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Foto: Gentileza Bitget

"Ya no habrá una industria solamente cripto”: la CEO que anticipa la convergencia con Wall Street

Agustín Jamele

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Gracy Chen, CEO de Bitget, proyecta que las fronteras entre los activos digitales y las finanzas tradicionales comenzarán a desaparecer. En una entrevista exclusiva con Forbes, explicó por qué la tokenización, las stablecoins, la regulación y los agentes de inteligencia artificial definirán la próxima etapa del mercado. Su predicción: los activos del mundo real tokenizados podrían alcanzar una penetración del 10% hacia 2030.

14 Agosto de 2026 07.21

Cuando Forbes entrevistó por primera vez a Gracy Chen, hace más de tres años, el mercado cripto atravesaba una realidad diferente. Bitcoin y Ethereum concentraban buena parte de la conversación, los exchanges competían por ampliar sus catálogos de activos digitales y la regulación todavía era presentada como una posibilidad futura. En 2026, la CEO de Bitget considera que esas fronteras comenzaron a perder sentido.

“El mercado cripto seguirá prosperando, pero se integrará con el mundo financiero tradicional. Probablemente ya no exista una industria específica dedicada solamente a cripto”, anticipó Chen en una entrevista exclusiva con Forbes Argentina.

Gracy Chen, CEO de Bitget (Gentileza de Bitget)
Gracy Chen, CEO de Bitget (Gentileza de Bitget)

La definición no supone la desaparición de Bitcoin ni del resto de las criptomonedas. Su planteo es que blockchain dejará de identificarse únicamente con una nueva clase de activos y pasará a funcionar como infraestructura para productos conocidos por el sistema financiero: acciones, fondos, crédito privado, divisas, materias primas y participaciones en compañías que todavía no cotizan en bolsa.

“Cripto no es solamente una clase de activo o una pequeña industria. Se trata de la tecnología subyacente, blockchain, y de cómo podemos utilizarla para transformar el mundo tradicional y hacer que las finanzas sean más rápidas, baratas, eficientes y eficientes en el uso del capital”, explicó.

Chen ocupa desde 2024 la conducción de Bitget, una plataforma que afirma contar con más de 120 millones de usuarios en más de 200 países y regiones. Su estrategia se apoya en el concepto de Universal Exchange: una plataforma que busca reunir productos centralizados y descentralizados y permitir que un usuario opere tanto criptomonedas como activos tradicionales desde una misma cuenta.

En su lectura, el cambio de comportamiento ya comenzó. “Las personas dejaron de definir los activos solamente como cripto o finanzas tradicionales. Se preocupan por la liquidez, por el potencial de crecimiento que intentan capturar, por poder operar las 24 horas y por tener acceso global”, señaló. Para Chen, ese acceso es especialmente relevante para usuarios de América Latina o el sudeste asiático que buscan exposición al mercado estadounidense.

Gracy Cheng
Gracy Chen, CEO de Bitget (Gentileza de Bitget)

La visión del 10%

La predicción más concreta de la ejecutiva tiene como fecha 2030. Chen sostiene que los activos del mundo real tokenizados, conocidos dentro del sector como RWA, podrían alcanzar aproximadamente un 10% de penetración en diferentes segmentos de las finanzas tradicionales.

La idea surgió, según relató, durante una conversación en las oficinas de BlackRock en Nueva York. Mientras tomaba un café con Rob Goldstein, director de operaciones de la mayor gestora de activos del mundo, recibió una pregunta: ¿cómo imaginaba el mercado de RWA en 2030?

Le dije que tenía esta visión del 10%. En las distintas subcategorías de las finanzas tradicionales, el nivel de penetración de los RWA debería llegar aproximadamente al 10%”, recordó.

Actualmente, de acuerdo con su estimación, la proporción se encuentra entre 0,01% y 1%, dependiendo de la categoría. Los fondos monetarios y el crédito privado presentan un avance mayor, mientras que la tokenización de acciones todavía representa una fracción reducida del mercado.

Primer plano de monedas de Bitcoin doradas sobre un teclado de laptop, simbolizando la inversión en criptomonedas. (Foto: Pexels)

“Si se observan categorías como fondos del mercado monetario, crédito privado, real estate o acciones estadounidenses y se comparan los activos tokenizados con el tamaño total de esos mercados, hoy la penetración es muy baja. En mi opinión, hacia 2030 esos números deberían acercarse al 10%”, afirmó.

La tokenización consiste en representar mediante un activo digital los derechos económicos asociados con otro instrumento. Su promesa es ampliar horarios, facilitar la negociación internacional, permitir inversiones fraccionadas y reducir intermediarios. Sin embargo, Chen advierte que trasladar un instrumento a blockchain no resuelve automáticamente los problemas del mercado.

“Poner algo en cadena o tokenizar un activo tradicional es solamente el primer paso. Lo más importante es el diseño específico del producto, la liquidez y la experiencia real del usuario”, aseguró.

Del dividendo a la liquidez

La ejecutiva utilizó las acciones tokenizadas para explicar las dificultades que todavía enfrenta el sector. Entre ellas mencionó el tratamiento de los dividendos, las diferencias de precios entre el token y la acción de referencia, el impacto de los splits y la liquidez disponible para procesar operaciones grandes.

SE PUEDE USAR/Pago en criptomonedas (Foto: Pexels uso gratuito).

Un usuario puede comprender con facilidad una inversión pequeña, pero una orden de US$ 1 millón puede encontrar una profundidad de mercado insuficiente y sufrir un deslizamiento significativo en el precio. También puede confundirse si una compañía distribuye un dividendo, pero el proveedor del activo tokenizado lo reinvierte en lugar de acreditarlo en efectivo.

Bitget busca resolver esos puntos mediante su oferta de rTokens, que acredita dividendos en USDT y conecta la liquidez con los mercados estadounidenses, según describió Chen. La CEO afirmó que el producto alcanzó dos millones de transacciones y US$ 116 millones en activos administrados durante sus primeros dos meses. Las cifras corresponden a datos de la propia compañía.

“Queremos que los usuarios no sientan una diferencia frente al funcionamiento tradicional de una acción y que puedan entender y operar el producto con mayor facilidad”, explicó. “La tokenización es la capa más básica. Lo que importa es cómo cada emisor maneja esos eventos y ofrece liquidez”.

La compañía también avanzó hacia otro terreno históricamente reservado a grandes patrimonios: las inversiones previas a una oferta pública inicial. IPO Prime, desarrollado junto con Republic, permite obtener exposición económica a compañías privadas mediante instrumentos digitales y con montos iniciales menores que los habituales en el mercado de private equity.

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“Las acciones de compañías privadas estaban disponibles casi exclusivamente para inversores acreditados, que comenzaban con inversiones de uno o incluso diez millones de dólares, además de atravesar distintas capas de intermediación”, sostuvo Chen.

La diferencia es importante: los tokens no convierten al comprador en accionista de empresas como OpenAI o SpaceX ni le otorgan derechos societarios. Son instrumentos diseñados para seguir su desempeño económico y liquidarse bajo determinadas condiciones. La propuesta amplía el acceso, pero también incorpora riesgos vinculados con la valuación, el emisor, la liquidez y la estructura legal del producto.

Stablecoins: de unidad de cuenta a medio de pago

La convergencia entre cripto y las finanzas tradicionales tiene otro protagonista: las stablecoins. Chen distingue dos usos principales. El primero es el trading, donde monedas como USDT o USDC funcionan como unidad de cuenta y par de intercambio. El segundo son los pagos, especialmente las transferencias internacionales.

“Vemos un uso muy importante de stablecoins en las operaciones transfronterizas”, afirmó. “En algunos países de América Latina donde la moneda local puede ser débil o la inflación elevada, es más probable que una stablecoin represente una solución atractiva”.

Para Bitget, su función es todavía más amplia. Una moneda digital vinculada al dólar puede convertirse en la puerta de entrada para operar acciones, commodities, divisas y productos pre-IPO desde una misma plataforma y sin salir hacia el sistema bancario en cada transacción.

Chen espera que la adopción continúe creciendo, aunque de manera gradual. También prevé una mayor competencia entre los emisores a medida que aparezcan nuevas monedas y marcos regulatorios. “USDT y USDC fueron durante mucho tiempo los dos mayores jugadores, pero ahora existen competidores que buscarán usuarios, volumen y diferentes casos de uso”, señaló.

“El cumplimiento ya no es una opción”

La segunda gran transformación que observa la ejecutiva no está relacionada con un producto, sino con las reglas. “El cumplimiento regulatorio ya no es una opción. No discutimos si debemos hacerlo o no: es obligatorio. La discusión pasa por cómo, cuándo y en qué jurisdicción comenzar”, afirmó.

Bitget analiza licencias y posibles adquisiciones en diferentes mercados, incluido el sudeste asiático. También busca avanzar en Estados Unidos, donde los requisitos se encuentran repartidos entre organismos federales y autoridades estatales.

Chen considera que la administración de Donald Trump mantendrá una posición favorable hacia el sector, pero advierte que las compañías necesitan reglas capaces de sobrevivir a los cambios políticos. “Una de las preocupaciones del mercado estadounidense es que la regulación cripto pueda cambiar cada cuatro años. Las empresas necesitan que las reglas se conviertan en leyes y sean más permanentes”, planteó.

La CEO aseguró que decidió avanzar en el mercado estadounidense incluso si el Congreso no aprueba la Clarity Act, el proyecto que busca delimitar competencias regulatorias y establecer un marco para los activos digitales. “Con o sin la Clarity Act, tomé la decisión de entrar en Estados Unidos. Vamos a hacerlo”, afirmó.

Inteligencia artificial: herramienta y amenaza

El tercer cambio es la evolución de la inteligencia artificial desde los chatbots hacia los agentes capaces de analizar datos, ejecutar tareas y asistir decisiones. Bitget desarrolla herramientas para ayudar a los usuarios a operar, mientras sus empleados utilizan distintos modelos para automatizar parte de su trabajo.

Pero Chen marca un límite. “No se puede confiar en la inteligencia artificial para todo. Incluso los mejores modelos siguen siendo IA y no asumirán la responsabilidad si alguien confía ciegamente en sus respuestas y toma una decisión equivocada”, advirtió.

Su definición sobre el mercado laboral es más directa: “Si tu trabajo puede ser reemplazado fácilmente por la inteligencia artificial, lo será”. Para evitarlo, agregó, los profesionales deben comprender qué tareas puede realizar la tecnología y cuáles siguen necesitando criterio humano. “Para mantenerse competitivo hay que trabajar con la IA, pero no ser reemplazado por ella”.

La tecnología también amplifica los desafíos de seguridad. Chen contó que existen perfiles falsos que utilizan su identidad en WhatsApp, Telegram y X. La abundancia de imágenes, videos y grabaciones públicas facilita la creación de deepfakes y permite que un atacante imite el rostro o la voz de un ejecutivo para engañar a usuarios.

“Hay muchas personas que se hacen pasar por mí. Mi información pública está en todas partes y la inteligencia artificial puede ayudar a alguien a fingir que es otra persona. Ese es el mundo preocupante que ya estamos viendo”, sostuvo.

La respuesta de los exchanges incluye herramientas de verificación de identidad, sistemas para detectar manipulaciones y controles humanos sobre decisiones críticas. “Administrar un exchange implica evitar ataques, proteger la credibilidad y construir confianza con un nivel elevado de seguridad”, señaló.

Una industria que pierde sus fronteras

El escenario que imagina Chen no elimina las criptomonedas. Las transforma en una pieza de una infraestructura financiera más amplia. Un mismo usuario podrá moverse entre Bitcoin, una acción estadounidense, un fondo tokenizado, oro o una stablecoin sin pensar necesariamente si el activo pertenece a las finanzas tradicionales o al mundo cripto.

El desafío será probar que esa integración ofrece algo más que disponibilidad permanente. Tendrá que aportar liquidez, seguridad, claridad jurídica y una experiencia comparable con los mercados tradicionales. Además, deberá demostrar que la promesa de democratizar el acceso no oculta nuevos riesgos para inversores minoristas.

Chen apuesta a que esa transición se acelerará durante los próximos años. “Blockchain permitirá que el sistema tradicional sea más rápido, barato y eficiente. Eso será cada vez más visible dentro de tres años”, concluyó.

Si su predicción se cumple, el principal cambio no será que Wall Street adopte algunos productos cripto. Será que la distinción entre ambos mercados resulte cada vez menos útil.

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