Alberto Ades: "Hay una mejora incipiente, la economía puede llegar a garantizarle la reelección a Milei"
Virginia PorcellaEditora
Virginia PorcellaEditora
La transformación de la economía, con cambios que gran parte del mercado considera irreversibles, pero también con altos costos que ponen en duda la continuidad del apoyo político a ese mismo modelo, fue uno de los ejes que atravesó el debate durante Reinventando Argentina Summit, el evento en el que Forbes Argentina celebró sus primeros 10 años. En ese marco, el economista Alberto Ades fue invitado a conversar sobre las perspectivas económicas para la Argentina en el corto y mediano plazo.
¿Qué se puede hacer para amortiguar el costo de la transformación estructural, que atraviesa la economía?
Antes de responder directamente vale destacar que la Argentina se encuentra muy bien posicionada para beneficiarse de los cambios en la economía global por tres factores: la demanda global con la fuerte reorientación hacia sectores clave como energía, minerales, alimentos y economía del conocimiento. La mayor fortaleza macroeconómica que hace que a diferencia de episodios pasados (como en 2018), este ciclo alcista de tasas de interés internacionales no encuentra al país con desbalances enormes fiscales ni de cuenta corriente. Por último, la ubicación geopolítica: la Argentina se encuentra en un hemisferio de paz, sin conflictos bélicos, étnicos ni raciales en la región, representando un activo enorme como proveedor para Occidente.
Esa es la parte buena…
Respecto al costo de la transición, la transformación era indispensable porque la Argentina estuvo mal rumbeada durante décadas. Para moderar los costos, el Gobierno no flexibilizará la política fiscal (no habrá "plan platita" ni déficit en 2027). El foco del Gobierno debe centrarse en mejorar el acceso al crédito, lograr la baja de las tasas de interés y conseguir un tipo de cambio un poco más competitivo, aunque esto último es complejo por el superávit comercial récord.
Mencionás el tipo de cambio más competitivo, una discusión siempre sensible para el gobierno que no le gusta que se hable de un dólar atrasado. ¿Qué pasó en la reunión de gabinete a la que fuiste invitado cuando dijiste eso?
Mi presentación en la reunión de gabinete se enfocó en el contexto global y cómo beneficia a la Argentina. Al surgir la discusión sobre el tipo de cambio, expresé que idealmente uno querría un dólar un poco más alto para ayudar a sectores que compiten con importaciones, al turismo y a la construcción. Sin embargo, reconozco que no hay un sendero fácil para conseguirlo en la coyuntura actual, considerando que el Banco Central compró casi 16.000 millones de dólares este año.
La conclusión de esa discusión en el gabinete fue que el camino más factible para resolver esos problemas es un sendero de reformas, desregulación, mejoras en la productividad, bajas de impuestos y simplificación impositiva, de modo que el tipo de cambio de equilibrio se aprecie.

Es el camino más largo y lento. ¿Ves espacio e incluso conveniencia de generar algún plan de estímulo para que "la calle" se sienta menos tensa en términos económicos de cara al año próximo?
Ya se perciben mejoras incipientes en dos frentes importantes. Por un lado, recuperación del crédito. Luego del "infarto crediticio" del año pasado, que fue lo que pasó con la incertidumbre electoral y la volatilidad de tasas, estamos empezando a ver una recuperación en algunos segmentos del crédito. Los números del Banco Central para octubre muestran una confirmación de lo que habíamos visto en septiembre, que es una mejora en algunos segmentos del crédito. Por otro lado, con la desaceleración de la inflación mensual, el salario real de los trabajadores formales viene aumentando desde hace 4 o 5 meses. En cuanto a medidas, en el plano de la producción, una propuesta para considerar, sugerida por economistas como Lucas Llach, podría ser implementar un RIGI para la construcción. Es un sector retrasado de forma transitoria que históricamente arrastra mucho empleo y consumo.
¿Creés entonces que la economía le puede llegar a garantizar a Milei la reelección?
Yo creo que sí. Las perspectivas apuntan a una mejora continua de manera positiva si mejoran el crédito y el salario real, permitiendo llegar al escenario electoral con menor inflación y mayor bienestar. Aunque un factor externo relevante a seguir de cerca es Brasil. Enfrenta un déficit fiscal significativo, cercano a 9 puntos del producto, y si no aplica correcciones en su política económica, la volatilidad y la debilidad del real pueden impactar en la Argentina. Si Lula encara reformas con sectores de centro, Brasil podría transformarse en un viento de cola. Además, en el Congreso brasileño predomina una coalición de centro-derecha (liderada por el Partido Liberal) con casi 3/5 de los votos, lo que facilita el avance de reformas estructurales