A un año de las elecciones presidenciales, el escenario político argentino está abierto y podría diferir mucho en su resultado si la votación fuera inminente. Con exactamente 12 meses por delante, la posibilidad de reelección de Javier Milei dependerá antes que nada de la evolución de la economía, pero también de la recuperación de esa parte del apoyo social perdido mientras que la oposición tiene el desafío de construir alternativas competitivas. En ese escenario, si las elecciones fueran hoy, Milei tendría asegurado un segundo mandato. Probablemente sin tener que pasar por un balotaje. "Pero las elecciones -advierte Federico Aurelio- no son hoy".
Eso fue lo que se discutió en el panel "Spotlight - Termómetro político a un año de las elecciones", que se realizó durante una nueva edición del Forbes Reinventando Argentina Summit, con la moderación de la periodista Virginia Porcella y la participación de Alejandro Catterberg, director de Poliarquía Consultores, y Federico Aurelio, presidente de Julio Aurelio-Aresco.
Según coincidieron los consultores, el presidente mantiene posibilidades de competir por un segundo mandato, aunque enfrenta interrogantes sobre la evolución de su base electoral. "El escenario está abierto sobre la posibilidad de reelección de Milei para el año que viene, sobre todo teniendo en cuenta el sistema electoral argentino", señaló Aurelio
Según explicó, el mandatario lidera actualmente la intención de voto en sus mediciones y podría llegar a una diferencia de alrededor de 10 puntos frente al segundo candidato si la elección se realizara hoy. Sin embargo, advirtió que esa ventaja no garantiza una victoria en primera vuelta ni permite anticipar el resultado de un eventual balotaje.
El principal interrogante, según Aurelio, es qué sucederá con los votantes que hoy acompañan al Gobierno, pero cuyo apoyo depende de una mejora económica. El consultor distinguió entre un núcleo duro de alrededor de 25 puntos y un núcleo blando de otros 15 puntos, que representa el 40% de quienes hoy respaldan a Milei.
"Es un grupo que supedita su acompañamiento a que la situación mejore", describió. En ese sentido, sostuvo que el resultado de la primera vuelta también será determinante para la segunda: una diferencia mayor o menor a la esperada puede modificar las expectativas y la dinámica de la campaña.
Catterberg coincidió en que la elección está abierta, aunque puso el foco en el deterioro que experimentó el Gobierno durante los primeros meses del año. Según detalló, las expectativas económicas cayeron entre 15 y 17 puntos, la aprobación y la imagen presidencial retrocedieron alrededor de 12 puntos y el apoyo electoral disminuyó entre siete y ocho puntos. Ese proceso se concentró en el primer semestre, mientras que los últimos cuatro meses mostraron una estabilización.

"Hoy estamos hablando de que es una elección abierta, donde el Gobierno, en nuestros números, no supera el 40% de intención de voto hace ya tres o cuatro meses", afirmó. En los escenarios de balotaje, agregó, la ventaja de Milei pasó de entre 10 y 14 puntos a un margen de entre uno y cinco puntos.
La economía, la estabilidad y "llegar a fin de mes"
La evolución de los ingresos y la percepción de estabilidad económica aparecieron como factores centrales para explicar el comportamiento electoral. Aurelio señaló que el Gobierno cuenta con activos reconocidos incluso por sectores que no lo acompañan políticamente, entre ellos el orden fiscal y la estabilidad del dólar y de la inflación.
Sin embargo, advirtió que esos logros deben traducirse en una mejora concreta para la población. "La gente valora eso en la medida en que sea una señal de que después llegue a la micro, es decir, llegue a su bolsillo, que es la preocupación que hoy tiene", sostuvo. Si esas variables se mantienen hasta las elecciones, podrían representar una ventaja para el oficialismo, aunque no necesariamente suficiente para garantizar su continuidad.
El consultor también planteó que una parte de la sociedad podría empezar a priorizar la actividad económica, los ingresos y la posibilidad de llegar mejor a fin de mes por encima de la estabilidad, incluso si eso implicara tolerar algo más de inflación. Para Aurelio, esas iniciativas pueden convertirse en demandas relevantes para los votantes argentinos. La cuestión, advirtió, será qué propuesta económica presenta la oposición y qué credibilidad logra construir en torno a ella.
Catterberg, por su parte, identificó cuatro pilares que sostuvieron el respaldo social a Milei: la desaceleración de la inflación, la diferenciación respecto de la dirigencia tradicional, la recuperación de las expectativas y el orden. A su entender, tres de esos cuatro factores muestran señales de desgaste. "No es lo mismo bajar de 300% a 30% la inflación que de 30% a 20%. Tuvimos seis meses donde la inflación no bajó, subió", explicó.
También señaló que el optimismo que había crecido durante los primeros dos años de Gobierno se encuentra hoy golpeado y que vuelve a predominar el pesimismo. En ese escenario, consideró clave que Milei preserve el atributo del orden económico y social, mientras el peronismo deberá demostrar que puede sostenerlo si pretende volver a ser una alternativa de poder.

En ese sentido, señaló que algunos sectores del peronismo ya reconocen públicamente la importancia del equilibrio fiscal y la estabilidad, pero todavía deben explicar cómo piensan sostenerlos. En ese sentido, mencionó la necesidad de que sus principales referentes, entre ellos Axel Kicillof, definan una posición clara sobre esos temas. "El tema es qué van a proponer para sostenerlo, si van a ser creíbles respecto a la sociedad y, sobre todo, de qué manera se autoconvencen de que todo el espacio está de acuerdo en esa idea", planteó.
La cuestión es tramposa porque surge de sus estudios que los argentinos pueden respaldar el equilibrio fiscal porque entienden su relación con la inflación pero, al mismo tiempo, reclamar obra pública, subsidios a los servicios, financiamiento para la educación, aumentos para los jubilados y un sistema público de salud. "Hay una demanda no de un Estado inexistente, sino de un Estado más eficiente", resumió.
Las alianzas políticas y un país que ya cambió
Más allá de la economía, Catterberg sostuvo que el resultado de 2027 dependerá de la construcción política y de la estrategia de comunicación de los principales espacios. El Gobierno perdió apoyo no solo por la pérdida de dinamismo económico, sino también por cuestiones institucionales, políticas y de estilo.
En ese marco, planteó dos escenarios posibles para el oficialismo: una estrategia de ampliación de alianzas, acuerdos con gobernadores y acercamiento a sectores de centro; o la continuidad de una dinámica de confrontación y fragmentación. Del lado del peronismo, la incógnita será si logra articular un acuerdo entre sus principales dirigentes y gobernadores o si llega a las elecciones dividido.
Para Catterberg, los próximos meses permitirán tener mayor claridad sobre la estrategia del oficialismo, mientras que la definición opositora podría extenderse hasta más cerca de los comicios.
Aun con esas incógnitas, el director de Poliarquía consideró que la Argentina atraviesa transformaciones que exceden el resultado de la próxima elección presidencial. "Yo no creo que el presidente que venga, llámese Milei o se llame de otra forma, pueda volver a los lugares donde venimos", afirmó.

Desde su óptica, los cambios en la matriz económica, la política, el rol de los gobernadores y la inserción geopolítica del país configuran un escenario diferente, que tendrá continuidad independientemente de quién gane. Por eso, proyectó que la Argentina podría tener un desempeño mejor durante los próximos cinco o 10 años que el registrado en la década anterior. La magnitud de esos cambios, sostuvo, será un factor relevante para entender el rumbo del país más allá de la disputa electoral.
Al evaluar los principales aciertos y errores de Milei, Aurelio destacó su capacidad para capitalizar el hartazgo social con la dirigencia tradicional y representar una vocación de cambio que terminó llevándolo a la Presidencia sin una estructura política consolidada. También subrayó que, después de las dudas iniciales sobre su capacidad para completar el mandato, hoy el escenario es diferente: el presidente no solo está en condiciones de finalizar su gestión, sino que conserva posibilidades de competir por la reelección.
"Podremos tener dudas o certezas sobre si va a reelegir o no, pero pareciera, por lo menos por lo que se ve hasta ahora, que no solamente la va a finalizar, sino que va a terminar con algún nivel competitivo electoral", señaló.