Kevin Heather: "Cuando decíamos que nuestro proyecto quedaba en Argentina, los inversores se iban"
El Chief Geological Officer de la multinacional Aldebaran Resources anticipa grandes descubrimientos mineros y cuenta cómo cambió la percepción de los inversores.

¿Qué ha cambiado realmente en la minería argentina recientemente?

Lo que ha cambiado fundamentalmente desde la llegada del gobierno de Milei y sus políticas es la creación de un entorno capaz de atraer capital extranjero. Argentina necesita ese capital, especialmente en el mercado del cobre. Los depósitos de cobre a gran escala requieren inversiones de miles de millones de dólares que simplemente no existen dentro del país; además, se necesita la experiencia técnica para desplegar ese capital en proyectos tan intensivos. El gobierno está generando el marco fiscal para atraer estos compromisos de inversión a largo plazo. A diferencia del sector del oro, las minas de cobre son activos generacionales: son proyectos donde trabajarán sus hijos, sus nietos y hasta sus bisnietos, como sucede en Chile con minas que operan hace más de 100 años.

Usted mencionó en su charla que antes las salas de conferencias estaban vacías cuando se hablaba de Argentina. ¿Cómo es la perspectiva de los inversores extranjeros hoy?

Es el escenario opuesto. Hace cinco años, si daba una charla sobre este tema, la sala estaba vacía, salvo por la persona que manejaba el proyector. En eventos internacionales como el PDAC (Prospectors and Developers Association of Canada), cuando decíamos que nuestro proyecto estaba en Argentina, los inversores literalmente se daban media vuelta y se iban. Ahora, la gente está cazando oportunidades de inversión. Los inversores individuales buscan proyectos porque entienden que el potencial geológico siempre ha estado ahí. El problema no son las rocas; el problema han sido los humanos que no permitieron que las rocas revelaran su valor. Un depósito de cobre no vale nada hasta que puedes extraer el metal e insertarlo en la economía para generar riqueza real.

Si se mantiene este rumbo, ¿puede Argentina convertirse en un jugador de peso como Chile o Perú?

Superar a Chile es difícil por su enorme dotación natural, pero en mi estimación, si Argentina continúa por este camino y mantiene a las comunidades comprometidas con el proceso, podría estar fácilmente en el "top 10" de productores de cobre en los próximos 15 años, e incluso en el "top 5" si hace las cosas bien. Sin embargo, esto trae desafíos: no estoy seguro de que el país esté listo hoy a nivel de infraestructura y de suministro de experiencia técnica. Al principio habrá que depender de ayuda externa mientras se desarrollan planes de educación y formación para que las nuevas generaciones vean a la minería como un camino viable y alcancen estándares internacionales.

Como especialista en geología, ¿cuál es su visión sobre el futuro de la exploración más allá de los proyectos ya avanzados?

El potencial es enorme. Por razones fiscales y políticas, Argentina ha estado "cerrada". Es como si alguien hubiera guardado una botella de vino excelente en el sótano y se hubiera olvidado de ella hasta que alguien decidió que era momento de sacarla. Hay un potencial de exploración masivo y ya hay muchísimas empresas buscando descubrimientos nuevos. En los próximos 5 a 10 años veremos descubrimientos importantes en el lado argentino de la Cordillera. Esto vuelve al marco de inversión: nadie gasta millones en exploración si no hay un futuro para lo que encuentre. Nadie pinta su casa si sabe que nunca podrá venderla.

¿Tiene una meta de producción específica para la próxima década?

Es difícil dar una cifra porque depende de muchos factores. Las empresas prudentes actúan como quien se mete en una bañera de agua caliente: primero ponen un dedo del pie para probar la temperatura antes de sumergirse. Nadie quiere gastar 10.000 o 20.000 millones de dólares para que luego le quiten el piso. Por eso marcos como el RIGI son fundamentales; proporcionan un camino de estabilidad fiscal, legal, política y social.

¿Cuál es el mayor obstáculo cultural que enfrenta el país?

A diferencia de Perú, que tiene una cultura minera de cientos de años, Argentina tiene una cultura agrícola y ganadera. En Perú hay conflictos sociales, pero la cultura minera persiste. En Argentina, esa cultura debe construirse y crecer, y eso es algo que no sucede de la noche a la mañana. @@FIGURE@@