Fernando Heredia Editor
La tarea de conseguir financiamiento sea probablemente una de las más complejas en esta ola de crecimiento de Vaca Muerta y la minería. La historia macroeconómica argentina hace que este sea uno de los cuellos de botella más importantes a la hora de planificar el desarrollo de estas industrias que son netamente capital-intensivas y que necesitan de muchas obras de infraestructura para poder evacuar sus productos.
En diálogo con Forbes Argentina, Viviana Alva Hart, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la Argentina, destacó el paquete récord de créditos que el grupo puso a disposición para este año y explicó cómo avanzan las negociaciones para financiar obras junto a YPF y las provincias productoras.
¿Cómo están evaluando la situación actual del sector de Oil & Gas en la Argentina y qué rol busca cumplir el BID?
La Argentina atraviesa una oportunidad excepcional para transformar sus recursos energéticos en una plataforma de desarrollo económico, atracción de inversiones y generación de empleo. Durante años, la conversación estuvo centrada en demostrar el potencial de Vaca Muerta. Hoy, la pregunta crucial es cómo convertir esa realidad productiva en una transformación económica de mayor escala. Vaca Muerta no se materializa únicamente aumentando la producción; requiere una visión integral sobre inversiones en infraestructura, logística, sistemas eléctricos, conectividad digital, proveedores y capital humano, sostenida por la capacidad institucional de la Nación y de provincias clave como Neuquén y Río Negro. Nuestra meta desde el Grupo BID es conectar la producción con la infraestructura y el financiamiento a la velocidad urgente que exige la coyuntura.
¿Cuáles son los cuellos de botella inmediatos y los nichos con mayores oportunidades de financiamiento?
El principal desafío es la infraestructura, que es una condición necesaria y no accesoria para escalar la inversión productiva. En Vaca Muerta esto abarca rutas, ferrocarriles, transmisión eléctrica, logística, conectividad y acceso a puertos. El mayor obstáculo es el tiempo: la velocidad del desarrollo productivo supera los plazos tradicionales de planificación y ejecución. Además, urge desarrollar infraestructura urbana: el flujo de trabajadores hacia la zona exige planificar hospitales, escuelas y servicios de manera inmediata.
¿Se ha dimensionado el monto total de estas obras y cómo se coordinará el financiamiento?
No hay un número único cerrado, pero estamos trabajando junto a los gobernadores de Neuquén (Rolando Figueroa) y de Río Negro (Alberto Weretilneck) para estructurar un plan maestro de infraestructura de largo plazo. Las operaciones del grupo en los sectores de energía y minería en Argentina ya totalizan US$ 2.533 millones. Tenemos la capacidad para acompañar, pero no seremos los únicos. Estamos actuando como catalizadores para movilizar a otros organismos e instituciones de peso, como Estados Unidos a través de la DFC (U.S. International Development Finance Corporation) y el Exim Bank, lo que potenciará el financiamiento a gran escala.
Ante la postura del Gobierno nacional de limitar el crédito soberano para obra pública, ¿cuál es el esquema de ejecución acordado?
Se está implementando un combo creativo de instrumentos. Por un lado, las provincias asumen endeudamiento para infraestructuras locales. Por otro, se impulsa la inversión directa del sector privado. Un ejemplo innovador es la negociación en curso con YPF para el financiamiento de rutas priorizadas en Neuquén: el crédito no es soberano, sino que BID Invest le otorga el préstamo directamente a YPF, e YPF ejecuta las obras computándolas como un adelanto de regalías con la provincia. Este tipo de estructuración permitirá escalar proyectos clave.
¿Qué peso representa el sector energético en el portafolio del banco y qué perspectivas observan en minería?
La cartera de energía está en plena expansión. Llevamos al directorio una garantía de US$ 200 millones para la licitación de líneas de transmisión eléctrica de AMBA 1, diseñada para mitigar riesgos y atraer inversión privada. En minería, el BID Invest cuenta con una participación destacada; un hito reciente fue la aprobación de una operación por US$ 700 millones para la minera Posco (Sal de Oro en Salta), donde BID Invest colocó una porción inicial e impulsó la cofinanciación de otros actores. Mantenemos mesas de trabajo con los gobiernos de Salta, Catamarca y San Juan para desarrollar planes mineros de mediano y largo plazo.
En materia de transporte e infraestructura crítica, ¿en qué proyectos específicos están colaborando?
El Belgrano Cargas es un eje neurálgico en el que brindamos asistencia técnica y revisión de pliegos desde el BID y BID Invest. En el plano vial, la Ruta Nacional 51 en Salta es vital para el desarrollo minero en la Puna; allí estamos interviniendo en el financiamiento de tramos clave para dinamizar el corredor.
Para entender la magnitud de la ayuda financiera, ¿a cuánto asciende el paquete de recursos disponible para la Argentina este año?
Estamos alcanzando cifras récord. En el sector público, el portafolio de preparaciones y aprobaciones asciende a US$ 5.000 millones. Al sumar los US$ 2.000 millones que aporta BID Invest para el sector privado, el sobre total del Grupo BID para la Argentina este año alcanza una cifra extraordinaria de US$ 7.000 millones. Bajo la conducción del presidente Ilan Goldfajn, ya estamos iniciando el diálogo estratégico para el ciclo 2027 con el fin de seguir expandiendo la capacidad crediticia del organismo