Maximiliano Pullaro: "hay que bajar impuestos al campo, a la industria y buscar inversión extranjera"
Belén Fernández Subeditora
Belén Fernández Subeditora
Santa Fe quiere quiere sumarse al boom de Vaca Muerta. Con una economía históricamente vinculada al agro y a la agroindustria, la provincia busca ampliar ese entramado y convertirse en un socio estratégico de la minería y la energía, dos sectores que el gobernador Maximiliano Pullaro identifica como los nuevos grandes generadores de divisas del país.
“Nosotros ya somos socios estratégicos”, resumió Pullaro al referirse al vínculo que Santa Fe busca construir con la minería y Vaca Muerta. La apuesta tiene una lógica concreta: aprovechar el entramado industrial existente -en especial la metalmecánica, la maquinaria y los servicios- para abastecer a esas actividades y, al mismo tiempo, utilizar la infraestructura logística santafesina para sacar su producción al mundo a través de su puerto.

La estrategia ya tiene algunos números detrás. Actualmente unas 400 empresas santafesinas trabajan para Vaca Muerta, según detalló el gobernador en una ronda exclusiva con periodistas en la tercera edición del Santa Fe Business Forum. “Fabrican desde caños y estructuras hasta equipamiento, realizan movimiento de suelo y participan de distintos servicios vinculados al desarrollo energético”, detalló.
“Todo lo que hacemos acá en la metalmecánica y en la maquinaria agrícola está trabajando para Vaca Muerta”, señaló Pullaro, y aseguró que las empresas locales incluso tienen dificultades para abastecer la demanda.
El otro gran objetivo es captar parte de la expansión minera. Santa Fe ya comenzó a trabajar con provincias productoras y busca que una mayor cantidad de minerales salgan al exterior a través de sus puertos.
El gobernador recordó que el año pasado salieron 25.000 toneladas de litio por el puerto de Rosario y que el objetivo es duplicar ese volumen. Para eso, la provincia apuesta a la recuperación de la infraestructura ferroviaria y a la llegada de cargas provenientes de las provincias mineras.
La ecuación que imagina Santa Fe va mucho más allá del negocio portuario. “Si llegamos a empezar a exportar acá en contenedores con la minería, vamos a multiplicar por cuatro los trabajadores, pero después está todo lo que se desarrolla en el entorno”, sostuvo.
Es decir, la oportunidad que ve la provincia no está solamente en cobrar por el movimiento de cargas. El objetivo es que alrededor de la minería y la energía se genere un nuevo ecosistema de proveedores, pymes, servicios e industria.
La apuesta se apoya además en una infraestructura que Santa Fe viene desarrollando. Pullaro aseguró que durante los últimos 30 meses la provincia invirtió casi US$ 2.500 millones en infraestructura productiva, mientras que también destacó la construcción de unos 400 kilómetros de gasoductos y la reparación de 3.400 kilómetros de rutas provinciales.

En paralelo a esta estrategia de diversificación, Pullaro insistió con uno de sus reclamos históricos al Gobierno nacional: bajar la presión impositiva sobre el campo. “Tenemos que seguir bajándole impuestos al campo, bajarle impuestos a la industria y buscar mercados internacionales”, afirmó.
El gobernador ya había planteado a principio de año que una reducción a la mitad de las retenciones permitiría dejar unos US$ 2.500 millones en las economías locales, recursos que, según su visión, podrían volcarse a maquinaria, tecnología, construcción y producción.
La discusión, para Pullaro, no pasa solamente por el impacto sobre los productores. El argumento es que una menor carga tributaria permitiría mejorar la competitividad de toda la cadena agroindustrial y liberar recursos para inversión.
Santa Fe tiene motivos para mirar el comercio exterior como una de sus principales fortalezas. En 2025, la provincia exportó US$ 16.182 millones, un 5,2% más que el año anterior, con la agroindustria como principal protagonista. “Uno de cada cuatro dólares que exporta la Argentina tiene origen en Santa Fe”, explicó Pullaro.
El Santa Fe Business Forum reúne a 250 compradores internacionales, más de 1000 empresas locales y fondos de inversión. “Se invirtieron cerca de $ 800 millones en el armado de este evento. Se invitaron a los participantes extranjeros pero se cierran negocios interesantes. En la primera edición se trató de más de US$ 12 millones, el año pasado US$ 17 millones y ahora esperamos entre US$ 20 millones y US$ 25 millones”, resumió sobre el impacto del evento.
El gobernador destacó que el foro también fue cambiando junto con las oportunidades de negocio de la provincia. En esta edición, señaló, aumentó la presencia de empresas vinculadas con la minería, mientras que la economía del conocimiento también ganó espacio.
La lógica es que las compañías santafesinas puedan encontrar mercados afuera, pero también que los inversores que llegan a la provincia encuentren proveedores locales capaces de integrarse a sus proyectos.
“Nosotros no tenemos que inventar nada”, sintetizó Pullaro. “Nos tenemos que asociar con lo que tenemos con los dos nuevos motores de la economía y darle el soporte a esos dos nuevos motores que son la energía y minería”.
Pullaro destacó una mayor estabilidad de la macroeconomía, pero todavía necesita que esa estabilidad se traduzca en crecimiento de la economía real. En ese sentido, cuestionó que el Gobierno nacional todavía tenga una mirada insuficientemente enfocada en el interior productivo, aunque reconoció avances respecto de los primeros años de gestión.
Su receta combina equilibrio fiscal con crecimiento, infraestructura y una menor presión tributaria. “Si se siguen bajando impuestos, somos más competitivos”, sostuvo.
También defendió la necesidad de utilizar las futuras divisas provenientes de la minería y la energía para financiar infraestructura. Para Pullaro, esos recursos deberían servir para construir rutas, puertos, aeropuertos, redes de gas y electricidad y mejorar la conectividad.
“Hoy tenés dos motores similares al campo que van a generar la misma divisa que el campo en cuatro o seis años”, afirmó en referencia a la minería y la energía.
En ese escenario, Santa Fe quiere posicionarse antes de que esa expansión termine de consolidarse: con industria, proveedores, puertos, ferrocarriles y una matriz productiva capaz de integrarse a los nuevos negocios que vienen.