En el marco de una nueva edición del Forbes Mujeres Power Summit, se llevó a cabo el panel "En primera persona", un espacio moderado por la periodista Florencia Radici. Durante el encuentro, la cocapitana de la selección femenina de hockey sobre césped, María José "Majo" Granatto compartió un mano a mano donde analizó los desafíos del liderazgo femenino y el trabajo en equipo. Cumplido exactamente un mes del partido que les dio el título de campeonas del mundo con Las Leonas en los Países Bajos, la deportista de alto rendimiento reflexionó sobre la importancia de procesar los hitos con una mete fría y pasión en el corazón.
La jugadora remarcó que el paso del tiempo le permitió tomar una dimensión real sobre la magnitud del campeonato obtenido para el país. Destacó que el plantel buscaba sellar un ciclo histórico con la máxima distinción y afirmó: "A medida que va pasando el tiempo, una va tomando más dimensión de lo que conseguimos como equipo, lo que conseguimos como deportistas para el país. Pasamos a la historia del deporte argentino, ya Las Leonas lo eran, pero este equipo necesitaba culminarlo con una medalla dorada que hace muchos años venimos luchando".
En relación con la gestión del estrés antes de las finales, la deportista hizo hincapié en que el manejo emocional no se resuelve en la cancha, sino durante la preparación previa. Explicó que el plantel trabajó diariamente para combinar la pasión natural con la cabeza fría antes de ingresar al juego. "Necesitamos llegar a este mundial con la cabeza fría y creo que eso fue lo que fuimos trabajando en el proceso y eso es lo que nos dio la confianza a todo el equipo antes de entrar a la cancha de saber que habíamos hecho absolutamente todo lo que estaba a nuestro alcance", expresó.
Al abordar su evolución profesional y el rol que le toca asumir hoy dentro del plantel, Granatto resaltó que la capitanía compartida es el resultado de un constante aprendizaje guiado por sus compañeras de mayor trayectoria. Manifestó que a lo largo de su carrera procuró incorporar las virtudes de cada referente y sostuvo: "Hice un crecimiento, no solo hoy que tengo un rol mucho más importante que es la capitanía compartida con otra compañera, sino en el momento en que vas creciendo como jugadora. Vas intentando dar tu mejor versión e intentando sacar lo mejor de cada compañera tuya".
Respecto a su filosofía al comandar al grupo, la atacante enfatizó que la mejor herramienta de un referente consiste en demostrar coherencia entre el discurso y las acciones en la rutina diaria. Para la atleta, la cercanía y la constancia marcan el tono del colectivo: "Creo que no hay nada que atraviese más que el ejemplo. Para mí eso es fundamental y te hace ser parte y una más del equipo que querés formar. Tuve grandes capitanas que eran las primeras en llegar temprano, las que siempre tenían una palabra de aliento y te hablaban afuera de la cancha para ver si te pasaba algo".
Durante la charla en el Forbes Mujeres Power Summit, Granatto profundizó también sobre el valor de la vulnerabilidad en la gestión de equipos, desmitificando la idea de que los líderes deben actuar de forma infalible. Sostuvo que exponer dudas o equivocaciones fortalece la cohesión interna y aseguró: "Mostrarte también con tus defectos es la manera de generar ese vínculo irrompible. Capaz que una piensa que mostrar sensibilidad puede generar algo negativo en el grupo, pero al revés: esa sensibilidad te une más de lo que te separa del resto".
Otro de los puntos destacados de la entrevista fue la dinámica de trabajo compartida con su hermana, Victoria "Vicky" Granatto, dentro de la selección y en sus experiencias profesionales. La deportista explicó cómo separan la relación afectiva de las exigencias competitivas y señaló: "Con Vicky nos conocemos mucho en el hockey y sabemos separar muy bien las dos cosas. Es un vínculo tan fuerte que se genera desde conversaciones incómodas, con una confianza totalmente sincera, honesta y siempre diciéndonos las cosas también para hacernos crecer".

Al repasar sus principales inspiraciones, Granatto reconoció la influencia de su entorno familiar y de las figuras históricas que marcaron su camino en la selección y en el club Santa Bárbara. Al referirse a sus modelos a seguir, ponderó el rol materno y a sus pares diciendo: "Primero te puedo decir a mi mamá, que es de las mujeres más fuertes que conozco y me inculcó muchos valores que hoy tengo como mujer y como persona. A nivel de selección, Carlita Rebecchi fue una gran capitana de la que aprendí mucho".
En cuanto al legado deportivo que busca construir esta generación de jugadoras, la referente explicó que el objetivo central del plantel siempre trascendió la obtención de copas o galardones individuales. Para el grupo, la prioridad radicaba en conectar con la sociedad mediante la entrega constante: "Nos habíamos puesto como objetivo durante el proceso mundialista el contagiar y traspasar la pantalla. Queríamos que Argentina se siente identificado con nosotras, porque somos mujeres recontra luchadoras que dejamos un montón de cosas de lado para poder representar a Argentina".
Finalmente, proyectando los próximos desafíos institucionales y la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, Granatto dejó en claro que la ambición de Las Leonas se renueva constantemente. Con la mirada puesta en la única conquista pendiente, concluyó: "Las Leonas todavía no consiguieron la medalla de oro olímpica en la historia y creo que es una cuota pendiente para las Leonas y una motivación enorme. Se vuelve desde cero, a trabajar, a poner el uniforme de laburadoras y a empezar de cero".