Molinos Río de la Plata continúa reorganizando su portafolio. Después de comprar el negocio de NotCo en la Argentina y Uruguay y ampliar su plataforma vitivinícola con Bodegas Etchart, la compañía acordó vender los activos de acopio, molienda y refinación de oleaginosas que posee en el complejo Santa Clara, ubicado en Rosario.
La compradora será Eliantus, una empresa perteneciente a Grupo Elementa, que anunció un plan de inversión de US$ 100 millones para recuperar y ampliar la capacidad productiva de las instalaciones. El precio pagado por los activos no fue informado.

La operación comprende los terrenos, equipos y maquinarias vinculados con el acopio de cereales, la molienda y la refinación. También incluye el traspaso del personal destinado a esas actividades. La entrega está prevista para noviembre de 2026 y se encuentra sujeta al cumplimiento de las condiciones habituales para esta clase de transacciones.
Molinos, sin embargo, no abandonará el complejo ni el negocio de aceites. Mantendrá la propiedad y la operación de la fábrica de envasado que funciona en el mismo predio y continuará comercializando sus marcas destinadas al consumo masivo.
Por qué Molinos vende los activos
Fuentes cercanas a la empresa explicaron que Santa Clara había dejado de ser un activo estratégico después de que Molinos Río de la Plata se retirara del negocio de molienda de soja y concentrara su actividad en productos y marcas orientados al consumidor.
La planta permaneció dentro de la compañía porque allí se producía el aceite utilizado posteriormente para abastecer marcas como Cocinero y Lira. Con la nueva operación, Molinos dejará de administrar la infraestructura vinculada con el acopio, la molienda y la producción del aceite, pero conservará las etapas de fraccionamiento, comercialización y distribución.

Este esquema será posible mediante una relación comercial de largo plazo entre ambas empresas. Elementa prestará servicios de molienda de girasol, abastecerá aceite crudo y realizará tareas de refinación de aceites de girasol y soja, entre otros servicios. Molinos utilizará esos insumos para mantener su negocio local y de exportación de aceites envasados. De esta manera, la alimenticia reduce su exposición a una operación industrial que considera no central, pero conserva el vínculo con el consumidor y el control de sus marcas.
Para Molinos, la venta también permitirá liberar recursos para financiar su estrategia de crecimiento. En el hecho relevante presentado ante la Comisión Nacional de Valores, la empresa definió los activos como no estratégicos y sostuvo que el acuerdo con un operador especializado permitirá mejorar la productividad de la cadena.
El plan de Elementa
Para Grupo Elementa, la compra representa una expansión de su capacidad industrial y una mayor integración dentro de la cadena agroalimentaria. La compañía proyecta invertir US$ 100 millones en la puesta en valor de las instalaciones y la reactivación de la planta de molienda.

El objetivo es llevar la capacidad de molienda hasta 465.000 toneladas anuales y la de refinación de aceites hasta 170.000 toneladas. Según la empresa, la incorporación de Santa Clara le permitirá cuadruplicar su capacidad industrial.
Durante las obras, el proyecto generaría más de 120 empleos directos e indirectos e involucraría a entre seis y siete contratistas de la región. Una vez en funcionamiento, la operación conservaría entre 60 y 65 puestos directos. El comunicado de Elementa sostiene que no habrá una reducción de personal y que los trabajadores transferidos continuarán bajo el convenio de la actividad aceitera.
“Santa Clara tiene un enorme potencial productivo y queremos iniciar una nueva etapa para la planta, basada en inversión, desarrollo y crecimiento. Nuestro objetivo es recuperar capacidad industrial, potenciar la operación y generar nuevas oportunidades a partir de la experiencia de los equipos que hoy forman parte de ella”, afirmó Gastón Saint Paul, Chief Commercial Officer de Grupo Elementa.
Una estrategia centrada en marcas
La venta de Santa Clara aparece como la contracara de las adquisiciones realizadas por Molinos durante los últimos meses. La compañía está dejando una infraestructura industrial que considera no estratégica mientras destina capital a marcas y categorías con llegada directa al consumidor.

En julio cerró la compra del negocio de NotCo en la Argentina y Uruguay. La operación le permitió incorporar productos basados en plantas, bebidas y propuestas de nutrición funcional, además de capacidades para el desarrollo de nuevos alimentos. El cierre fue informado formalmente a la Comisión Nacional de Valores.
La adquisición incluye marcas y productos como NotMayo, NotBurger y otras líneas desarrolladas por la foodtech chilena. Para Molinos, representa una forma de ingresar en tendencias de consumo donde hasta ahora no contaba con una presencia relevante.
También amplió su plataforma vitivinícola mediante la compra de Bodegas Etchart a Pernod Ricard Argentina. El acuerdo incorporó la bodega salteña, activos, marcas y personal. La transacción se cerró el 31 de agosto, de acuerdo con la información presentada ante la CNV.
Etchart se suma a un negocio de vinos donde Molinos ya opera con Nieto Senetiner, Ruca Malen y Cadus, además de su participación en Viña Cobos. La adquisición refuerza su presencia en una categoría con posibilidades de crecimiento tanto en el mercado interno como en exportaciones.

El posible ingreso al negocio de limpieza
Molinos también analiza oportunidades por fuera de los alimentos. La compañía aparece entre los grupos interesados en comprar Grupo Ayudín, dueño de marcas de limpieza como Ayudín, Poett, Trenet y Pinoluz. El proceso todavía no está cerrado. Según La Nación, Molinos compite con Newsan por el negocio actualmente controlado por el fondo Apex Capital.
Una eventual adquisición permitiría a la compañía ingresar en limpieza e higiene, categorías nuevas para su portafolio pero cercanas a su experiencia en marcas, distribución y consumo masivo. Este movimiento mantiene una lógica similar a las compras de NotCo y Etchart: incorporar negocios con marcas reconocidas, ampliar las ocasiones de consumo y utilizar la estructura comercial y de distribución que Molinos ya posee.
La estrategia no debe confundirse con las inversiones energéticas de la familia Perez Companc. Pecom comparte accionistas con Molinos, pero opera como una empresa separada y sus decisiones responden a otra rama del grupo. Molinos Agro también desarrolla de manera independiente su negocio de molienda y exportación desde San Lorenzo.
Con la venta de los activos de Santa Clara, Molinos Río de la Plata redefine qué actividades quiere operar directamente. La compañía seguirá presente en los aceites, pero concentrada en el fraccionamiento y las marcas. Al mismo tiempo, utiliza las adquisiciones para ampliar su portafolio hacia alimentos vegetales, vinos y, eventualmente, productos de limpieza.
Elementa asumirá la operación industrial, invertirá en la recuperación de la planta y mantendrá a Molinos como cliente. La transacción separa así dos partes del negocio: la infraestructura y la producción primaria quedarán en manos de un operador agroindustrial, mientras Molinos reforzará su apuesta por las categorías que llegan al consumidor.