Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
cosechadora soja
Negocios
cosechadora soja
forbes

La avanzada china que está cambiando el negocio de la maquinaria agrícola en Argentina

Margarita Ruiz

Share

Los tractores importados ya representan 28,4% de las unidades vendidas. Hay equipos chinos desde US$ 12.000 y marcas que avanzan con concesionarios, distribuidores y alianzas con empresas argentinas.

15 Septiembre de 2026 07.02

China ya no aparece en el agro argentino solamente como comprador de commodities. Ahora también busca quedarse con una parte del negocio de los fierros. En los primeros siete meses de 2026 ingresaron al país tractores por unos US$ 139 millones, mientras que los equipos importados ya representaron el 28,4% de los tractores vendidos durante el primer semestre, frente al 16,3% de un año atrás.

El avance se produce en un mercado que, lejos de estar en expansión, atraviesa un momento complejo. Entre enero y junio se comercializaron 2.404 tractores, un 26,6% menos que en igual período de 2025. En el conjunto de maquinaria agrícola, las ventas cayeron 7,1% y la facturación, medida en términos reales, retrocedió 19,6%.

Pero el dato que mejor muestra el cambio está en el origen de los equipos. China ganó participación en prácticamente todos los segmentos de potencia: en los tractores de menos de 18 kW pasó de representar 7% de las importaciones en 2023 a 58% en 2026; en los de entre 18 y menos de 37 kW, de 37% a 72%; en los de entre 75 y 130 kW, de 29% a 66%; y en los de más de 130 kW, de 5% a 17%.

La oportunidad para los fabricantes asiáticos aparece justamente ahí: un productor que necesita renovar maquinaria, pero tiene menos margen para hacerlo encuentra equipos importados que, en algunos casos, cuestan bastante menos que los de las marcas tradicionales.

Tractores desde US$ 12.000 

Uno de los nombres que más se ve en el mercado argentino es Chery, que ya ofrece una gama amplia de tractores. En publicaciones comerciales relevadas actualmente aparecen modelos de 50 HP en torno a los US$ 15.000-18.000, equipos de 70 HP alrededor de los US$ 22.000-32.000 y tractores de 90 HP en torno a los US$ 30.000-38.000, dependiendo de la configuración y de si el precio incluye IVA.

La oferta también sube de potencia. Hay modelos Chery de 120 HP publicados alrededor de u$s60.000, de 140 HP en torno a US$ 65.000 y equipos de 160 HP por unos US$ 80.000-85.000. En la gama superior aparecen tractores de 180 HP por encima de u$s100.000 y modelos de 220/225 HP que superan los US$ 115.000.

Es una estructura de precios que permite entender por qué el fenómeno empezó a incomodar a las marcas tradicionales. En 2025, por ejemplo, un productor argentino contó que había pagado US$ 56.000 por un Chery de 115 HP, aproximadamente la mitad del valor de algunas alternativas nacionales o de grandes marcas internacionales de potencia similar.

Una cosechadora verde trabajando en un campo de trigo dorado, bajo un cielo azul claro.
Las marcas chinas ganan terreno (Archivo Forbes Argentina)

El desembarco tampoco se limita a Chery. Zoomlion, uno de los grandes fabricantes chinos de maquinaria pesada, ya ofrece en Argentina una línea agrícola que incluye tractores de 50, 70, 90, 100, 130, 160, 180 y hasta 230 HP. La compañía trabaja en el país con una estructura comercial local y busca ampliar su presencia más allá de la maquinaria de construcción. Además, proyecta avanzar con el ensamblado de tractores en Argentina y sumar posteriormente otros equipos agrícolas.

Otro de los jugadores que está ampliando su presencia es Lovol. La marca china trabaja en Argentina a través de TBDL, que ya cuenta con más de 55 concesionarios oficiales en 15 provincias, además de una estructura de posventa y provisión de repuestos. Desde la empresa aseguran que la marca se ubicó entre las primeras en ventas de tractores del país.

El desembarco ya tiene distribuidores y alianzas argentinas

La expansión china no se está dando solamente a través de importadores que traen máquinas terminadas. También empiezan a aparecer alianzas entre empresas argentinas y fabricantes chinos.

Uno de los casos más concretos es el de Bull Tractores, una iniciativa del Grupo Terranova, integrado por empresarios de Grupo GR, Indecar y Mandrile & Aguirre. La propuesta combina desarrollo y dirección técnica argentina con la fabricación de los equipos en China y el ensamblado final en Argentina.

La gama de Bull abarca tractores de entre 50 y 300 HP, y la propuesta busca competir en uno de los puntos donde las marcas chinas tienen su principal ventaja: el precio.

En mayo, por ejemplo, Grupo GR ofreció tractores Bull de 70 HP desde u$s29.000, 120 HP desde US$ 52.000 y 160 HP desde US$ 66.000, valores publicados sin IVA. La compañía había informado previamente que agotó su stock inicial y abrió una lista de espera para nuevas unidades.

El modelo de negocio empieza a repetirse: fabricación a escala en China, adaptación a las necesidades argentinas, importación y una red local para comercialización y posventa.

Eso permite a las empresas argentinas competir con costos que serían difíciles de alcanzar si todos los componentes se fabricaran localmente, pero al mismo tiempo conservar una parte del desarrollo, el servicio y el vínculo con el productor.

Siete empresas chinas llegaron juntas a Expoagro

La magnitud del desembarco quedó expuesta en Expoagro 2026. Por primera vez participaron siete empresas chinas que llegaron directamente a la principal exposición agroindustrial del país para buscar clientes, distribuidores y oportunidades comerciales.

Maquinaria agrícola
La venta de maquinaria agrícola sigue en caída (Archivo Forbes Argentina)

La lista incluyó a CPS Agro, JCPLAS, ROC Fair International, Pairgears, TMW, Weifang Tohone Tractor y Zhejiang Honch Technology. No todas fabrican tractores: varias producen repuestos, componentes, plásticos, redes y otros insumos para maquinaria agrícola.

El dato es importante porque muestra que el fenómeno chino es más amplio que la importación de tractores. China está intentando entrar en distintos eslabones del negocio de la maquinaria, desde la máquina completa hasta el repuesto.

Algunas de esas empresas ya venden directamente desde China y buscan distribuidores y clientes argentinos. Top Metalwork, por ejemplo, fabrica componentes metálicos y repuestos para maquinaria y acoplados agrícolas y llegó a Expoagro para reforzar su presencia comercial en el país. JCPLAS, por su parte, busca trabajar con distribuidores y clientes que compren en volumen.

Para los fabricantes tradicionales, el problema es que esa competencia aparece en un momento en el que los márgenes ya están bajo presión.

El desafío ya no es solamente vender más barato

El precio explica buena parte de la entrada china, pero no es el único factor que puede definir si las nuevas marcas consiguen quedarse con una porción estructural del mercado.

Para los productores, empiezan a pesar cuestiones como disponibilidad de repuestos, servicio técnico, financiación, concesionarios y valor de reventa.

Este último punto ya genera preocupación entre los fabricantes tradicionales. Desde CAFMA advierten que la llegada de tractores chinos también está presionando el precio de los equipos usados de primeras marcas.

El problema se traslada entonces a toda la cadena: al fabricante que vende menos unidades, al concesionario que acumula usados y al productor que descubre que la máquina que compró como reserva de valor ahora vale menos.

Y existe otro elemento que dificulta dimensionar el fenómeno. AFAT estima que unas 3.000 unidades importadas por año no quedan reflejadas en las estadísticas de patentamientos, principalmente entre los equipos asiáticos. Ese fenómeno también dificulta medir con precisión el tamaño real del mercado y el avance de los nuevos jugadores.

El avance chino, en definitiva, ocurre en varios frentes al mismo tiempo: tractores más baratos, mayor oferta de potencia, nuevos importadores, alianzas con empresas argentinas, redes de concesionarios, repuestos y presencia directa de fabricantes en las grandes exposiciones del sector.

La pregunta que empieza a plantearse en la industria ya no es si los tractores chinos van a competir en Argentina. La discusión es cuánto mercado pueden quedarse y si las marcas tradicionales podrán sostener sus precios, sus redes comerciales y el valor de sus equipos usados frente a una estructura de costos que les permite a los fabricantes asiáticos jugar con otra escala.

10