La nueva disparada del petróleo presiona sobre las naftas argentinas y hay empresas que evalúan aumentos
Fernando Heredia Editor
Fernando Heredia Editor
En apenas unos pocos días, la industria petrolera argentina pasó de un escenario de euforia total por el boom de exportaciones, a un panorama que genera fuertes preocupaciones por la insostenibilidad de los precios en el surtidor.
Si bien la disparada del crudo a nivel internacional mejoró fuertemente los ingresos de las compañías productoras y la generación de divisas del país, la escalada bélica de esta semana que llevó la cotización del Brent al nivel más alto de los últimos cuatro meses puso en aprietos a todas las refinadoras no integradas.
Con el buffer lanzado por YPF aún vigente que fija precios de venta de combustibles en torno a los 86 dólares por barril, la ecuación financiera de las refinadoras quedó completamente desbalanceada al tener que comprar su insumo principal al menos a unos 20 dólares por encima.
"La situación es muy compleja y hay mucha preocupación en todos los sectores. Con un crudo a 107 dólares, el atraso en precios combustibles oscila del 15 al 20%", explicaron fuentes del sector.
En tanto, varias de las refinadoras con las que dialogó este medio, anticiparon que sería "inminente" un ajuste en el canal mayorista y una de ellas ya reconoció que aplicaron subas. "Ya le dimos una subida y si esto sigue vamos a seguir subiendo. La última disparada hizo que la situación se ponga muy fea".
A diferencia de las estaciones de servicio comunes donde carga el público minorista, el segmento mayorista agrupa a toda la flota del campo, el transporte, la pesca, el abastecimiento de la industria, la minería y el sector del petróleo
"Es un 40% de la venta total del país aproximadamente. Si liberás ahí, aliviaría bastante. El problema es que tenés que restringir lo que le vendes a las estaciones de servicio porque los mayoristas te van a cargar ahí si ven una diferencia de precio importante. Terminas cuotificando todo y arrancan los ruidos de desabastecimiento. Es una época más tranquila porque la cosecha ya paso, pero podría haber ruido", afirmaron desde otra compañía.
Para YPF, en cambio, ese canal se mueve en forma autónoma, con precios que varían según el acuerdo que haya con cada cliente y donde muchos se pactan en dólares. Por ejemplo, en la aviación y la minería.
La contrapartida de cualquier retoque en el surtidor, más allá de las consecuencias políticas por un nuevo salto inflacionario, es un desplome en los volúmenes de ventas para las compañías. "Hubo dos variables que justificaron el buffer cuando lo anunció Marín. Una fue evitar la volatilidad del precio del crudo. La otra era evitar que sigan cayendo las ventas", indicó otra de las fuentes consultadas.
En el mundo de las refinadoras reconocen que "aumentar es muy difícil porque la demanda está muy deprimida", pero advierten que "tampoco vamos a perder plata". Para tener referencia, en julio, la venta de naftas cayó un 7,2% de forma interanual.

"Hasta el mes pasado estábamos bien. Ahora van 10 días de bancarla y ya metió una suba de 9 dólares en 2 días. A 107 dólares el barril, no cierra ningún número".
Uno de los puntos más complejos es que pocos imaginan un acuerdo a corto plazo entre Washington y Teherán. "El principal temor ahora es una prolongación indefinida de la interrupción de las exportaciones desde Oriente Medio y el riesgo de que la protección estadounidense del tráfico de transbordadores no tenga éxito. Los precios del petróleo y el diésel podrían mantenerse en los niveles elevados actuales durante mucho tiempo. Esto sería muy malo para la inflación y la economía global", subrayaron desde una de las consultoras de energía más prestigiosas a nivel mundial.
"Todavía no estamos en una caída de stocks críticos. El GNL es distinto, con perspectivas de precios bastante altos para el invierno europeo por los bajos stocks de almacenamiento", agregó otro consultor reconocido en el ámbito argentino.
Lógicamente, el panorama es muy distinto en el sector financiero, donde las acciones de productoras como Vista o YPF, se dispararon un 5,9% y 2,6%, respectivamente, y acumulan más de un 10% en el último mes.
Acá la variable más relevante es el fuerte incremento de ingresos de la mano del doble efecto entre suba de precios y crecimiento de la producción. "En los últimos 12 meses se exportaron en promedio 314.000 barriles día de petróleo. Teniendo en cuenta ese volumen, por cada dólar que sube el precio de exportación, el monto total anual de las exportaciones subiría en US$ 115 millones", graficaron desde la consultora Economía y Energía.
Como explicó este medio, el complejo petrolero-petroquímico alcanzó los US$ 8.116 millones de exportaciones en el primer semestre del año y quedó a un paso de superar al complejo sojero.
En tanto, en julio, las ventas externas de la energía se duplicaron y las de petróleo se incrementaron un 144%. Así, julio registró exportaciones energéticas por US$ 1.500 millones (con dos tercios provenientes del crudo).