al reclamo de tomar medidas para estimular la economía y empezaron los anuncios ¿Qué impacto crees va a tener el plan de créditos?

Veo que va en la dirección correcta. No es que se gasten fondos del FGS, sino que se usan como garantía para poder ofrecer tasas competitivas en un momento donde la cuestión de tasas se tensionó últimamente. Tanto para la compraventa de inmuebles como, sobre todo, para la refacción —que es muy importante para el motor de la construcción—, es una buena medida. Sin embargo, tiene que ser la primera de muchas otras. En términos de dimensión de la macro, el PBI y el empleo, el impacto va a ser poco. Insisto en que es la primera medida, pero debieran venir otras para mover la economía real y el empleo formal, que es lo que más se está complicando en la dinámica del país

Pero hay un giro en el Gobierno que decidió mostrarse activo

Me gusta una frase de Deng Xiaoping, que también decía mi abuelo: "No importa el color del gato, si es blanco, negro o pardo, sino que cace ratones". El Gobierno venía sosteniendo que la micro se ordenaba sola; bueno, esto es una medida para decir que el gato se empezó a mover un poco.

¿Qué otras medidas hacen falta para evitar esa impresión de que la industria se está fundiendo? 

No, la industria no se está fundiendo toda, pero anda mal. Claramente está un 15% por debajo de sus mejores años de los últimos diez, y entre un 10% y 12% por debajo de 2022. Los mejores años fueron a principios de 2017 y, previamente, en 2015 o 2011. Para resumir el estado de situación: la mitad de la industria está muy complicada. Me refiero a los sectores intensivos en trabajo, donde la caída del consumo afecta mucho, combinada con la presión tributaria, la competencia desleal y costos en dólares que suben mucho. La otra mitad de la industria, donde se encuentran sectores como alimentos, parte del sector químico, petroquímico y plástico, está en una situación distinta. El consumo de esos bienes cae menos aunque caigan los ingresos. 

Y siempre hay empresas que pueden exportar. 

Sí, siempre hay empresas en cada sector que salen a exportar porque estos procesos generan concentración y cuentan con mucha capacidad ociosa. Hay una economía real, que es la que más genera empleo, que está sufriendo y anda mal. En los datos de actividad económica general esto se ve compensado por el sector financiero (por cómo se mide) y, sobre todo, por los grandes sectores de recursos naturales: el agro (que derrama mucho), la minería y el petróleo, que tiran los indicadores para arriba. Son sectores muy importantes que hay que potenciar porque generan dólares y tienen tecnología, pero no alcanza con eso para que el beneficio se transmita al resto de la economía que genera empleo, clase media e ingresos. El gran desafío es cómo conectamos estos grandes sectores con el resto de la economía argentina.

Cuando hacemos ese filtrado de sectores se ve que muchos siguen por debajo de 2023 ya casi todos los sectores muestran crecimiento interanual ¿El problema es de velocidad o hay sectores que directamente se van a achicar a su mínima expresión?  

El 2023 fue un año atípico: algunos sectores se stockearon de insumos y otros ya venían en caída, por lo que resulta más claro comparar con 2022 o 2017. Los tres grandes motores de empleo —comercio minorista, industria y construcción— siguen por debajo de sus niveles previos: la construcción y la industria están unos diez puntos abajo y el comercio entre dos y tres, afectando a casi el 60% del empleo argentino. La industria, al ser transable, compite internacionalmente y enfrenta dificultades tanto en la demanda interna como frente a países como China, Turquía o Brasil. La agenda industrial puede dividirse en tres grupos: sectores que deberían ser dinámicos pero no logran despegar (alimentos elaborados, proveedores petroleros y metalmecánica pesada, con capacidad ociosa), sectores estratégicos como energía y agro, y los resilientes e intensivos en trabajo —madera, muebles, textil, indumentaria, calzado y parte de la metalmecánica— que se achican rápidamente, con una destrucción PyME superior a lo que el país puede sostener. Aun así, la industria argentina sigue siendo en gran medida compatible con las necesidades y precios que demanda el consumidor.

Sin embargo, está la idea que fue un sector muy protegido, con precios carísimos…el sector textil es el ejemplo paradigmático de eso. Hay carga ideológica pero también algo de realidad.

Las encuestas de opinión muestran que dos tercios de los argentinos entienden que tener industria es un privilegio y un lujo. Hay un tercio de la población con una carga ideológica muy fuerte. El sector industrial es muy resiliente, pero está preso de la coyuntura y de la alta volatilidad de la Argentina. Le cuesta mirar a largo plazo porque en los últimos años hemos tenido una crisis cada dos años.  Además, el contexto internacional es sumamente complejo. Debemos hacer el esfuerzo de explicar que, más allá de los problemas, tener un sector industrial, de construcción y de servicios de valor agregado es un lujo. Cuando este sector se achica, aumenta la informalidad laboral. 

Te veo pesimista ¿No apostás a la idea del proceso de reconversión que eventualmente derivará en una economía traccionada por los sectores más dinámicos?

Lo grafico en tres ideas. Primero, estabilidad: hay un gran consenso de que no se puede producir con inestabilidad económica. Tener previsibilidad, bajar la inflación y eliminar la brecha cambiaria es un orden macroeconómico clave y positivo de la coyuntura actual. Sin embargo, la estabilidad de la "paz del cementerio" no tiene sentido; a esta estabilidad le falta crecimiento. El programa macroeconómico requiere recalibrarse porque la economía no está creciendo. Si quitamos a los grandes sectores primarios, la industria, el comercio, los servicios y el empleo están cayendo. El tercer punto, y donde si fallamos iremos a una nueva frustración, es atender la micro de forma compleja con un consenso productivo para poner en movimiento la economía de la producción. 

¿Cuánto hay en el cierre de empresas de decisión estratégica en función del modelo y cuánto de empresa que cierra simplemente porque se funde?

La inversión hoy no crece, exceptuando los proyectos acelerados por el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones). Haría falta un "súper RIGI" o una política específica y muy audaz para los proveedores locales, de modo que estas inversiones que traen muchos dólares no queden como islas aisladas, sino que traccionen a toda la cadena de valor local. El empresario argentino es sumamente resiliente y apuesta por el país, pero las PyMEs sufren lo que llamamos el "efecto sándwich": costos en dólares que suben, tasas de interés, energía, etc: y un consumo interno muy caído. Al no poder trasladar esto a precios porque no hay demanda, los márgenes se achican, se pierde liquidez y la empresa se queda sin nafta. No es sólo una decisión estratégica, se quedan sin recursos para continuar. 

¿Ves que eso cambie?

Tiene que pasar, y debió haber empezado a principios de año. Si no ocurre, los indicadores se seguirán complicando. Como decía con la metáfora del gato, hay que empezar a cazar ratones. La medida de los créditos es buena, pero faltan muchas otras que deben discutirse.
 

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