Una filtración del documento que Anthropic prepara para su salida a bolsa revela que la compañía de inteligencia artificial registró US$ 4.600 millones en ingresos y acumuló pérdidas operativas por US$ 8.000 millones el año pasado. Sin embargo, el resultado final fue todavía más contundente: las pérdidas totales de la empresa durante ese período ascendieron a US$ 42.000 millones.
La cifra se ubicaría entre las mayores pérdidas anuales registradas por una compañía estadounidense, incluso por encima de los US$ 29.100 millones que Citigroup informó durante la crisis financiera de 2008. Pero esos US$ 42.000 millones no significan que Anthropic haya gastado esa suma en infraestructura informática, contratación de talento o adquisiciones.
Una parte importante de esa pérdida no correspondió a dinero que salió de la empresa, sino a un ajuste contable exigido por las normas GAAP, sigla en inglés de los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados, el conjunto de reglas que utilizan las empresas en Estados Unidos para elaborar y presentar sus estados financieros. El motivo está en la forma en que Anthropic recibió parte de las inversiones de sus principales socios: mediante instrumentos convertibles, que pueden transformarse en acciones de la compañía.

A medida que aumentó la valuación de Anthropic, también creció el valor contable de esos compromisos. Esa diferencia tuvo que registrarse como una pérdida en sus estados financieros, aunque no implicara un desembolso equivalente. Google comprometió US$ 2.000 millones en 2023 mediante este tipo de instrumentos, mientras que Amazon invirtió US$ 8.000 millones hacia fines de 2024, cuando la startup estaba valuada en US$ 46.000 millones.
"La pérdida es consecuencia de las buenas noticias", escribió Joshua Ronen, profesor de contabilidad en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.
Ahora, con Anthropic encaminada hacia una valoración de US$ 2 billones en su salida a bolsa, también aumentó con fuerza el valor de las acciones que podrían recibir Google y Amazon a través de esos instrumentos convertibles. Como consecuencia, la compañía debe reconocer esa diferencia como una pérdida contable, aunque no represente una salida equivalente de efectivo.
Por el momento, no está claro si los US$ 34.000 millones en pérdidas vinculados a este mecanismo incluyen también compromisos asumidos con otros inversores.
"La pérdida es consecuencia de las buenas noticias", escribió Joshua Ronen, profesor de contabilidad de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, en un correo enviado a Forbes. "El cargo es enorme precisamente porque la valoración se disparó", explicó.

La magnitud de este fenómeno también quedó reflejada en los balances de sus principales inversores. Google informó en su último reporte de resultados que tenía US$ 124.300 millones invertidos en startups privadas. La compañía no reveló el detalle de todas esas participaciones, aunque indicó que una parte significativa provenía de una sola empresa. El tamaño de estas apuestas llegó a generar un impacto contable inusual incluso para una compañía de la escala de Google: en julio registró US$ 99.000 millones en "otros ingresos" vinculados a la revalorización de inversiones en startups como SpaceX y "otra startup privada".
Según informó The New York Times en marzo de 2025, a partir de documentos judiciales, Google habría adquirido una participación del 14% en Anthropic.
Amazon también reflejó en sus resultados financieros el impacto de la suba en la valuación de Anthropic. En su informe de julio, la compañía señaló que sus ingresos netos alcanzaron los US$ 62.600 millones, frente a los US$ 18.200 millones del año anterior, impulsados principalmente por la revalorización de su inversión en la startup de inteligencia artificial. Ese incremento incluyó un ajuste positivo de US$ 53.400 millones por el aumento del valor contable de su participación. Amazon informó que comprometió US$ 18.000 millones en Anthropic y que mantiene la posibilidad de invertir otros US$ 20.000 millones.

Tanto Amazon como Google continuaron participando en rondas posteriores de financiación de Anthropic, que según datos de PitchBook ya recaudó más de US$ 126.000 millones. Parte del capital aportado por ambas compañías fue convertido posteriormente en acciones de la startup.
A pesar de la magnitud de esas inversiones, Anthropic todavía necesita destinar grandes sumas al desarrollo de su negocio: entrenar sus modelos Claude, contratar talento especializado y adquirir capacidad de cómputo. En ese contexto, los US$ 8.000 millones invertidos por Amazon representan una cifra relevante, aunque pequeña frente a los US$ 518.000 millones que la industria prevé destinar a infraestructura de inteligencia artificial durante la próxima década.
Dentro de ese escenario, las divisiones de nube de Google y Amazon Web Services (AWS) podrían convertirse en algunos de los principales proveedores de esa demanda creciente.

El debut bursátil de Anthropic despierta una fuerte expectativa después de que la startup, con sede en San Francisco, presentara de manera confidencial su folleto informativo en junio. Ese paso también podría influir sobre la futura salida a bolsa de su principal rival, OpenAI. A la vez, ocurre mientras crece el debate público sobre la seguridad existencial de la IA y las regulaciones que podrían actuar como resguardo, después de que modelos desarrollados por algunos de los mayores laboratorios de inteligencia artificial del mundo vulneraran sistemas de terceros.
El CEO de Anthropic, Dario Amodei, fue uno de los pocos altos ejecutivos tecnológicos que ayer firmaron un acuerdo con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca para autorregular el desarrollo de lo que el mandatario denominó "superinteligencia". A principios de este mes, Amodei pidió frenar el desarrollo de la IA de vanguardia y reclamó "prudencia" ante el avance de los laboratorios con sus modelos, en medio de una serie de incidentes de piratería informática vinculados con agentes de IA.
Ese no fue el único conflicto que afectó a la empresa. A principios de este año, Amodei protagonizó un fuerte enfrentamiento con el Departamento de Guerra por la posibilidad de que el Pentágono utilizara la IA de Anthropic para vigilancia masiva interna y el desarrollo de armas autónomas. Tras un tenso cruce de declaraciones, el gobierno calificó a Anthropic como un "riesgo para la cadena de suministro", una decisión con graves consecuencias para cualquier compañía que haga negocios con el Ejército. Más tarde, Anthropic demandó al Departamento de Guerra y un juez dictó una orden judicial que suspendió esa designación.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com