Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Today

Pixabay

Salud femenina en jaque: la brecha de información que frena la lucha contra el cáncer de mama en Argentina

Laura Mafud

Share

El organismo internacional publicó recientemente su actualización sobre cáncer de mama. Los datos confirman una crisis sanitaria global que en América Latina se traduce en 60.000 muertes al año y sistemas de salud que aún no están a la altura del desafío.

28 Mayo de 2026 07.11

En 157 de los 185 países analizados, el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres. No es un dato nuevo, pero la actualización que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en abril de 2026 lo vuelve a poner sobre la mesa con una precisión que incomoda: en 2022 se registraron 2,3 millones de nuevos diagnósticos en mujeres en todo el mundo y 670.000 muertes. Una cada 47 segundos, aproximadamente.

Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la fotografía regional no es menos preocupante: ese mismo año, América Latina y el Caribe acumularon más de 220.000 nuevos casos y casi 60.000 fallecimientos. El cáncer de mama es, también en las Américas, el cáncer más común y la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres.

Uno de los hallazgos más significativos del informe de la OMS es que alrededor del 80% de los casos se producen en mujeres que no presentan factores de riesgo modificables más allá del sexo y la edad. La OPS coincide y precisa que aproximadamente la mitad de los casos se desarrollan en mujeres sin factores de riesgo identificados, con 40 años o más. En términos prácticos, esto significa que cualquier estrategia de prevención basada exclusivamente en perfiles de riesgo tiene un alcance limitado.

cáncer mama (Foto: Pexels)
(Foto: Pexels)

Existen factores que sí elevan la probabilidad de desarrollar la enfermedad —obesidad, consumo de alcohol y tabaco, antecedentes familiares, historial reproductivo y hormonal, exposición a radiación— y determinadas mutaciones genéticas hereditarias, particularmente en los genes BRCA1, BRCA2 y PALB2, que incrementan el riesgo de manera considerable, según la OMS. Pero la mayoría de las mujeres diagnosticadas no entra en ninguna categoría de alto riesgo predefinida.

La desigualdad más determinante, en todo caso, no está en la biología sino en la geografía. Según la OMS, en países con índice de desarrollo humano (IDH) muy alto, una de cada 12 mujeres será diagnosticada a lo largo de su vida y una de cada 71 morirá por la enfermedad. En países con bajo IDH, el diagnóstico llega a una de cada 27 mujeres, pero la mortalidad proporcional es significativamente mayor: muere una de cada 48. Más acceso al diagnóstico, mejor sobrevida. La ecuación es brutal en su simpleza.

Detectar a tiempo: la intervención con mayor retorno

Tanto la OMS como la OPS son inequívocas en este punto: la detección temprana es la variable que más incide en la supervivencia. El informe de la OMS distingue dos componentes. El primero es el diagnóstico precoz, que depende del conocimiento de los síntomas por parte de las mujeres y del acceso oportuno a evaluación clínica. El segundo es el cribado organizado mediante mamografía, recomendado para mujeres de entre 50 y 69 años en sistemas con recursos suficientes. Donde esos recursos no existen —escenario habitual en gran parte de América Latina—, la OPS señala que el examen clínico de mama puede ser una alternativa viable.

cancer-mama-
 

Los síntomas que no deben ignorarse incluyen, según ambos organismos, la aparición de un nódulo o engrosamiento en el seno —frecuentemente indoloro—, cambios en el tamaño o forma de la mama, alteraciones en la piel o el pezón, y secreción anormal. La OPS advierte que hasta el 90% de las masas en la mama tienen causas distintas al cáncer, pero que la consulta médica inmediata ante cualquier hallazgo es indispensable. El tiempo entre el primer síntoma y el diagnóstico es, en muchos casos, la diferencia entre un tratamiento exitoso y uno tardío.

El tratamiento funciona si se completa

El esquema terapéutico combina, según la OMS, cirugía, radioterapia y medicación, y se diseña en función del subtipo biológico del tumor y su grado de avance. Los cánceres con receptores hormonales responden a tratamientos endocrinos —tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa— que reducen casi a la mitad las probabilidades de recidiva. Los tumores HER-2 positivos pueden tratarse con fármacos biológicos como el trastuzumab. Los denominados "triple negativos", que no expresan ninguno de esos receptores, requieren quimioterapia y representan el subtipo de peor pronóstico.

Hay un elemento que la OMS y la OPS subrayan con particular énfasis: la eficacia del tratamiento depende de completarlo en su totalidad. Un esquema parcial reduce de manera significativa las posibilidades de resultado positivo. En sistemas de salud fragmentados o con cobertura insuficiente, la interrupción del tratamiento no es una excepción sino un riesgo estructural.

El abordaje multidisciplinario —oncólogos, radiólogos, patólogos, nutricionistas, fisioterapeutas, profesionales de salud mental y cuidados paliativos— mejora los resultados tanto clínicos como funcionales, según la OMS. Y las intervenciones de estilo de vida implementadas entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento, lo que el organismo denomina "prehabilitación", han demostrado reducir las complicaciones asociadas.

Argentina: 22.000 casos al año y una brecha de información que preocupa

El escenario global encuentra en Argentina un reflejo que combina datos alarmantes con señales de oportunidad. Según cifras del Instituto Nacional del Cáncer citadas por Fundación Instituto Natura y Avon en un comunicado difundido hoy, 28 de mayo, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, en el país se diagnostican más de 22.000 nuevos casos de cáncer de mama por año y alrededor de 7.000 mujeres mueren anualmente por esa causa.

El problema, según surge del Índice de Concientización sobre el Cáncer de Mama en Argentina 2025 —elaborado por Fundación Instituto Natura y Avon—, es que la información no llega con la misma eficacia que los diagnósticos tardíos. El índice, que mide el nivel de conocimiento y las prácticas de mujeres mayores de 18 años sobre el cuidado mamario, arroja un dato central: solo 4 de cada 10 mujeres cuentan con información suficiente para cuidar su salud mamaria.

Cáncer de mama (Fuente: Fundación Instituto Natura y Avon)
 (Fuente: Fundación Instituto Natura y Avon)

La paradoja que emerge del relevamiento es reveladora: el 57% de las mujeres declara tener mucha disposición a modificar hábitos para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, y el 26% manifiesta alguna disposición. En conjunto, más de 8 de cada 10 mujeres expresan una actitud positiva frente al cambio. Pero esa intención convive con una brecha concreta: al consultarlas de manera espontánea por hábitos saludables asociados a la reducción del riesgo, el 42% no menciona ninguno.

"El Índice nos muestra que todavía tenemos una oportunidad muy concreta: seguir fortaleciendo la información y ampliar la forma en que hablamos del cuidado de la salud mamaria. Los controles médicos y la mamografía son fundamentales para la detección temprana, pero también necesitamos que más mujeres puedan reconocer qué hábitos y prácticas cotidianas forman parte del cuidado de su salud en general", señaló Florencia Mezzadra, gerenta de Fundación Instituto Natura.

Cáncer de mama (Fuente: Fundación Instituto Natura)
Fuente: Fundación Instituto Natura

Una meta global y una deuda regional

Hay evidencia de que el problema tiene solución. La OMS documenta que, entre los años ochenta y los años veinte de este siglo, la mortalidad por cáncer de mama se redujo un 40% en los países de ingreso alto, con descensos anuales de entre el 2% y el 4% en los sistemas que implementaron estrategias efectivas. El denominador común: diagnóstico temprano y tratamiento completo sostenido en el tiempo.

En 2021, sobre esa base, la OMS lanzó la Iniciativa Mundial contra el Cáncer de Mama con un objetivo concreto: reducir la mortalidad global un 2,5% anual y evitar 2,5 millones de muertes para 2040. Los tres pilares son la promoción de la salud para la detección precoz, el diagnóstico oportuno y la gestión integral de la enfermedad.

Para América Latina —y para Argentina en particular—, donde los sistemas de salud combinan cobertura desigual, acceso fragmentado a tecnología diagnóstica y una brecha de información que el índice local acaba de volver a medir, esa agenda global es también una hoja de ruta pendiente. Los 60.000 fallecimientos anuales en la región y las 7.000 muertes anuales en el país no son solo estadísticas sanitarias. Son también una medida de lo que los sistemas de salud, las políticas públicas y la comunicación en salud todavía deben resolver.

Más noticias

10