La expansión del sector de inteligencia artificial (IA) está generando efectos colaterales en otras industrias. Uno de los más concretos es el mercado de smartphones, ya que la creciente demanda de memorias para centros de datos está desplazando la producción destinada a dispositivos móviles. Esto es así porque los fabricantes de chips obtienen mayores márgenes con los componentes orientados a infraestructura de IA. En tal sentido, datos del mercado estiman que para este año un 70% de la producción global de memorias estará destinado a datacenters.
El resultado ya es tangible. Según Counterpoint Research, las memorias DRAM que usan los smartphones subieron más de 50% en un solo trimestre durante el inicio de 2026, y las NAND Flash, que se usan para almacenamiento, treparon más de 90% en el mismo período. En tanto, los precios mayoristas de los celulares ya subieron 14% a nivel global.
“Esta escasez desemboca en un aumento de los precios de las memorias, estimándose que podrían encarecerse hasta un 50% en el segundo trimestre de 2026, con impacto directo en el costo final de los smartphones y otros dispositivos electrónicos”, explica a Forbes Argentina Martín Novoa, Sales Managing Director de Motorola Mobility Argentina, uno de los fabricantes de mayor market share en Argentina, y que mantiene en América Latina el puesto #2 por décimo año consecutivo.
Según datos de distintas consultoras, en los modelos de la gama alta, la memoria representa entre 10% y 15% del costo total de un equipo, mientras que en la gama media oscila entre 15% y 20%. Pero es en la gama baja donde el impacto duele, porque ahí la memoria pesa proporcionalmente más y los márgenes ya eran mínimos. En este caso, según Counterpoint Research, el incremento del costo de materiales puede llegar hasta un 25%. Para aquellos usuarios que eligen este último segmento de dispositivos y que tienen sensibilidad al precio, esta diferencia puede ser letal.
Menos por el mismo precio
Frente a un costo de componentes que no para de subir, los fabricantes tienen varios caminos. Por ejemplo, Novoa explica que Motorola absorbe parte de estos incrementos a través de la gestión de márgenes, con el fin de evitar trasladar de forma directa toda la presión al consumidor final.
Lo mismo venía haciendo Apple, cuyos productos tienen el mismo valor desde hace años. Pero acaba de anunciar una suba de precios de MacBooks, iPads y otros productos. Además, el CEO saliente, Tim Cook, ya advirtió que el iPhone 18 llegará en septiembre con un precio más alto comparado con el valor de los modelos se lanzan anualmente.
Las otras opciones que tienen los fabricantes de celulares son dos: bajar las prestaciones de los equipos o subir su precio, que es lo que acaba de decidir Apple. Enrique Carrier, titular de la consultora Carrier & Asociados, lo explica a Forbes Argentina: “Algunos fabricantes lanzan modelos al mismo precio de siempre, pero con menos RAM, menos almacenamiento o sin funciones que antes venían de fábrica, como el NFC”.
Esa misma lógica empuja a las marcas hacia arriba: “Si la gama alta diluye mejor el costo de la memoria y deja más margen, ahí es donde conviene poner las fichas. Por eso es que estamos viendo lanzamientos de la gama ultra premium, como los plegables triples”, avanza Carrier, y aclara que, si bien esta estrategia no nació ahora a partir de esta crisis, lo que cambió es el foco: “Ahora el marketing y las prioridades de venta apuntan con más fuerza hacia ahí, porque es donde está la rentabilidad”.
La cuota que no parece lo que es
Dado el encarecimiento de los smartphones, todos los entrevistados señalan que el rol de la financiación es clave, incluso para los bolsillos más holgados, que aspiran a los ultra-premium. "El smartphone ya es un elemento básico para trabajar, estudiar, relacionarse y más, por eso es fundamental que exista financiamiento para que no se ensanche la brecha digital y para que los usuarios puedan acceder al modelo que realmente les guste”, advierte a Forbes Argentina Rick Neumann, Client Success Director en Trustonic, una firma global que desarrolla tecnología de bloqueo remoto de dispositivos móviles. El experto observa que el financiamiento tiene cada vez más peso específico al momento de que una persona busque comprar un dispositivo móvil.

Carrier le pone una explicación de comportamiento a ese mecanismo: “La gente no piensa en cuánto cuesta el teléfono, piensa en cuánto sale la cuota. Alguien puede terminar pagando casi el doble del precio de lista por un equipo de gama alta a 12 cuotas, y sentir que hizo un buen negocio porque el número mensual entra en su presupuesto”.
Por su parte, Novoa completa: “Observamos una creciente valoración de las opciones de financiamiento, y también que los consumidores aprovechan cada vez más las fechas promocionales para acceder a productos a precios más convenientes”.
Tanto el ejecutivo de Trustonic como Carrier señalan que la tendencia también apunta a una renovación más lenta: “Frente a equipos más caros o con menos prestaciones por el mismo precio, muchos usuarios podrían postergar el cambio de dispositivo y extender la vida útil de sus smartphones actuales”.
Según Counterpoint, los fabricantes ya comenzaron a adaptar sus estrategias ante esta presión: están combinando aumentos de precios, ajustes en los lanzamientos y optimizaciones de costos para sostener sus márgenes. En simultáneo, se observa un crecimiento del mercado reacondicionado y de segunda mano.
Qué pasa en la Argentina
Hace algunos meses, el gobierno nacional bajó fuerte los aranceles de importación de celulares y los impuestos internos. Pero ese alivio impositivo quedó tapado por la suba internacional de costos de los terminales, que golpeó justo en la gama baja, el segmento que históricamente movió más de la mitad del mercado argentino. El combo, sumado al enfriamiento de la economía, se tradujo en una caída del 16% en volumen durante el primer trimestre del año, según cifras preliminares que cita Carrier.
Para entender la escala del problema, el experto lo explica de esta manera: “En el país hay unas 60 millones de líneas, de las cuales entre 40 y 45 millones están en uso. Si se venden alrededor de 8 millones de equipos por año, cifra que ya incluye un contrabando que Carrier describe como "un factor importante", renovar todo el parque tomaría cinco años. Hace dos décadas, cuando el celular se cambiaba cada año y medio, se vendían 13 millones de unidades anuales. Hoy ese ciclo se estiró a tres años.
Al respecto, Novoa explica que el contrabando crece: “Este incremento de costos también impacta en Argentina directamente en un aumento del mercado gris y negro. Con aumento de precios, los usuarios buscan mejores ofertas, generalmente vinculadas a equipos ingresados de manera ilegal. En nuestro caso, ya más del 20% de los equipos que se activan en el país son ingresados por contrabando, y otros jugadores de la industria ven números más altos”.
Nadie espera una recuperación rápida. En este sentido, se habla de una mejora "modesta" en 2027 y más sólida en 2028, pero sin que el mercado vuelva a la estructura de precios de los últimos años.
Durante varios años el smartphone fue el ejemplo perfecto de cómo la tecnología se abarata con el tiempo. Sin embargo, la IA, sin querer, le puso un freno a esa regla. Y el primero en pagarlo no es quien compra el último plegable de lujo, sino quien accede a dispositivos de entrada. Así las cosas, la inclusión digital podría estar en jaque.