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(Foto de Nicolò Campo/LightRocket vía Getty Images)

La otra tabla del Mundial: qué países conquistaron al público y fortalecieron su marca país

Simon Chadwick

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Más allá de los resultados deportivos, Noruega, Francia, Inglaterra, México y Cabo Verde se destacaron por su capacidad para despertar simpatía, proyectar identidad cultural y reforzar su imagen ante miles de millones de personas.

16 Julio de 2026 10.09

La Copa del Mundo no es apenas un torneo de fútbol: también es un fenómeno cultural, político y económico de alcance global, capaz de moldear percepciones, actitudes y conductas frente a los países que participan. El principal torneo de la FIFA es una vidriera desde la cual muchas naciones pueden fortalecer sus marcas, ampliar su influencia y darle impulso a sus economías.

Si un equipo se destaca en la cancha, o sus jugadores resultan accesibles y carismáticos fuera de ella, puede dejar una imagen positiva y perdurable de su país entre diversos públicos de todo el mundo. Esto se conoce como poder blando, una herramienta de política exterior que permite moldear la opinión pública mundial mediante recursos como la música, la moda, el diseño y el deporte. 

Según el fallecido académico estadounidense Joseph Nye, el poder blando se basa en la capacidad de atracción. La Copa del Mundo es, quizás, la máxima expresión de ese poder, con 48 países expuestos ante una audiencia de miles de millones de personas.

La importancia del poder blando es tan significativa que, en la actualidad, se publican rankings mundiales anualmente sobre ella, entre los que se destacan los elaborados por Brand Finance y Monocle. Incluso se publican periódicamente rankings de poder blando vinculados al deporte, como el que elabora el Instituto Polaco de Diplomacia Deportiva.

Clasificación del poder blando y el deporte

Después del Mundial de 2022, el doctor Paul Widdop, de la Universidad Metropolitana de Manchester, en el Reino Unido, y yo publicamos una lista con los cinco principales exponentes del poder blando de aquel torneo. Para la edición de este año, repetimos el análisis.

Widdop explica que "en un mundo saturado y complicado, el poder blando sigue siendo uno de los medios más eficaces para que los países se distingan de sus rivales al tiempo que proyectan un conjunto específico de valores y cualidades".

A partir de la literatura académica y de la opinión de especialistas en la materia, desarrollamos una serie de indicadores para evaluar a los ganadores del poder blando en el Mundial de este año.

Nuestra clasificación quedó de la siguiente manera:

1. Noruega: confianza colectiva en sí misma

En primer lugar, consideramos que Noruega fue la gran campeona del poder blando, gracias a una demostración de confianza colectiva que captó la atención internacional. La máxima figura del país, Erling Braut Haaland, fue uno de los goleadores más letales de la competición, pero su apariencia de guerrero vikingo también cautivó al público de Estados Unidos, China y otros países.

En varias ocasiones, Haaland encabezó la celebración del remo noruego y marcó el ritmo con un tambor para reforzar la unidad del equipo. Al mismo tiempo, los jugadores y los hinchas construyeron juntos una poderosa imagen de Noruega.

Esa escena representó el poder blando en su máxima expresión: el éxito deportivo, la fama y una identidad social definida confluyeron en un mismo mensaje. De hecho, durante una entrevista posterior al partido, Haaland llegó a decir: "Somos buena gente".

2. Francia: lujo y placer

Como reflejo de su gran actuación dentro de la cancha, ubicamos a Francia en el segundo puesto de nuestra clasificación. El poder blando de esta selección se apoya en una imagen de lujo desmedido, algo que ya se anticipó antes del torneo con el anuncio de su colaboración con la marca Jacquemus.

La casa de moda parisina es reconocida por sus impactantes desfiles. Durante el Mundial, el seleccionado francés construyó una reputación similar, con figuras como Kylian Mbappé y Michael Olise, quienes exhibieron un estilo que suele ubicar a Francia entre los países con mayor influencia cultural del mundo.

Ver jugar a Francia fue el equivalente futbolístico de navegar por el Sena o caminar por los Campos Elíseos, una imagen que el gobierno francés promueve activamente.

3. Inglaterra: un estilo moderno impulsado por la nostalgia

En el tercer puesto aparece Inglaterra, que presentó su nómina para la Copa del Mundo con una campaña inspirada en The Beatles y en la estética de la película Yellow Submarine.

Esta modernidad, atravesada por la nostalgia, cobró todavía más fuerza después de los partidos, cuando los jugadores se sumaron a los hinchas ingleses para interpretar "Wonderwall", de Oasis, un éxito internacional que vendió más de 22 millones de copias tras su lanzamiento en 1995.

Jude Bellingham también contribuyó a extender esta identidad musical, mientras los estadios resonaban muchas veces al ritmo de los hinchas, que entonaron "Hey Jude", la canción que The Beatles publicó en 1968.

Widdop considera que "una selección nacional no tiene poder blando sin sus hinchas. Ellos son el medio a través del cual se difunde", explicó.

Inglaterra es un país muy consciente de su capital cultural. Por eso, para sus participaciones en torneos internacionales, también incursionó en la moda mediante una colaboración con Palace, una marca de ropa urbana.

4. México: una celebración llena de calidez

Cuando Inglaterra enfrentó a México en los octavos de final, el entrenador del seleccionado mexicano, Javier Aguirre, bromeó al costado de la cancha con Jude Bellingham y su compañero Anthony Gordon.

El momento se volvió viral en las redes sociales, sobre todo porque reflejó la emoción con la que el país vivió el acontecimiento más importante del fútbol mundial.

Pese a los delitos vinculados con el narcotráfico y las manifestaciones previas al torneo, México, que ocupó el cuarto puesto, se destacó como anfitrión por la cálida bienvenida que les dio a los hinchas extranjeros, además de la amabilidad y la pasión de su gente.

A esa imagen se sumó un estadio emblemático como el Azteca, que reforzó la autenticidad del poder blando del país norteamericano.

5. Cabo Verde: triunfo ante la adversidad

En el quinto puesto aparece Cabo Verde, un archipiélago ubicado en el Atlántico central, frente a las costas de África Occidental. Con una población de poco más de 500.000 habitantes, esta fue la primera vez que su selección nacional consiguió la clasificación para la Copa del Mundo.

El país, que todavía enfrenta muchas veces las consecuencias del período poscolonial, quedó en el centro de la atención internacional después de que Estados Unidos le negara la entrada a la madre de su arquero, Vozinha.

Sin embargo, la capacidad de superar las dificultades marcó la participación de Cabo Verde en el torneo. Su historia despertó con rapidez la simpatía del público mundial y el gobierno estadounidense exceptuó a la mujer del trámite habitual de visa para que pudiera ver jugar a su hijo.

Más tarde, el equipo superó la fase de grupos y proyectó una imagen positiva que podría seguir beneficiando al país en los próximos años

*Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.com.

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