Luego de abandonar el proyecto de GNL encabezado por YPF y poner a la venta su red de estaciones de servicio y su refinería de Dock Sud junto a la brasileña Raízen, la petrolera angloholandesa Shell ahora estaría evaluando la posibilidad de retirarse de Vaca Muerta.
Según destacó Reuters, la compañía habría iniciado contactos con potenciales compradores para medir el interés en sus activos, que podrían alcanzar una valoración de varios miles de millones de dólares.
Desde hace algunas semanas, Shell habría sondeado el mercado con miras a vender parcial o totalmente su participación en esta de las principales cuencas de esquisto del mundo. Aunque ante la consulta de Forbes, desde la empresa prefirieron no hacer comentarios.
La posible decisión representa un giro significativo para una de las petroleras internacionales que más temprano apostó por Vaca Muerta, al ingresar al proyecto en 2012. Con el correr de los años, Shell llegó a operar cuatro bloques con participación mayoritaria y sumó participaciones minoritarias en otros tres junto a la petrolera estatal YPF.
Según reportes oficiales de la empresa, en 2024 la producción de crudo de Shell en la Argentina promedió alrededor de 45 mil barriles diarios, una cifra que la coloca en el quinto puesto del ranking de productoras.
La operación se daría en un contexto de reordenamiento global de activos por parte de la compañía, que bajo la gestión del CEO Wael Sawan ha vendido diversos negocios en otros países tras resultados por debajo de lo esperado en algunas áreas, incluidas energías renovables. En los últimos meses, Shell también decidió retirarse del proyecto de GNL en Argentina y planea desinvertir en otros campos internacionales.
Para la industria energética argentina, una posible salida de Shell de Vaca Muerta sería un hecho de fuerte impacto y se sumaría a otras compañías de talla internacional como Exxon, Petronas, Total y Equinor, las que pusieron a la venta bloques de forma total o parcial.
Pese a los desafíos —como los elevados costos de producción respecto a Permian (Estados Unidos) y las limitaciones de infraestructura—, Vaca Muerta sigue siendo vista por analistas y ejecutivos del sector como una oportunidad estratégica para el abastecimiento energético y las exportaciones de la Argentina en el mediano y largo plazo.