¿Murió cripto?: solo Bitcoin y los "criptodólares" traccionan negocios y la industria gira hacia las finanzas tradicionales
En el sector reconocen que el negocio cambió y que las criptomonedas ya no generan tanto interés como antes. En busca de más usuarios, lanzan productos para parecerse a bancos o sociedades de bolsa.

Durante años, el negocio cripto en la Argentina creció bajo la primicia de ser una alternativa que ofrecía democratización a los usuarios. Ya sea con la venta de bitcoin, altcoins o stablecoins como vía rápida para dolarizarse en un país con inflación crónica, cepo y restricciones cambiarias, la industria basó su impronta en la disrupción y las críticas a la exclusión que genera el sistema tradicional. 

Ahora, ese modelo empieza a mutar. Con una inflación desacelerándose, un dólar más estable y una economía que lentamente sale de la lógica de emergencia, las empresas cripto locales enfrentan un desafío inédito: encontrar nuevos negocios y clientes más allá de la dolarización. Sobre todo en un contexto internacional donde hay solo dos narrativas para estos activos: bitcoin como reserva de valor o stablecoins para pagos y remesas. @@FIGURE@@

El resultado es una convergencia acelerada con el sistema financiero tradicional. Las exchanges y billeteras digitales ya no quieren ser sólo plataformas para comprar USDT o Bitcoin. Quieren convertirse en bancos alternativos, brokers y plataformas globales de inversión.

El uso de crypto como herramienta de supervivencia retrocede, pero eso genera una oportunidad diferente”, señala el informe “NEXO DIGITAL CAPITAL SURVEY 2026 Construyendo riqueza digital en Argentina”. “Los inversores que ya mantienen cripto ahora tienen la estabilidad y el horizonte de planificación para integrarla de manera más deliberada”.

La transformación ocurre en un mercado que sigue siendo uno de los más activos del mundo. Según el mismo estudio, el 74,3% de los inversores argentinos tiene criptomonedas, el porcentaje más alto entre Argentina, Estados Unidos y Reino Unido. Pero el patrón de uso cambió.

@@FIGURE@@

A medida que miramos el 2026, la industria de los activos digitales está dejando atrás la era del hype. Un cambio estructural destaca por encima de cualquier ciclo de mercado de corto plazo: el cripto ya no es un sistema “alternativo” paralelo. En su lugar, estamos presenciando una convergencia total, donde “las líneas entre cripto y las Finanzas Tradicionales (TradFi) se difuminan hasta formar un único mercado global unificado”, señala Gracy Chen, CEO de Bitget  

Bitcoin y stablecoins, los únicos sobrevivientes

La era de la especulación masiva con cientos de tokens perdió fuerza. Aunque intentan no vociferarlo, en la industria admiten que hoy la demanda se concentra básicamente en dos productos: Bitcoin como reserva de valor de largo plazo y stablecoins para pagos, ahorro y movimiento de dinero. “Todo lo demás no tracciona nada”, afirma uno de los grandes jugadores del sector.

La explicación es simple. En un contexto de menor volatilidad cambiaria, el usuario promedio ya no busca “pegarla” con una memecoin ni escapar desesperadamente del peso de un día para otro. Busca herramientas financieras más previsibles. @@FIGURE@@

El propio informe de Nexo marca ese giro: a medida que baja la inflación, “las criptos necesitan demostrar que pueden hacer más: generar retornos, integrarse en planes financieros a largo plazo y competir con otros activos por sus propios méritos”. Eso obliga a las compañías a redefinir su propuesta de valor. Tanto que algunas hasta redefinen estrategias donde las criptomonedas ni aparecen en las pantallas principales de los usuarios.

La nueva frontera: inversiones tokenizadas

El nuevo negocio pasa por acercar productos financieros globales desde la infraestructura cripto. En otras palabras: usar blockchain como backend financiero “invisible” para ofrecer inversiones, pagos y servicios similares a los de Wall Street.

Takenos acaba de lanzar una funcionalidad para invertir en ETF tokenizados vinculados al S&P 500, Nasdaq y oro desde la misma app donde sus usuarios cobran dólares digitales y hacen transferencias internacionales. La apuesta apunta a integrar “el recorrido completo del dinero: cobrar, usar y ahora también invertir”, explicó Lucas Posada, CEO de la compañía.

Bitso avanzó en la misma dirección con el lanzamiento de xStocks, tokens que replican acciones estadounidenses como Apple, Nvidia, Tesla o Amazon y que pueden comprarse directamente con stablecoins desde la aplicación. “Wall Street no debería estar limitado por la geografía”, sostuvo Val Gui, gerente general de xStocks. @@FIGURE@@

La lógica detrás del movimiento es clara: si el negocio de comprar y vender dólares digitales madura y pierde márgenes, las plataformas necesitan aumentar el ticket promedio por usuario y capturar más servicios financieros.

Stablecoins como infraestructura, no como producto

La otra gran transformación es menos visible para el usuario, pero probablemente más importante para la industria: las stablecoins empiezan a funcionar como infraestructura financiera.

Lemon acaba de implementar un sistema para que los consumos internacionales con su tarjeta Visa se liquiden directamente en USDC en lugar de utilizar el esquema tradicional en pesos. El usuario casi no percibe el cambio, pero detrás de escena toda la operación ocurre sobre rieles cripto. “Utilizamos cripto como infraestructura”, resumió Maxi Raimondi, CFO de Lemon. @@FIGURE@@

Visa también empieza a jugar un rol clave en este proceso. “El uso institucional de stablecoins ya no es teoría, es una realidad”, afirmó Antonia De Souza Silva, líder de monedas digitales para América Latina y el Caribe en Visa.

La tesis de la industria es que blockchain puede reducir costos, acelerar conciliaciones y eliminar intermediarios en pagos internacionales, incluso aunque el usuario final no interactúe directamente con criptomonedas.

El experimento argentino de las stablecoins locales

En paralelo, algunas compañías buscan construir versiones locales del negocio de stablecoins. Ripio lanzó USDar, una stablecoin atada al dólar MEP en lugar del dólar cripto tradicional. La empresa sostiene que el producto puede operar hasta 3% más barato que USDT o USDC porque está respaldado con instrumentos financieros argentinos y no con activos en el exterior.

Detrás del lanzamiento hay una idea más ambiciosa: evitar que el ahorro digitalizado termine financiando al Tesoro estadounidense y canalizarlo hacia instrumentos locales. “La adopción masiva de un instrumento como USDar puede transformarlo en un motor de desarrollo”, aseguró Sebastián Serrano, CEO de Ripio.

De exchange a fintech integral

La conclusión que empieza a consolidarse en el sector es que el negocio cripto argentino dejó de ser únicamente un negocio cripto. Las plataformas ahora compiten por convertirse en el punto de entrada financiero principal del usuario: cuentas remuneradas, pagos internacionales, inversiones globales, tarjetas, crédito y herramientas de ahorro.

La tokenización aparece como la gran narrativa de la nueva etapa. Ya no se trata solamente de comprar Bitcoin, sino de transformar activos financieros tradicionales en productos digitales negociables 24/7. La paradoja es que, mientras el discurso cripto original prometía reemplazar al sistema financiero tradicional, la industria argentina parece avanzar hacia otra dirección: integrarse cada vez más con él.