Cuando la familia Buss vendió el año pasado una participación mayoritaria de Los Angeles Lakers de la NBA al multimillonario de fondos de inversión privados Mark Walter, bajo una valuación de US$ 10.000 millones, pareció una ganancia espectacular para una franquicia que el fallecido Jerry Buss había comprado en 1979 por US$ 67,5 millones.
Pero en el contexto de medio siglo de una economía en pleno auge, ese rendimiento no es tan notable, señala el asesor financiero multimillonario Peter Mallouk. El retorno anual compuesto de la inversión en los Lakers da un 11,5%, en comparación con el 12,4% del índice S&P 500 entre 1979 y 2025 (incluyendo dividendos); esto significa que esos mismos US$ 67,5 millones podrían haber crecido hasta convertirse en US$ 16.000 millones, aunque no hubieran venido con la adrenalina de los asientos en primera fila para ver a los "Showtime" Lakers y las celebraciones de 11 campeonatos de la NBA.
“Si lo evaluaras puramente como una inversión”, dice Mallouk, el CEO de 56 años de Creative Planning, con sede en Overland Park, Kansas, “podrías haber obtenido un mejor rendimiento con mucho más anonimato, muchos menos problemas y mucho menos drama simplemente operando en una cuenta de Fidelity o Goldman Sachs”.
Es una declaración sorprendente viniendo de un hombre que es copropietario de los Kansas City Royals y que hace poco gastó cientos de millones de su propio dinero para adquirir una participación mayoritaria en el Sporting Kansas City de la Major League Soccer, bajo una valuación de aproximadamente US$ 700 millones. Pero Mallouk, quien se sumó a la lista de multimillonarios del mundo de Forbes a principios de este año, dice que “realmente no lo miró desde una perspectiva económica” cuando surgió la oportunidad de comprar el Sporting KC. Y con un patrimonio neto estimado en US$ 16.100 millones —lo que lo ubica en el puesto 18° entre los dueños de equipos deportivos más ricos del mundo—, puede darse el lujo de invertir por el amor al deporte y a su ciudad natal.

Solo que no es necesariamente el consejo que les daría a sus clientes en Creative Planning, una firma de 43 años de trayectoria que en las últimas dos décadas convirtió en uno de los negocios de planificación financiera más grandes de Estados Unidos, con US$ 700.000 millones en activos bajo gestión o asesoramiento.
Hijo de inmigrantes de Líbano y Egipto, Mallouk creció yendo a los partidos de los Royals con su familia en los años 70 y 80, la época dorada del equipo, que contaba con el miembro del Salón de la Fama George Brett. Después de obtener títulos de posgrado en derecho y negocios en la Universidad de Kansas, empezó a hacer trabajos de planificación patrimonial para varias empresas de gestión de activos de la zona, incluida Creative Planning. En 2004, cuando la firma tenía solo unos US$ 30 millones en activos, Mallouk la compró.
Un magnate de hablar directo que parece más cómodo con un buzo de los Kansas Jayhawks que en una oficina acartonada de Wall Street, Mallouk apuntó gradualmente a una expansión nacional, posicionando a Creative Planning como una solución integral para la gestión de inversiones, seguros y planificación fiscal y patrimonial. La firma superó los US$ 100.000 millones en activos bajo gestión en 2021 y aceleró su crecimiento en 2023 con la compra del negocio de asesoría de inversión de Goldman Sachs por una suma no revelada. Hoy, cuenta con 104 oficinas en 44 estados.
Creative Planning vendió participaciones minoritarias a las firmas de fondos comunes de inversión privadas General Atlantic en 2020 y TPG en 2024; este último acuerdo valuó al negocio en unos US$ 16.000 millones de, pero Mallouk sigue siendo el dueño mayoritario.
Él y su esposa, Veronica, se unieron al grupo de propietarios de los Royals en 2019 cuando otro empresario local, John Sherman, tomó el control, y adquirió por primera vez una participación minoritaria en el Sporting KC en 2022. Pero como varias de las principales ligas profesionales cambiaron sus reglas recientemente para permitir la entrada de fondos de inversión privados (incluida la NFL en 2024), la propiedad de deportes ya no se limita a multimillonarios como Mallouk: firmas de inversión como Arctos y RedBird Capital Partners recaudaron capital de "simples" multimillonarios para comprar participaciones en equipos.

El atractivo es obvio. Aunque las acciones pueden haber superado a los Lakers durante los 46 años en que la familia Buss estuvo a cargo, los equipos deportivos ganaron en otros períodos de tiempo. Por ejemplo, los equipos de la NFL valen unas 17 veces más de lo que valían en el año 2000, según estimaciones de Forbes, y las 32 franquicias de la liga tienen ahora un valor empresarial promedio de US$ 7.100 millones. A los equipos de la NBA les fue todavía mejor en el mismo cuarto de siglo, valorizándose un promedio de 26 veces, mientras que las valoraciones promedio de los equipos de la NHL y la MLB subieron 15 y 11 veces, respectivamente. Todas esas cifras superaron a las acciones: cada dólar invertido en el S&P 500 en el año 2000 habría valido US$ 7,50 para finales de 2025.
La disparidad resalta una ventaja clave de invertir en equipos deportivos. Mientras que el estallido de la burbuja puntocom y la Gran Recesión generaron rendimientos negativos en el mercado de valores durante toda una década entre 2000 y 2010, las valoraciones de las franquicias suelen estar protegidas de las tendencias macroeconómicas y a menudo siguen subiendo incluso durante crisis económicas más generales.
Aun así, Mallouk aconseja a sus clientes de alto patrimonio que tengan precaución antes de meterse en este ámbito; al menos, más de la que él mismo mostró. “Esta es una clase de activo diferente a las acciones y al fondo de inversión privado típico, donde todos están en la misma página y todos quieren la maximización de la riqueza; ese no es el caso acá”, dice. “A veces te encontrás con personas que ya ganaron toda la plata que querían ganar y están en esto por otras razones”.
Mallouk recomienda que los clientes inviertan primero en fondos tradicionales de inversión privados —los cuales considera más diversificados y con un mayor rendimiento esperado— antes de sumar un fondo deportivo a una cartera. Si ya cumplieron con ese requisito y todavía quieren algo que no esté directamente correlacionado con el mercado de valores como protección contra el riesgo, el deporte podría valer la pena. Solo que no deberían esperar que un equipo rinda mejor que un fondo de índice de acciones a largo plazo, advierte Mallouk, sobre todo si se tienen en cuenta las comisiones de gestión anuales del 2% y la comisión por rendimiento del 20% (después de un objetivo mínimo del 8%) que cobran la mayoría de los fondos de inversión privados.
Si a pesar de eso los inversores no se espantan, Mallouk sugiere quedarse con las firmas más consolidadas del sector, incluyendo a TPG y Apollo, además de Arctos y RedBird. “Van a tener más credibilidad con las conferencias y las ligas, y van a conseguir mejores acuerdos”, dice Mallouk.

Las valuaciones de los equipos deportivos se están inflando en un momento en que los ingresos crecen rápido, gracias en gran parte a los lucrativos acuerdos por los derechos de transmisión, una tendencia que no muestra signos de desaceleración en las principales ligas de Norteamérica, ya que tanto las cadenas tradicionales como las empresas de streaming con presupuestos gigantescos compiten entre sí por el valioso contenido en vivo. La NBA, por ejemplo, habría asegurado US$ 76.000 millones por su paquete de 11 años con Disney, NBCUniversal y Amazon Prime Video en 2024, y la NFL se garantizó al menos US$ 125.500 millones durante una década con sus contratos firmados en 2021.
Los fondos de inversión privados también empezaron a hacer algunas inversiones en programas y conferencias universitarias para quedarse con una parte de los ingresos por derechos de transmisión. Según se informó, la Universidad de Utah obtuvo al menos US$ 100 millones de Otro Capital en un acuerdo que se cerró en junio, dos meses después de que la Conferencia Big 12 aprobara un acuerdo de cinco años con RedBird y Weatherford Capital, que vino con una inyección de capital de US$ 12,5 millones y hasta US$ 30 millones en crédito para cada una de las 16 escuelas de la liga. Mallouk espera que todas las conferencias importantes hagan lo mismo para intentar no quedarse atrás en la acelerada carrera armamentista del deporte universitario, aunque después puedan llegar a arrepentirse de ceder una parte de sus ingresos televisivos, de la misma manera que algunos clubes de fútbol europeos se vieron limitados por acuerdos similares en los últimos años.
“Al igual que con una tarjeta de crédito, uno no suele pensar en lo que va a pasar dentro de 10 o 20 años”, dice Mallouk. “El análisis de costo-beneficio para las personas que toman las decisiones los va a empujar a vender participaciones, y creo que lo vamos a ver pasar de manera espectacular muy pronto”.
El sostenido boom de los derechos de transmisión parecería sugerir que los equipos deportivos van a seguir generando altos rendimientos, pero el crecimiento de los ingresos es solo una parte de la razón por la cual las valoraciones están trepando. Los multimillonarios también están, simplemente, dispuestos a pagar más por el privilegio de ser dueños de un equipo. En promedio, Forbes valúa a los equipos de las cuatro ligas norteamericanas más importantes en 10,1 veces los ingresos estimados de la temporada anterior, en comparación con un múltiplo de 2,9 veces en el año 2000.
“En este momento, este es el juguete que hay que tener, pero ¿quién sabe cuál va a ser el juguete de moda dentro de 30 años?”, dice Aswath Damodaran, profesor de finanzas y experto en valoración de la Escuela de Negocios Stern de la NYU. “Estás completamente a merced de lo que los multimillonarios piensen que es el mejor activo de trofeo para comprar”.
La valuación de aproximadamente US$ 700 millones en la compra de Sporting KC por parte de Mallouk fue de 8,6 veces los ingresos estimados del equipo de US$ 81 millones en 2025, algo similar a los múltiplos de la mayoría de sus pares de la MLS, pero mucho más caro de lo que suelen costar los clubes europeos de primer nivel. Mallouk, cuyos padres eran fanáticos acérrimos del fútbol, indica que está tratando al equipo más como un proyecto pasional que como una inversión.
Su billetera abultada trae una luz de esperanza a un equipo que viene teniendo resultados flojos desde su último campeonato de la MLS Cup en 2013, terminando en el último lugar de la Conferencia Oeste el año pasado y quedándose otra vez en el fondo de la tabla a mitad de esta temporada. El Sporting KC tiene la segunda masa salarial de jugadores más baja de la liga de 30 equipos, según cifras publicadas por la Asociación de Jugadores de la MLS, pero Mallouk insiste en que está preparado para cambiar eso.
“Hay un subgrupo de dueños a los que no les importa tanto la rentabilidad y, hablando por mí mismo, al haber nacido y haberme criado en Kansas City, amo a Kansas City y amo los deportes en vivo”, dice. “Me reuní con todos, y ya saben que la chequera está abierta de par en par”.