Silver Economy: la longevidad como la nueva frontera del bienestar
La Silver Economy deja de ser un reto sanitario para ser un mercado de billones de dólares. Un análisis sobre las startups y modelos que lideran la revolución de la longevidad en América Latina.

Yesica Méndez Fundadora y CEO de FemTech Latam

Durante décadas, el envejecimiento poblacional fue leído casi exclusivamente como un problema: mayor presión sobre los sistemas de salud, mayor gasto público y aumento de la dependencia. Hoy, ese enfoque quedó corto. La longevidad dejó de ser solo un desafío sanitario para convertirse en una industria en plena expansión. La llamada Silver Economy, que abarca productos, servicios y tecnología orientados a personas mayores de 50 años, ya supera los US$ 600.000 millones en segmentos vinculados a bienestar, cuidado y longevidad activa y crece a tasas superiores al 7% anual. Considerada en su totalidad, la economía de la longevidad se mide hoy en billones de dólares.

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América Latina, una región históricamente joven, está entrando aceleradamente en esta transición. Las proyecciones demográficas indican que la población mayor de 60 años crecerá cerca de un 70% hacia 2050. En Argentina, el peso relativo de los adultos mayores se duplicará en las próximas décadas. Este cambio no es solo una estadística; es el surgimiento de un mercado masivo que demanda nuevas soluciones en salud, bienestar, cuidado, tecnología, vida social y planificación financiera.

Pero hay algo que pocos están viendo. Si la Silver Economy se aborda únicamente desde el antiaging, la biotecnología o el tratamiento de enfermedades, se pierde una parte central del fenómeno. La longevidad no es solo vivir más, sino vivir mejor. Y eso incluye bienestar emocional, autonomía, vínculos, sentido de propósito, previsibilidad económica y comunidad. En ese cruce empiezan a consolidarse modelos de negocio que amplían la mirada tradicional del sistema de salud.

Desde FemTech Latam, ya observamos ejemplos concretos de esta convergencia. En Argentina, la startup Cuidarlos está profesionalizando y digitalizando el cuidado domiciliario, ordenando un mercado históricamente informal y reduciendo la sobrecarga de las familias; Ellie Care combina wearables y monitoreo remoto para que personas mayores vivan de forma más autónoma, mientras su entorno recibe alertas ante eventos de riesgo; y Ato, un asistente virtual pensado no solo para recordar medicación o rutinas, sino también para ofrecer compañía a personas mayores, muestra que la tecnología también puede ocupar un rol clave en el acompañamiento cotidiano y la prevención del aislamiento. @@FIGURE@@

El entretenimiento y la vida social también se redefinen: iniciativas como BondUP en Chile combinan comunidad, actividades y bienestar para mayores de 55 años, demostrando que la socialización, el disfrute y el tiempo libre activo también constituyen un negocio sostenible y escalable. Y actores institucionales, como BID Lab, refuerzan este movimiento con programas y financiamiento orientados a empresas que desarrollan soluciones innovadoras para una longevidad productiva.

La Silver Economy también redefine cómo este segmento piensa el patrimonio, la inversión y el largo plazo. En Estados Unidos, la periodista argentina Mercedes Martí fundó The Silver Club, una comunidad orientada a quienes buscan invertir con sentido. “La Generación Silver no solo es cada vez más numerosa; también es el segmento con mayor poder económico, experiencia y capacidad de decisión”, señala. En su trabajo cotidiano, observa una constante: personas mayores de 50 y 60 años que buscan proteger sus ahorros, generar rentas y asegurar estabilidad a largo plazo, sin resignar independencia ni legado. 

En el ámbito académico, estas tendencias ya se trabajan desde una lógica aplicada y orientada a negocio. En los Trabajos Finales de Graduación del MBA en Salud de la Universidad de San Andrés, donde colaboro como mentora, se destacan propuestas de clubes de bienestar orientados a la longevidad activa, pensados para personas de entre 45 y 60 años, que buscan diseñar conscientemente la segunda mitad de la vida. Estos modelos ponen el foco en anticipar transiciones clave, como el nido vacío o la jubilación, y en responder a dimensiones muchas veces invisibilizadas del envejecimiento, como el vacío emocional, la pérdida de propósito y la necesidad de nuevos vínculos.

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Otro eje crítico de la Silver Economy es el cuidado de largo plazo. En Argentina y gran parte de América Latina, la escasez de recursos profesionales y la presión sobre el sistema hospitalario convierten al hogar en el principal espacio de atención. Aquí, la salud digital permite ganar eficiencia: plataformas de seguimiento, recordatorios inteligentes y coordinación de cuidados transforman la improvisación en previsibilidad, reduciendo costos y anticipando situaciones de mayor complejidad.

Abordar la Silver Economy hoy es como haber invertido en tecnología móvil a principios de los años 2000. No se trata solo de un producto nuevo, sino de una infraestructura invisible que pronto conectará múltiples dimensiones de la vida, desde cómo trabajamos hasta cómo nos cuidamos y planificamos el largo plazo. Quienes atiendan a este cambio demográfico no solo liderarán la tendencia, sino que se ganarán al consumidor más fiel, experimentado y con mayor poder adquisitivo del mercado actual.