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Forbes Argentina
Ascenso laboral
Liderazgo

Tres cualidades de liderazgo que indican que estás listo para un ascenso

Rachel Wells

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No hace falta estar al mando para empezar a liderar. Detectar estas señales en tu día a día puede marcar la diferencia entre quedarte en el mismo rol o dar el salto a cargos con mayor responsabilidad.

6 Febrero de 2026 09.19

Tenía 21 años, casi 22. A los cuatro meses de haber empezado en ese puesto, consiguió su primer ascenso a la gerencia. Menos de cuatro meses después, logró otro dentro de la misma empresa. Lo que hizo entonces es lo mismo que hoy recomienda a quienes buscan crecer profesionalmente:

"Los ascensos no se ganan haciendo más. La mayoría de las personas creen que deben esforzarse más para destacar, ser los más trabajadores, permanecer más tiempo en la oficina, generar trabajo extra y dedicarse más a los proyectos. Esa no es la solución. La realidad es que se puede conseguir un ascenso haciendo menos, simplemente replanteando las tareas y siendo más estratégico al mostrar cualidades de liderazgo específicas en el puesto".

Las promociones a roles de liderazgo no se definen únicamente en una evaluación de desempeño. Se deciden, en realidad, en otros contextos menos formales:

  • En momentos de incertidumbre
  • Durante crisis o cambios dentro de la organización
  • En las decisiones que tomás cada día

Es en esas situaciones cuando tu gerente y los directivos pueden observar, en tiempo real, si estás preparado para dar el siguiente paso.

En mi experiencia, tanto en mi carrera como en el trabajo con personas que se preparan para asumir roles de gerencia, hay tres comportamientos clave que las posicionan de forma estratégica para un ascenso a puestos de liderazgo y gestión.

Jefes.
Las promociones a roles de liderazgo no se definen únicamente en una evaluación de desempeño. Se deciden, en realidad, en otros contextos menos formales:

1. Reorientar tu energía

Prepararte para un ascenso no tiene tanto que ver con lo que hacés, sino con lo que dejás de hacer. Como aspirante a líder, hay ciertas actitudes que conviene dejar atrás en tu puesto actual, entre ellas:

  • Justificar en exceso tus decisiones
  • Dudar de tus habilidades o minimizar tus logros
  • Mostrarte como alguien indispensable (Sí, aunque suene contradictorio, si te destacás demasiado en tu rol actual, podrías quedar estancado. Muchas empresas temen perder a quien hace un trabajo excelente en una posición clave. El verdadero objetivo es volverte indispensable como líder, no como ejecutor).

En lugar de cargar con todo, enfocá tus esfuerzos en generar impacto a través de otros: guiá a nuevos empleados, marcá tus límites profesionales, delegá tareas que puedan automatizarse con IA y armá sistemas que alivianen tu carga. El éxito del equipo debe sostenerse sin que seas quien hace todo.

Hacer el trabajo pesado puede parecer un acto de entrega. Pero, en la práctica, termina jugando en contra.

2. Más de un líder confía en tu criterio

Esto lo vi muchas veces en mi propia carrera.

Cuando recuerdo aquel primer ascenso, a los 21 años, algo llamó mi atención: empecé a recibir pedidos de asesoramiento, capacitaciones informales y actualizaciones, no solo de mi jefe directo, sino también de otros gerentes dentro de la empresa que no formaban parte de mi equipo.

Me sorprendió un mensaje que recibí por Teams, apenas tres semanas después de haber empezado. Había pasado solo una semana desde la incorporación y la orientación. Un gerente me escribió: "¿Tenés cinco minutos para charlar un rato? Necesito tu ayuda".

Y por “ayuda” no hablaba de una tarea operativa.

Quería que lo guiara en un proceso y que le dijera cuál podía ser la mejor forma de encararlo.

Con el tiempo, se volvió habitual que distintos gerentes me pidieran consejos o consultaran mi experiencia. ¿La razón?

Tenía un conocimiento específico en un área que, en ese momento, nadie más en la empresa manejaba. Y eso me convirtió en alguien clave.

Cuando te consultan antes de tomar decisiones, y personas fuera de tu equipo te incluyen o te piden consejo, es una señal clara de que estás listo para un rol de liderazgo. Después de todo, liderar y gestionar requiere que varios referentes dentro de la empresa confíen en vos.

Eso hace que tu nombre empiece a sonar en reuniones, incluso cuando no estás presente.

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Prepararte para un ascenso no tiene tanto que ver con lo que hacés, sino con lo que dejás de hacer. Como aspirante a líder, hay ciertas actitudes que conviene dejar atrás en tu puesto actual, entre ellas:

3. Hablás de “nosotros”, no de “yo” 

Seguramente ya escuchaste esto antes. Uno de los cambios más importantes que deben hacer quienes tienen un alto rendimiento es dejar de pensar en clave individual —"mi trabajo, mis resultados, mi ego"— y empezar a pensarse dentro de un "nosotros".

¿Cómo se traduce eso en la práctica?

Al mencionar logros personales, sumá el contexto de los resultados colectivos.

Pensá en los efectos colaterales, las dependencias y el impacto más amplio de tus acciones, no solo dentro de tu equipo, sino también en otras áreas.

Buscá colaborar con equipos y departamentos multifuncionales.

Tené en cuenta la estrategia, los objetivos y la misión del negocio a largo plazo, y evaluá si tus decisiones están alineadas con ese rumbo.

Pensá también en el impacto fuera de tu organización, con una mirada puesta en el sector en el que trabajás.

Ese cambio de perspectiva es clave para dar el salto hacia roles de liderazgo.

Acá va la versión corregida del texto con un estilo más fluido y periodístico, adaptado a un medio argentino:

Cómo saber si estás listo para un ascenso

Nunca vas a sentirte 100% preparado, así que no busques esa certeza porque no va a llegar. Siempre va a haber una voz interna que te diga que no podés, una especie de impostor en tu cabeza.

Aun así, hay señales concretas que te pueden servir de guía.

Por ejemplo, deberías sentir más interés por liderar y ayudar a crecer a otras personas que por alimentar tu ego, conseguir un nuevo título o ganar un sueldo más alto. También podés hacerte algunas preguntas clave:

  • ¿Alguien dentro de mi equipo o área me consulta cuando hay decisiones difíciles o situaciones poco claras?
  • ¿Estoy marcando límites claros en mi trabajo?
  • ¿Asigno mis tareas de forma estratégica y con intención? ¿Estoy atento a en qué gasto mi tiempo y energía?
  • ¿Le doy prioridad a lo que realmente genera resultados o paso el día ocupado en tareas administrativas, revisando mails, sin agendar nada que le sume valor real al negocio?
  • ¿Conozco los nombres y formas de trabajar de los líderes y equipos de otras áreas? Si no es así, ¿qué voy a hacer para empezar a construir esos vínculos?

Estas son las cuestiones en las que deberías enfocarte ahora. No esperes que alguien te dé permiso o un cargo formal para empezar a mostrar actitudes de liderazgo. Actuá como tal desde hoy.

Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com
 

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