La costumbre de servirlo sobre el dorso de la mano ganó lugar en TikTok y entre menores de 40, impulsada por consumos más relajados que mezclan lujo, redes sociales y platos cotidianos.
Con un equipo reducido y tecnologías de verificación biométrica en evaluación, OpenAI avanza con un proyecto de plataforma social que busca diferenciarse de la oferta actual al priorizar cuentas reales y limitar el avance de los bots.
Con Warner Bros fuera de juego, el fundador de Oracle se reposiciona con una jugada estratégica: tomará el control de la app más popular entre los jóvenes, en un acuerdo respaldado por la Casa Blanca y ejecutado por un consorcio afín al poder republicano.
Aunque la tecnología facilita la producción y multiplica la oferta, los desafíos de fondo siguen siendo los mismos: quién cobra, quién manda y cómo se sostiene una relación genuina con la audiencia.
La plataforma prueba una herramienta para que cada persona pueda ajustar cuántos videos creados por algoritmos aparecen en su pantalla. La medida busca contener la oleada de producciones que saturaron la aplicación con imágenes deformes, relatos incoherentes y engaños que se viralizan.
Hay un nuevo fenómeno de entretenimiento en redes sociales cuando se trata de consumir contenidos: los microdramas verticales. Ya tienen sus propias plataformas, productoras y son un mini-boom global, con Hollywood prestando atención.
Los videos de destinos, consejos prácticos y relatos espontáneos influyen cada vez más en las decisiones de quienes eligen dónde viajar. La app gana peso como fuente de consulta y desplaza a las guías tradicionales.
Con 900 marcas participantes, descuentos y asistentes de inteligencia artificial, el evento busca consolidarse como la última gran oportunidad de compra del año en un mercado que muestra señales de recuperación.
Mientras Satya Nadella apuesta por una integración profunda con PC y plataformas móviles, surgen dudas sobre el verdadero lugar de Xbox dentro del negocio de Microsoft y sobre cómo planea disputar la atención frente a fenómenos como TikTok.
Mientras las marcas siguen gastando millones en campañas que pocos recuerdan, Social Tip apuesta por la recomendación espontánea de consumidores reales y ya atrajo a gigantes como Unilever y HelloFresh.
La supuesta venta impulsada por Donald Trump replica buena parte del plan que había presentado ByteDance durante el gobierno de Joe Biden. Pese al traspaso formal, la empresa china retendría áreas clave del negocio que generan ingresos y definen el contenido que ve cada usuario.
Figuras con décadas de negocios compartidos, contratos estatales y lazos personales con el presidente norteamericano se reparten la nueva estructura de la app más popular entre los jóvenes.
Desde cómo detectar tendencias hasta crear etiquetas propias, estas claves pueden marcar la diferencia entre un video ignorado y uno que se vuelve viral.
Con el visto bueno de Trump y a la espera del aval de Xi Jinping, Oracle se queda con el manejo de los datos y una silla en el directorio será ocupada por un representante del gobierno norteamericano.
Funcionarios aseguran que hay un entendimiento preliminar para evitar la desconexión de la app, mientras crecen las presiones para que su control pase a manos estadounidenses y se disipe la amenaza de veto por motivos de seguridad.
El año pasado, la mayoría de los legisladores de Estados Unidos calificó al gigante tecnológico chino ByteDance como un riesgo para la seguridad nacional y decidió prohibir sus apps. Sin embargo, gracias a la prórroga que otorgó Donald Trump, la empresa sigue adelante y ya empezó a lanzar nuevas aplicaciones.
El fenómeno del #TikTokMeHizoComprarlo transforma los hábitos de consumo en Argentina: el 61% de los usuarios compran desde maquillaje hasta electrodomésticos tras ver contenido en la plataforma, un comportamiento que impulsó un crecimiento del 143% en marcas que se publicitan en la aplicación.
Mientras las apps se apresuran a copiar el formato TikTok, surgen nuevos formatos y creadores de contenido que capitalizan esta tendencia. Hacia dónde va.
La conjugación perfecta de mitología nórdica, marketing chino y cultura pop catapultó a estos muñecos con dientes puntiagudos al estrellato virtual. El fanatismo por tenerlos ya generó filas, peleas y precios insólitos en la reventa.