Florencia Radici Editora
El último informe Future of Professionals 2026 de Thomson Reuters enciende las alarmas en el sector de los servicios profesionales. El estudio advierte sobre el severo costo financiero y operativo de no implementar eficazmente la IA en las profesiones jurídica, fiscal, de auditoría y de riesgo.
A nivel global, la investigación evidencia una preocupante y creciente brecha entre la ambición corporativa en torno a la IA y la realidad palpable en los escritorios de los trabajadores. Esta falta de ejecución oportuna ya está conllevando consecuencias materiales críticas. Por un lado, pone en riesgo hasta US$ 143.000 millones en ingresos de clientes tan solo en EE.UU., debido a que los clientes exigen de forma activa un valor impulsado por IA de sus proveedores. Por el otro, está empujando a una porción significativa del talento clave a considerar abandonar sus organizaciones ante la frustración de no contar con las herramientas adecuadas.
Según el informe, el 74% de los profesionales globalmente ya utiliza herramientas de IA de forma regular varias veces a la semana, y un 44% de ellos confiesa depender de estas soluciones múltiples veces al día. No obstante, las organizaciones están experimentando serias dificultades para estructurar y transformar ese uso cotidiano en valor real y medible para el negocio. De hecho, un abrumador 91% de los profesionales experimenta algún grado de brecha de valor respecto a la IA (la diferencia entre lo que la tecnología puede ofrecer y lo que su organización realmente provee en el día a día ). Esta falta de gobernanza generó consecuencias colaterales graves, como el auge del Shadow AI o IA no autorizada.
Ante la lentitud organizacional, los profesionales motivados no se detienen y buscan sus propias soluciones: un 34% admite utilizar herramientas de IA que sus organizaciones no aprobaron, en formas que las áreas de tecnología y cumplimiento no pueden monitorear ni controlar. Esta cifra se eleva al 41% entre quienes perciben de forma explícita que su organización avanza de manera demasiado lenta en la materia. Además, el 41% de los usuarios actualmente carece de acceso a herramientas de IA diseñadas específicamente para el trabajo profesional y construidas sobre contenidos verificados.
El impacto crítico en Argentina y América Latina
La problemática global también se replica en el mercado de América Latina y, en particular, en la Argentina. Rodrigo Hermida, VP de Legal Professionals LatAm & Tax Professionals South LatAm de Thomson Reuters, destaca que el nivel de familiaridad de los profesionales locales con la tecnología está a la par de las tendencias globales, desmitificando cualquier retraso en el interés de los usuarios: “La IA ya está integrada en el trabajo profesional: en Argentina, el 74% de los profesionales la usa de forma regular. El desafío hoy no es la adopción, sino crear las condiciones para capturar valor de forma consistente”.
Sin embargo, esta aceleración individual combinada con la lentitud corporativa provocó que el fenómeno del Shadow AI se dispare en el mercado argentino de manera mucho más acentuada que en el promedio mundial. Explica el ejecutivo: “Un dato que llama la atención es el uso de IA no autorizada como una señal que la estrategia no está bajando al día a día. En Argentina, donde el uso de IA no autorizada alcanza al 49% de los profesionales encuestados, el impacto va mucho más allá del cumplimiento: afecta la calidad del trabajo, el manejo de información sensible y la confianza con el cliente. Cuando ese uso queda fuera de la organización, deja de ser un desajuste interno y pasa a ser un riesgo reputacional”.
Esta desorganización interna impacta directamente en la precisión del servicio, un aspecto crítico en sectores donde el error puede acarrear multas o fallos desfavorables. Hermida detalla: “Cuando el trabajo requiere precisión y responsabilidad profesional, ‘casi correcto’ no alcanza. Hoy, el 47% de los profesionales en América Latina no tiene acceso a herramientas que cumplan con esos estándares, lo que limita su capacidad de garantizar calidad de forma consistente en el trabajo que entregan”.
La consecuencia directa de mantener esta brecha tecnológica en Argentina no se medirá solo en ineficiencia operativa, sino en una pérdida inminente de la cartera de clientes de las firmas locales. Al respecto, Hermida advierte: “No toda IA genera el mismo nivel de valor, y eso es especialmente crítico en servicios profesionales. En Argentina, donde el 34% de las firmas cree que puede perder clientes en los próximos dos años si no demuestra valor con IA, la diferencia no está sólo en utilizarla, sino en la calidad y la consistencia de lo que se entrega al cliente”.
La fuga de talento: un pasivo financiero inminente
A nivel global, el retraso en la ejecución estratégica de la IA se convirtió en un detonante de la rotación de personal calificado. El informe destaca que el 24% de los profesionales que experimenta esta brecha de valor en su organización está considerando seriamente renunciar en los próximos dos años, mientras que un 13% planea hacerlo dentro de los próximos 12 meses. Esta fuga es un riesgo financiero de gran magnitud, considerando que el costo estimado de reemplazo se sitúa en aproximadamente US$ 232.000 por cada profesional que deja la firma.
El peligro se concentra especialmente en los profesionales de mitad de carrera (mid-career), quienes representan el segmento más móvil, impaciente y operativamente crítico de las organizaciones. Casi 3 de cada 10 profesionales de este segmento cambiarían de trabajo en un plazo de dos años si la IA no cumple con sus expectativas de valor.
Sobre la necesidad de tomar una postura clara y decidida en el mercado, Rodrigo Hermida concluye: “El sector jurídico y contable tiene distintos caminos: potenciar el expertise, donde la IA libera tiempo para el juicio y la estrategia; escalar operaciones, mejorando capacidad y consistencia sin aumentar estructura; o redefinir modelos de servicio, creando nuevas formas de generar valor que antes no eran posibles. La diferencia la marca la dirección”.
Para lograr el éxito, el reporte recalca que no basta con plasmar grandes intenciones en un papel de políticas corporativas. Se requiere un rediseño consciente del negocio, modificando los esquemas de facturación, la capacitación del personal y las evaluaciones de desempeño. En palabras de Hermida: “Las organizaciones que eligen y ejecutan una estrategia clara, y traducen esa estrategia en el rediseño del trabajo, son las que transforman eficiencia en valor. Las que logran integrar IA con información confiable, trazabilidad y criterios claros son las que pueden sostener ese nivel de calidad y convertirlo en una ventaja competitiva a largo plazo”.