Laura Mafud Editora
En plena pandemia del COVID-19, durante el año 2020, una inquietud estrictamente personal surgida en un pequeño taller en el fondo de una casa de barrio en Jujuy terminó marcando el inicio de un proyecto industrial único. La imposibilidad de salir a trabajar durante el aislamiento despertó en Oscar Pablo Solís —ingeniero mecánico con trayectoria en diversas empresas y gestión técnica pero sin experiencia previa en el sector lúdico— el anhelo de revivir la alegría de su propia niñez. Buscaba recrear para su hijo de 4 años un tractor de juguete artesanal que su abuelo le había construido a su padre 60 años atrás.
"Lo que comenzó como una manera de conectar tres generaciones de nuestra familia terminó convirtiéndose en algo mucho más grande", recuerda Solís sobre aquellas jornadas compartidas en el taller investigando, diseñando y construyendo.
Esa búsqueda por transmitir la experiencia del juego sano dio paso a una oportunidad de negocio: desarrollar en la Argentina productos infantiles de alta calidad, con diseño propio, terminaciones cuidadas y un nivel de personalización ausente en el mercado masivo. La iniciativa cobró tal dimensión que recientemente se destacó entre los seis finalistas seleccionados, sobre más de 150 proyectos postulados, en el Premio al Emprendedor Industrial 2026, certamen organizado por el Movimiento Industrial y La Fábrica Podcast para reconocer a iniciativas competitivas y sostenibles a largo plazo.
Ese primer vehículo demandó resolver complejos desafíos de diseño, estructura, transmisión, dirección, seguridad, ergonomía y pintura. La positiva respuesta del público y las inmediatas consultas derivaron en una transición progresiva hacia un producto comercializable y la consecuente creación de OSSO Juguetes. "A medida que avanzábamos entendimos que no estábamos frente a un juguete convencional, sino ante un producto que podía ocupar una categoría diferente", explica su fundador.
Actualmente, la empresa familiar opera desde su planta en el Parque Industrial de Perico, donde integra de forma directa todo el ciclo productivo: concepción de la pieza, metalmecánica, soldadura, armado, pintura, terminación y montaje final con extrema precisión. A diferencia del modelo de importación tradicional, la firma interviene en cada etapa para garantizar durabilidad y seguridad, realizando además unidades especiales, prototipos y desarrollos a medida de las preferencias de cada cliente.
El catálogo actual abarca autos inspirados en modelos clásicos, deportivos y de competición, además de tractores, camiones, triciclos y otros desarrollos especiales. Los vehículos cuentan con opciones de motorización eléctrica o a combustión según el uso y la edad del usuario. Bajo una mirada cercana a la industria automotriz, la fabricación no busca la masa indistinta sino series pequeñas, motivo por el cual la capacidad mensual depende de la complejidad del mix de producción que se encuentre en taller.
Operar desde Jujuy implicó situar a la logística como un pilar fundamental del negocio. La distribución hacia distintas provincias del país se realiza a través de operadores de transporte adaptados al volumen de las unidades, acompañados por un embalaje protector diseñado para recorrer miles de kilómetros. La estrategia comercial se apoya firmemente en el canal digital: plataformas como Instagram y la atención directa por WhatsApp facilitan mostrar los productos fabricados en Perico a clientes de todo el territorio nacional y gestionar el diálogo requerido para definir detalles técnicos y estéticos.
En cuanto al impacto social y laboral, la compañía genera puestos de trabajo directos e indirectos a través de su planta y su red de proveedores. Adicionalmente, articula alianzas con escuelas técnicas de Perico para brindar pasantías profesionales y recibe a estudiantes de mecatrónica para formarlos en procesos reales de diseño y manufactura industrial.
El crecimiento de la firma se sustentó mediante la reinversión continua de utilidades en equipamiento, herramientas e infraestructura, tras haber iniciado con recursos muy limitados. Aunque la distancia respecto a los principales centros urbanos representa costos y tiempos adicionales, la localización dotó a la marca de una identidad resolutiva. "Siempre digo que desde el interior cada paso puede costar el doble, pero también se disfruta el triple", enfatiza Solís. Para escalar sin perder la elaboración detallada ni el componente artesanal, la estrategia apunta a estandarizar componentes, estructuras y controles de calidad, preservando el trabajo manual en la pintura, la personalización y los acabados.
De cara al futuro, la marca avanza en el lanzamiento de nuevos vehículos y en la profundización de su línea eléctrica, junto con la profesionalización de las áreas de producción, administración y ventas. Aunque la exportación aún forma parte de los planes a mediano plazo, la empresa analiza mercados internacionales donde exista demanda por piezas exclusivas.
Para 2027, la estrategia de la compañía estará enfocada en cuatro ejes centrales: incrementar la capacidad productiva de la planta, consolidar la estructura comercial, diversificar las líneas de productos y dar los primeros pasos en el mercado internacional. Todo esto con la meta de consolidar desde el interior jujeño una propuesta de valor basada en el diseño, la calidad y el componente emocional. Como sintetiza su creador: "Queremos demostrar que desde el interior se puede diseñar, fabricar, innovar, generar empleo y construir una marca con ambición global. El desafío de OSSO ya no es solamente hacer vehículos. Es demostrar hasta dónde puede llegar una idea cuando detrás hay trabajo, conocimiento y la decisión de construirla desde el lugar al que uno pertenece".