La economía de la longevidad: el nuevo negocio millonario que atrae a gigantes de la cosmética, la medicina y la alimentación
A diferencia del segmento Silver, orientado a la vejez instalada, la economía de la longevidad busca seducir a un público más joven que invierte de forma preventiva. Con lanzamientos de marcas de lujo y el auge de clínicas médicas especializadas, la salud preventiva se consolida como una plataforma de innovación con alto ticket promedio.

A medida que aumenta la expectativa de vida surgen nuevas necesidades, entre ellas, que los años no solo sean más, sino que también se eleve la calidad del día a día. 

En tal sentido, industrias como cosmética, salud y alimentos, entre otras, están comenzando a tratar la longevidad más como una categoría de negocio que como un concepto aislado. A modo de ejemplo, según Innova Market Insights, consultora que analiza lanzamientos de nuevos productos alimenticios en más de 90 países, la longevidad es hoy una de las cinco líneas de ingredientes funcionales de mayor crecimiento a nivel global, junto con salud intestinal, proteína de alto valor, soporte cognitivo y salud de la mujer.

A diferencia de lo que sucede con las propuestas que se enmarcan en la categoría Silver o Senior, que es un segmento definido por edad cronológica y pensado para necesidades de la vejez ya instalada, la economía de la longevidad apunta a un consumidor más joven, que está en plena vida laboral, con alto poder adquisitivo, y cuyo objetivo es anticiparse al envejecimiento, no para corregirlo ni porque ya se perciba como "mayor". sino porque quiere llegar a ser un adulto mayor con calidad de vida. Por eso invierte hoy en estudios preventivos, suplementación y entrenamiento de fuerza, con la lógica de que la salud es un activo que se deprecia y que conviene cubrir antes de que la caída sea irreversible.

Esa distinción no es casual, según Mariano David Cáceres, licenciado en psicología y director de la carrera de Psicología de la Universidad de Morón, el término "anti-age" implica combatir algo, y ese algo es la edad que se presenta como el enemigo. En cambio, "longevidad" transforma el concepto: "La edad deja de ser ese temido adversario para convertirse en un proceso que podemos gestionar. Es un cambio semántico muy inteligente", explica. Y lo resume a Forbes Argentina diciendo que "Anti-age" se enfoca en aquello que estás perdiendo, mientras que "Longevidad" te vende aquello que todavía podés ganar".  

El caso de la cosmética: la edad que no figura en el DNI

La industria cosmética está entre las primeras en llevar esa distinción a la góndola. Lancôme, la marca de lujo de L'Oréal Groupe, lanzó recientemente en la Argentina Absolue Longevity MD. La línea no se segmenta por edad cronológica sino por la "edad biológica" de la piel, y se organiza en tres protocolos: Anticipate, para pieles con una edad biológica menor a 35 años; Intercept, entre 35 y 54, y Reset, para más de 55. "Dos personas de la misma edad pueden tener edades biológicas de la piel diferentes, porque intervienen factores como la exposición solar, el estrés, la alimentación, la calidad del sueño o la contaminación", Mariana Petrina, Directora de comunicación, asuntos públicos y sustentabilidad de L’Oréal Groupe Argentina a Forbes Argentina. 

El argumento de L'Oréal es casi calcado al que describe Cáceres. La marca habla de pasar "de una lógica principalmente correctiva, actuar cuando el signo ya es visible, a una mirada más proactiva". Pero su propia segmentación muestra el límite de esa frontera. Reset está pensado para pieles de más de 55 años con "arrugas profundas y pérdida de densidad": apunta a un consumidor que por edad ya es Silver, y a una necesidad tan correctiva como la del anti-age de siempre.  

Mariana Petrina  (Foto: Gentileza L’Oréal Groupe Argentina)

Detrás del lanzamiento hay una apuesta de capital. El activo central de la línea es Mitopure, un compuesto a base de Urolitina A desarrollado por la biotech suiza Timeline, en la que L'Oréal Groupe tomó participación a través de su fondo de venture capital, BOLD. Según la empresa, actúa sobre la mitofagia, el proceso por el cual las células eliminan sus mitocondrias deterioradas.  

Si bien Petrina dice que no puede revelar cuánto pesa hoy la categoría en su facturación de skincare premium en la Argentina ni cuánto espera que crezca, admiten que Longevity MD es "la expresión premium" de una tendencia que el grupo también lleva a marcas más accesibles, como L'Oréal Paris con Laser y Vichy con Collagen. En esa lógica, la longevidad no es un producto sino "una plataforma de innovación" que se replica en distintos escalones de precio.

El caso médico: previsión, no promesas

Si la cosmética empaqueta la longevidad en una crema, y lo mismo hace la industria de la alimentación con productos específicos, la medicina hace lo suyo con una propuesta de servicio. En Buenos Aires, Natalia Ayala, que es neurocirujana, especialista en dolor, medicina regenerativa y longevidad, es fundadora de la clínica ERA Longevity, que enfoca su propuesta desde otro ángulo: "Si le sacamos el marketing y el producto viral, veremos que hay un problema estructural de fondo. Eso es lo que hace que la longevidad no sea una moda", dice a Forbes Argentina. 

Según el estudio prospectivo PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology), que midió 14 factores de riesgo modificables en más de 155.000 adultos de 21 países, más del 70% de los casos de enfermedad cardiovascular son atribuibles a hábitos que pueden corregirse, tales como tabaquismo, mala alimentación y sedentarismo. Además, un estudio de la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, publicado en Nature Medicine en febrero de 2026, encontró que el 37,8% de los cánceres diagnosticados en 2022 podrían haberse evitado controlando 30 factores de riesgo modificables. Por ejemplo, el tabaco, por sí solo, explica el 15% de todos los casos a nivel global.

 Natalia Ayala (Foto: Gentileza Era Longetivity)

En base a cifras como esta se sustenta la propuesta de Ayala, con el objetivo de intervenir sobre lo que la evidencia ya identificó como prevenible. "Nuestra clínica arma un "score de longevidad" a partir de hábitos, estudios de laboratorio y cuestionarios de sueño y alimentación, y hace seguimiento con biomarcadores antes y después de cada intervención", dice, y comenta que la base de pacientes tratados con esta metodología ya supera los 3.700.

Pero Cáceres advierte que ese mismo argumento, es decir, medir, hacer seguimiento, sostener el protocolo con evidencia, es también la línea que separa a un actor serio de uno que no lo es, y que hoy esa línea se está desdibujando en todo el sector. "Cada vez observo más cómo distintas personas, muchas veces sin la formación ni experiencia necesaria, comienzan a incursionar en el mercado y venden como "longevidad" cualquier cosa que prometa optimizar el futuro, tales como suplementos, biomarcadores, dispositivos, tratamientos, protocolos, experiencias", señala. Para él, ahí está el verdadero riesgo de la categoría: "Hay que tener cuidado ya que la industria podría terminar erosionando su propia credibilidad si promete demasiado y demuestra poco".

El target invierte el patrón de la industria de belleza

Mientras que los consumidores de los productos de skincare son mayormente mujeres, el paciente típico de ERA Longevity tiene alrededor de 40 años, es hombre, trabajo activo y de nivel socioeconómico alto. Es exactamente el mismo rango etario y de poder adquisitivo que persigue Lancôme con Longevity MD, pero con el género invertido. "Esto va desde salud, va mucho de performance, de la parte deportiva, de cuidarse desde adentro, no solamente desde la parte externa", explica Ayala, aunque admite que no tiene una explicación cerrada de por qué el interés se concentra en varones cuando, históricamente, el mercado de "verse mejor" fue territorio femenino.

Cáceres sí tiene una hipótesis, aunque pensada desde el otro extremo del fenómeno, es decir, de por qué el target de belleza sesga hacia mujeres, más que por qué el de ERA sesga hacia hombres: "Las mujeres históricamente han estado sometidas a una presión social mucho mayor alrededor de apariencia, juventud y envejecimiento visible. Razón por la cual la cosmética ya construyó y potenció durante décadas ese mercado". Pero agrega un matiz que conecta ambos casos: "La longevidad introduce un cambio interesante: el envejecimiento femenino empieza a ser reencuadrado desde la estética hacia el rendimiento, la salud y la autonomía. Y sobre estos puntos no existe un diferencial entre géneros". Es decir, en la medida en que la categoría se corre de la estética al rendimiento, el sesgo de género de la industria de belleza podría no sostenerse.

(Foto: Gentileza Pexels)

Sobre qué motiva realmente la compra, el psicólogo explica que las motivaciones se superponen: "El autocuidado puede ser el núcleo central de una identidad. Una persona puede comprar un reloj que mide sueño porque quiere conocer su recuperación, pero también porque ese dispositivo representa pertenencia a determinado grupo".  

El precio, ¿techo real de la categoría?

La consulta inicial con un especialista de ERA Longevity cuesta $150.000. Un protocolo de tres meses, con estudios y seguimiento, ronda los $300.000. "El ticket promedio por paciente se ubica entre US$ 300 y US$ 400", explica Ayala. 

El alto precio de lo relacionado con "longevidad" también está presente en las otras categorías de productos. Por caso, cada producto de 50 ml de la línea Absolue Longevity MD de Lancôme cuesta entre $ 579.000 y $ 629.000, según los precios de septiembre de 2026. "No necesariamente todos los productos asociados al concepto de longevidad tienen que tener un precio superior. En nuestro caso, el posicionamiento de Lancôme Longevity MD responde al nivel de investigación, desarrollo e innovación que hay detrás de la propuesta", explica la ejecutiva entrevistada.  

Para Cáceres, ahí aparece una paradoja. "Las conductas con mayor evidencia para promover un envejecimiento saludable, como la actividad física, fuerza, sueño adecuado, alimentación, vínculos sociales, prevención, no necesariamente requieren un nivel socioeconómico extraordinario", señala. 

Todos los entrevistados coinciden en que la categoría de longevidad tiene mucho por crecer. Las propias empresas ya se mueven en esa dirección, para atraer cada vez a más consumidores: ERA Longevity lanzó una app móvil, que ofrece recomendaciones de hábitos y seguimiento de laboratorio. Se puede acceder a partir de US$ 35 por tres meses. Por su parte, desde L'Oréal anticipan que irá ampliando su línea de productos de longevidad en algunas de sus marcas de consumo masivo.  

Más allá de las cuestiones que hacen a los negocios, Cáceres recomienda a los consumidores que la longevidad, no debería convertirse en otra forma de obsesión por optimizarse: "Buscamos vivir más y mejor, pero podemos terminar convirtiendo la vida en un proyecto permanente de optimización que nos lleva directamente a padecer los efectos nocivos del estrés", concluye.