Si hay un mercado en el que Argentina juega realmente en las grandes ligas a nivel global y con creciente participación en los últimos años, sin dudas, es en la producción e industrialización de oleaginosas como la soja y, en menor medida, el girasol.
Aquel "yuyito" que hace veinte años crecía hasta en la vera de las rutas de la zona núcleo y se exportaba básicamente como poroto a China, sigue creciendo y aportando dólares a raudales, pero ahora se industrializa mayormente en el país en numerosas plantas de crushing, para obtener subproductos de la molienda como harina, pellets, y fundamentalmente aceite de soja.
La harina tiene varios destinos, pero llega especialmente a la Unión Europea, mientras que el aceite, que también se exportaba en su momento casi con exclusividad a China, hoy llega en un 80% a la India, el principal importador mundial.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destaca que tomando datos del Indec entre enero y agosto, se contabilizaron exportaciones por 5,5 Mt (millones de toneladas) de aceites vegetales, sumando 4,1 Mt de derivados de soja y 1,4 de girasol.
Pero el 62% de ese total tuvo como destino el mercado indio "con embarques por 2,46 Mt de aceite de soja y 0,75 Mt de aceite de girasol", sumando el mayor volumen exportado a ese país para toda la serie en los primeros ocho meses del año. Y el potencial de crecimiento es enorme dado que India se ha convertido en un país que reúne todas las condiciones para seguir creciendo en su demanda de aceites vegetales.
Oportunidades
Para el sector oleaginoso argentino es todo ganancia. La exportación de aceites vegetales, sumando soja y girasol, representa casi un 90% de todas las exportaciones argentinas a la India, seguida por el oro.
Fuentes de la industria aceitera estiman para este año exportaciones por unos US$6.900 millones anuales, casi 7% de todas las exportaciones argentinas y generando unos U$S 4.000 millones de superávit comercial, el mayor saldo positivo en la balanza bilateral entre todos los países con los que comercia Argentina.
Al interior del segmento, el aceite de soja fue desplazando al poroto al momento de ser embarcado y esto se entiende con facilidad. Mientras la tonelada de poroto se paga unos U$S 400, el aceite de soja se coloca en el exterior a US$ 1.200/ US$ 1.300. En el medio, claro, en los últimos años hubo millonarias inversiones levantando plantas de crushing para industrializar en el país.
"Hoy India es el socio estratégico más importante de la industria oleaginosa argentina", sostiene Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales, aclarando que en los últimos dos años "el comercio ha crecido más de 110% y hoy somos el primer proveedor de aceites vegetales a ese mercado, tomando soja más girasol".
En cuanto a volumen de exportaciones claramente Argentina es líder en ese mercado, al punto que una de cada tres botellas de aceite que va a la mesa de los indios es de origen argentino.
Los drivers
Idígoras menciona tres razones que impulsan la fuerte demanda india de aceites vegetales. En primer lugar, el hecho de que la India se ha posicionado como la cuarta potencia mundial, ya pasó a Japón y se estima que en poco tiempo más desplazará a Alemania del tercer puesto, con una creciente clase media, que demanda más alimentos proteicos. "La demanda de India es incremental", sostiene el experto.
En segundo término, con un mayor ingreso per cápita la demanda india pasó de concentrarse en oleaginosas de baja calidad como el aceite de palma a otros de calidad intermedia como la soja y el girasol, que Argentina produce con saldo exportable, señala Idígoras.
Al respecto, un informe de la consultora Biglobal, especializada en comercio exterior, destaca que "en términos poblacionales, India ha demostrado un sostenido crecimiento interanual durante los últimos 25 años", aunque aclara que éste "se encuentra en proceso de desaceleración". Sin embargo, se observa una expansión de la clase media, "que actualmente representa el 31% de la población, aunque persisten elevados niveles de desigualdad y presiones sobre el empleo".
Esta expansión de la clase media se traduce en cambios en la dieta, advierte Biglobal. "India presenta una creciente demanda de proteínas y alimentos de mayor valor nutricional, tanto en áreas urbanas como rurales, impulsada por el aumento sostenido del consumo proteico (vegetal y animal) y una mayor participación de carnes, huevos, lácteos y, especialmente, productos pesqueros en la dieta".
"Ello configura a India como un mercado potencial para las exportaciones agroalimentarias argentinas, con la excepción del sector bovino por razones culturales y religiosas", remarca la consultora.
El tercer motor de crecimiento de la demanda india se relaciona con la menor oferta de los competidores de Argentina. En el caso del aceite de girasol, se destaca la baja de Rusia y Ucrania, tradicionales proveedores de la India y hoy con serios problemas logísticos para el abastecimiento, en el contexto de la guerra y la menor producción.
En cuanto al aceite de soja, dos big players como Estados Unidos y Brasil, si bien producen grandes volúmenes de soja, destinan también cantidades crecientes de aceite de soja a la producción de biocombustibles, reduciendo así el saldo exportable.
Aranceles en la mira
Hacia adelante la clave es lograr cerrar un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la India o entre Argentina y ese país. "India tiene aranceles móviles, de modos que hoy pagamos un arancel del 5% en la exportación de aceites vegetales, pero podría ser que pase al 30%", explica Gustavo Idígoras.
Así, adquiere relevancia la firma de un acuerdo de libre comercio, que en principio fue aceptado por la India. El Mercosur y la India tienen un Acuerdo Preferencial de Comercio (APC) pero con alcance limitado. El pasado 14 de septiembre ambas partes anunciaron el inicio de negociaciones para ampliar el acuerdo, con el fin de profundizar las relaciones comerciales y el acceso a los mercados.
"India busca una negociación corta de no más de 12 meses enfocado en menos aranceles para un listado de 200 o 300 productos en cada parte", dijo Idígoras y no descarta que, de lograrse, pueda facilitar también el acceso a mercados de la región como Bangladesh, un mercado grande e interesante, o Pakistán, que pese a la rivalidad con la India está en agenda.