Belén Fernández Subeditora
El crédito hipotecario busca recuperar protagonismo en el mercado inmobiliario, pero todavía enfrenta un desafío: cómo financiar la compra de una propiedad cuando el inmueble aún está en construcción.
En ese escenario, CRIBA Real Estate e ICBC acordaron una nueva modalidad que permite acceder a un préstamo bancario desde la firma del boleto de compraventa, sin necesidad de esperar a que la unidad esté terminada y escriturada.
El esquema contempla financiamiento de hasta el 80% del valor de la unidad, sujeto a evaluación crediticia, con un plazo de hasta 20 años. La tasa general será de 9,90% + UVA, mientras que quienes acrediten sus haberes en ICBC podrán acceder a una tasa preferencial de 6,90% + UVA, similar a la tasa que ofrecen hoy los bancos para los hipotecarios convencionales.
Para vivienda principal y permanente, el monto máximo del préstamo alcanza los $ 450 millones. La cuota no podrá superar el 25% de los ingresos demostrados del solicitante y se requiere contar con ingresos comprobables. También se podrán sumar ingresos entre cónyuges, convivientes o padre/madre, de acuerdo con las condiciones establecidas por el banco.
“El acceso al financiamiento es una de las principales variables que motivan la decisión de compra. Incorporar esta herramienta nos permite ampliar las alternativas para nuestros clientes y combinar la compra en etapa de construcción con un crédito bancario de largo plazo”, señaló Manuel Valdés, director comercial de CRIBA Real Estate.
El primer proyecto de la desarrolladora que incorporará esta alternativa será Bóreas Almagro, ubicado sobre Avenida Rivadavia y Bulnes. El desarrollo tiene 16 pisos y 104 unidades, con departamentos de 1, 2, 3 y 4 ambientes.
El anuncio ya lo había anticipado Santiago Tarasido, CEO y presidente de Criba en la expo de Real Estate. En aquel momento el empresario recordó que es fundamental ofrecer financiamiento para incrementar las ventas. "Nosotros salimos como si fuéramos una especie de garantía, pero es la entidad financiera la que presta el dinero para el comprador final”, agregó.
Una alternativa en un mercado con poco crédito
La iniciativa llega en un momento en el que el Gobierno busca reactivar el crédito hipotecario, mientras el sector desarrollador reclama nuevas herramientas para recuperar la inversión. Entre ellas, las hipotecas divisibles y un régimen de incentivos para la construcción.
El reclamo también tiene relación con la financiación de los proyectos en pozo. Hace más de un año, el Gobierno había anticipado la posibilidad de impulsar créditos para este tipo de desarrollos, una herramienta que finalmente no se concretó y que continúa entre los pedidos de los desarrolladores.
En paralelo, la ecuación del negocio inmobiliario enfrenta otro desafío: el fuerte incremento del costo de construcción medido en dólares durante los últimos dos años, que llegó a superar el 100%, comprimió los márgenes de las desarrolladoras. En ese contexto, ampliar las alternativas de financiación aparece como una de las variables para sostener la demanda sin trasladar todo el esfuerzo financiero al desarrollador.
CRIBA ya cuenta con esquemas de financiación propia que pueden alcanzar entre el 70% y el 80% del valor de venta durante la obra y, según el proyecto, extenderse hasta tres o cinco años después de la posesión. El crédito bancario incorpora ahora un horizonte de hasta 20 años y funciona como una alternativa complementaria.
“Hasta ahora, la financiación de una unidad en construcción dependía principalmente de la capacidad del desarrollador y estaba concentrada en el período de obra o en algunos años posteriores a la posesión. Incorporar financiamiento bancario a 20 años cambia esa lógica y puede acercar la compra a personas que no cuentan con todo el capital de contado, especialmente a quienes buscan acceder a su primera vivienda”, agregó Valdés.
Cómo funciona
El proceso comienza con una simulación del préstamo y luego continúa directamente con un asesor comercial de ICBC. La particularidad del esquema es que el crédito puede comenzar a gestionarse desde la firma del boleto, en lugar de quedar supeditado a la finalización del proyecto y la posterior escritura.
Para CRIBA, Bóreas Almagro será la primera prueba de esta modalidad, que apunta tanto a compradores de vivienda como a quienes consideran una unidad en construcción como alternativa de inversión.
La elección del desarrollo no fue casual; tanto la desarrolladora como el banco aseguran que el objetivo inicial es probar el instrumento en un producto orientado principalmente a la clase media.