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Forbes Argentina
Thomas Gómez, Juan Ignacio Tabarez y Nicolás Cuore.
Negocios
Thomas Gómez, Juan Ignacio Tabarez y Nicolás Cuore.
Foto: Gentileza.

Tres uruguayos descubrieron que las aseguradoras cubren barcos que nunca vieron y armaron su negocio con IA; ahora su foco está en Estados Unidos

Mathías Buela

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Nudos usa videos e inteligencia artificial para cerrar la brecha entre lo que las aseguradoras cubren y lo que realmente conocen del activo. La startup ya evaluó 1.200 embarcaciones y ahora avanza hacia Estados Unidos con la mira en su primera ronda de capital.

15 Septiembre de 2026 09.42

Cuando murió su padre, Juan Ignacio Tabarez, emprendedor y exjugador de Los Teros heredó una propiedad con un techo viejo. Al llamar a la aseguradora para actualizar la póliza se enteró de que el seguro estaba mal calculado, con un valor que no correspondía al estado real del inmueble. 

Poco después, un edificio en Punta Carretas sufrió una explosión que dejó a la vista un problema parecido y varios consorcios de la zona recotizaron sus seguros al descubrir que llevaban tiempo mal cubiertos. "Empezamos a hacer un poco de doble click y descubrimos que es una falencia importante en la industria de los seguros", cuenta Tabarez a Forbes Uruguay.

Para entonces, ya había dejado un trabajo corporativo para emprender junto a Nicolás Cuore, que llegaba del mundo proptech y había fundado Realtic, un proyecto centrado en la evaluación de viviendas para seguros de hogar. Ese emprendimiento no logró escalar y sus socios de entonces se separaron, pero la tesis de fondo quedó en pie. Tabarez la retomó junto a Cuore y decidió aplicarla a un rubro que conocía de primera mano.

Navegante desde hace más de una década, entendía que el problema de las casas se repetía, agravado, en el mundo marítimo. A ese equipo se sumó Thomas Gómez, que llegó desde su experiencia en Google trabajando con inteligencia artificial, como CTO. Así nació Nudos.

La startup usa fotos y videos para analizar la condición de embarcaciones con computer vision e inteligencia artificial. "Lo que hacemos es evaluar a través de imágenes la condición de activos físicos de la industria marítima", resume Tabarez.

El dueño de la embarcación hace la inspección por su cuenta, siguiendo un protocolo estandarizado. "La realidad es que lo que hacemos es self-assessment, que es que el dueño realiza la inspección por su propia cuenta, y con eso nosotros hacemos como una preauditoría", explica. Cuando el caso lo requiere, ese informe se completa con la intervención de un perito naval.

Asegurar sin ver

El problema que identificaron es que las embarcaciones valuadas por debajo de los US$ 100.000, en general, no reciben inspección física de parte de las aseguradoras antes de contratar la póliza. "Están asumiendo sin ver", dice. 

"El riesgo bueno y el riesgo malo se evalúan al mismo precio. Es como si vos me pedís un Toyota del 2024 y yo te puedo traer uno en excelente estado o uno en mal estado, y me pagás lo mismo", ejemplifica. Según Tabarez, la causa no es negligencia sino escala, ya que a partir de ese monto las aseguradoras sí mandan un perito.

En Estados Unidos el mecanismo es distinto, pero el problema persiste. "La aseguradora no manda el perito, sino que cada dueño de la embarcación tiene que aportar ese reporte", cuenta Tabarez, "lo pueden aportar con casi un promedio de tres o cuatro años de antigüedad, y en una embarcación es mucho tiempo, porque está expuesta a otro tipo de condiciones", agrega.

Nudos le cobra a la aseguradora por paquetes de inspecciones. "Le cobramos un bundle por cantidad de inspecciones a realizar y la idea es hacerlo en cada renovación de póliza", detalla el CEO. 

La compañía busca ampliar el alcance de los peritos navales, no reemplazarlos. "Trabajamos mucho con la industria marítima, con peritos navales y todo, para ayudar a escalar esto que ellos ya hacen", dice, y agrega el dato de que hay apenas 1.500 peritos navales certificados en el mundo para más de 40 millones de embarcaciones registradas.

El problema tiene también un correlato de escala global. Según datos de la International Union of Marine Insurance (IUMI), la asociación internacional que agrupa a las aseguradoras marítimas, las primas de seguros marítimos sumaron US$ 39.920 millones en 2024 en todo el mundo, un 1,5% más que el año anterior, con el segmento de cascos, donde se ubican las embarcaciones, representando US$ 9.670 millones. 

Latinoamérica concentra apenas el 10,3% de esas primas, la tercera región en volumen después de Europa y Asia-Pacífico, dato que ayuda a explica por qué tecnologías de este tipo suelen desembarcar más tarde en la región que en otros polos aseguradores.

El salto a Estados Unidos

Con poco más de un año de trabajo y una inversión acumulada cercana a los US$100.000, financiada por los propios fundadores, Nudos ya evaluó unas 1.200 embarcaciones y sumó su primer cliente enterprise, una aseguradora regional entre las tres más grandes de Latinoamérica. 

También mantiene conversaciones con otras compañías del sector y trabaja con clubes náuticos como el Yacht Club Punta del Este y el Yacht Club Montevideo, marinas y brokers de embarcaciones. "La devolución de la industria marítima fue muy buena, incluso en Estados Unidos, que es mucho más duro porque está más regulado", asegura Tabarez.

Ese recorrido le abrió la puerta a dos programas en Norteamérica, la aceleradora Pygma, con base en Nueva York y San Francisco, y el programa Match de InsurTech New York, que invita a startups a exponer su tecnología ante aseguradoras estadounidenses. 

"Es la industria de seguros de Estados Unidos la que te elige para participar", cuenta Tabarez sobre esta última selección. El atractivo del mercado norteamericano es de escala, con más de 12 millones de embarcaciones recreativas registradas, frente a una industria regional donde compañías como Sancor en Argentina o Galicia Seguros ya administran carteras de diez mil embarcaciones cada una.

Con ese envión, Nudos empieza a evaluar su primera ronda de capital para acelerar el desarrollo tecnológico y comercial en Latinoamérica y Estados Unidos. El monto todavía no está definido. "Va a depender de cómo nos vaya en este viaje al programa Match", admite el CEO. "Nuestro objetivo principal era US$ 500.000, pero si vemos que en Estados Unidos nos va bien, tranquilamente puede ser US$ 1.200.000".

La meta de la compañía para los próximos 18 meses es llegar a al menos cinco aseguradoras, superar las 60.000 embarcaciones evaluadas y alcanzar unos US$ 1,6 millones de ingresos recurrentes anuales.

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