El boom de precios del oro y de la plata abre nuevas posibilidades para la minería argentina: permite ampliar la vida útil de yacimientos, recuperar proyectos y acelerar inversiones. Ese escenario fue el eje del panel “El boom de precios del oro y de la plata”, realizado ayer por la mañana durante una nueva edición del Forbes Mining Summit. Con la moderación del periodista Fernando Heredia, participaron Manuel Benitez, Senior VP Public Affairs de AbraSilver, y Natacha Izquierdo, Directora de Operaciones de ABECEB y experta en minería, quienes analizaron cómo convertir el impulso internacional en producción y exportaciones.
Los números muestran el peso de los metales preciosos en el presente del sector. Según Izquierdo, las exportaciones mineras acumularon más de US$ 5.500 millones durante los primeros siete meses de 2026, con un crecimiento superior al 70% interanual, y podrían cerrar el año en US$ 10.000 millones. El oro y la plata representan el 70% de esos envíos. “La preocupación del sector era justamente la maduración de los yacimientos de oro y plata, y ese ciclo empieza a cambiar”, señaló. La mejora de precios permite revisar las perspectivas de operaciones que, hasta hace pocos años, enfrentaban un horizonte de agotamiento.
Benítez puso en perspectiva ese cambio a partir de las cotizaciones. Durante el panel, ubicó el precio de la plata en torno a los US$ 60 por onza, después de haber alcanzado niveles de US$ 70, US$ 80 y US$ 90, y recordó que años atrás había cotizado entre US$ 11 y US$ 14. Para el oro, mencionó valores de entre US$ 4.000 y US$ 5.000 por onza, frente a los US$ 202 de 2001. “Se dio un mercado que demanda minerales, esos minerales los tiene Argentina, sin lugar a dudas”, sostuvo el ejecutivo de AbraSilver.
Para Izquierdo, detrás de las cotizaciones hay factores que exceden una mejora transitoria. “No lo vemos solamente como un factor coyuntural, sino también estructural”, explicó. En su análisis, confluyen las compras de oro de los bancos centrales y su papel como activo de refugio frente a la incertidumbre global. La plata, además, cuenta con una demanda industrial cuyas proyecciones son crecientes. Esa combinación modifica la viabilidad de los recursos disponibles: “En términos de mineralización que era marginal y que no era económicamente factible, hoy se está poniendo sobre la mesa”, destacó.
La respuesta también empieza a verse en la inversión en exploración, una condición necesaria para sostener la producción futura. Izquierdo situó el monto del año pasado en torno a los US$ 550 millones y anticipó un crecimiento superior al 10% para este año. A ese movimiento se suman nuevos proyectos y la reactivación de otros que, dos o tres años atrás, se esperaba que cerraran. Los mayores precios permiten extender la vida útil de los yacimientos y ampliar la cartera de desarrollos. La especialista advirtió, sin embargo, que el sector debe aprovechar este ciclo mientras las condiciones internacionales acompañen.
Uno de los proyectos que busca avanzar en ese contexto es Diablillos, ubicado en la zona de cooperación entre Salta y Catamarca. Benítez aseguró que la iniciativa cuenta con permisos de ambas provincias, aprobación del RIGI y una compañía de ingeniería seleccionada para la construcción. “Diablillos es un proyecto que está maduro, está para construir, ya comenzamos todo el proceso de construcción”, afirmó. El ejecutivo recordó que su desarrollo reúne unos 60 años de estudios y destacó el trabajo acumulado de geólogos, ingenieros e inversores, además de la incorporación de capitales argentinos que decidieron apostar por la minería.
Los resultados de las perforaciones en Cerro Viejo agregan potencial al proyecto y podrían ampliar el alcance previsto inicialmente. “Cada vez que pinchamos surgen más recursos”, resumió Benítez. Según explicó, AbraSilver contempla una inversión de capital superior a US$ 760 millones, que podría aumentar a medida que avance la exploración. La compañía continuará perforando mientras desarrolla la construcción, con el objetivo de acrecentar sus recursos y reservas. Para el ejecutivo, esa posibilidad permite revisar la escala de Diablillos y ampliar el modelo presentado al RIGI, en función de los nuevos resultados obtenidos.
El cronograma presentado por Benitez contempla trabajos tempranos durante 2026, la construcción definitiva en 2027 y el inicio de la producción y exportación de plata y oro en 2029. “Ya comenzamos con los trabajos tempranos, los early works”, señaló. La etapa de construcción demandaría entre 1.200 y 1.500 personas entre Salta y Catamarca, mientras que la operación requeriría entre 600 y 700 trabajadores. El ejecutivo indicó que la empresa dispone de fondos para los trabajos comprometidos y del respaldo de sus accionistas, y vinculó una eventual ampliación de esas proyecciones con el crecimiento del proyecto.
El RIGI ocupó un lugar central en el intercambio, aunque Izquierdo distinguió su función de la obtención efectiva de los recursos. “El RIGI automáticamente no trae financiamiento, pero sí genera las condiciones para que los proyectos de Argentina bajen su riesgo”, afirmó. La competencia, explicó, incluye desarrollos en Chile, Perú, África, Estados Unidos y Australia, e incluso otras inversiones dentro de una misma compañía. En proyectos con horizontes de 10, 20 o 30 años, reducir la incertidumbre sobre los flujos futuros mejora las condiciones para disputar un capital que, remarcó, es limitado.
El desafío es transformar esas condiciones en una producción minera sostenida en el tiempo. Izquierdo recordó que la actividad cuenta también con la ley de inversiones mineras y vinculó sus perspectivas con una demanda que incorpora la inteligencia artificial, la electrificación y el crecimiento poblacional. Benítez coincidió en el vínculo entre tecnología y recursos: “Cuando hablamos sobre inteligencia artificial, estamos hablando de minerales, estamos hablando de energía”. Con una base exportadora de oro y plata ya desarrollada, la Argentina enfrenta ahora la tarea de ampliar sus operaciones y poner en marcha nuevos proyectos a tiempo para responder a esa demanda.