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Exportaciones y guerra en Ucrania: Marcelo Elizondo analiza cómo debería posicionarse la Argentina ante el nuevo escenario global

Cecilia Valleboni Forbes Staff

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Director de la Consultora DNI y especialista en Negocios Internacionales, Elizondo analiza el efeto del conflicto entre Rusia y Ucrania en el comercio internacional. El impacto en la economía local y el interrogante sobre el mapa geopolítico que vendrá.

03 Abril de 2022 14.24

En las últimas semanas, Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI y especialista en negocios internacionales, recibió el llamado de muchos de sus clientes, que buscan entender cómo podría impactar el conflicto entre Rusia y Ucrania en sus empresas -o cómo revertir el impacto-. Desde vendedores de maquinaria agrícola que exportan a Rusia hasta exportadores agropecuarios que consultan cuánto durarán los precios altos y cuándo vender. También, importadores preocupados, porque entienden que, si Argentina va a necesitar más dinero para pagar la energía, puede llegar a haber más límites en el futuro. “Cada empresa me pregunta según su coyuntura, pero definitivamente el clima está enrarecido”, asegura.

“Hay un impacto interno en Rusia, un enrarecimiento de los mercados internacionales y una duda: ¿esto va a tener algún impacto en las relaciones económicas entre los países hacia adelante? ¿Algún readecuamiento de países que estaban muy globalizados y ahora puedan empezar a regionalizarse en función de alianzas geopolíticas? Es un signo de interrogación”, plantea el especialista. 

Exportaciones
 

-¿Qué análisis hacés del conflicto entre Rusia y Ucrania a nivel global?


Hay un elemento muy novedoso: a la agresión militar rusa Occidente le ha respondido a través de sanciones económicas. Es un modelo militar del siglo XX o XIX al cual se le responde con una respuesta más del siglo XXI. Las sanciones económicas en conflictos de este tipo no habían tenido éxito en el mundo, al menos hasta ahora. Hay mucho en juego: Rusia es un país con un PBI de casi US$ 2 billones y exportaciones de US$ 400.000 millones. Afectar ese flujo de relación no va a ser menor. De hecho, en Rusia hay US$ 450.000 millones de inversión extranjera directa, hundidos por empresas internacionales que operaban allí, y muchas están diciendo que se van. Si esto se sostiene en el tiempo -y se intensifica, como quiere Joe Biden-, puede generar un apriete mayor. Esto a nivel global genera un incremento en el precio de las commodities, un enrarecimiento de los mercados financieros y mucha volatilidad.

-¿Qué impacto ves hoy en el comercio internacional?


Todavía no lo sabemos. Lo más probable es que si el conflicto perdura en el tiempo genere un menor dinamismo. En 2021, el comercio internacional tuvo un crecimiento extraordinario: más del 20% comparado con 2020, y llegó a un récord de US$ 28 billones.

El rebote fue mucho más que la recuperación de la pandemia. Para este año se esperaba una evolución menor: de 10% en volumen a 4%. Si el conflicto dura, puede haber alguna ralentización por el aumento de precio del petróleo, dificultad en la logística sobre todo en la zona de impacto del conflicto, y Rusia es uno de los 15 principales actores del comercio internacional y va a arrastrar. No creo que sea un impacto que vaya a derrumbar el comercio internacional. Si Europa no limita la importación de energía desde Rusia, como la mitad de sus exportaciones es energía y la mitad es a Europa, habrá un impacto parcial.

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Marcelo Elizondo

-En logística, el último año se habló mucho de contenedores, espacio en barcos y demás. ¿Cómo está la situación? ¿Es una nueva normalidad?


El péndulo va a volver al centro. Después de la rareza del 2020, en el que la demanda mundial cayó por los confinamientos, y en 2021 hubo no solo una recuperación, sino un crecimiento y se generó un cuello de botella. Lo normal sería que tienda a normalizarse en la segunda parte de este año: que la demanda afloje porque haya compensado la pérdida de stock o la necesidad de recuperar acceso a bienes de capital o in sumos. Y el mercado reacciona: habrá más buques y más contenedores.

-¿Qué impacto puede tener en la economía el bloqueo? ¿Hasta dónde puede soportar?


Hubo un impacto fuerte con la devaluación del rublo de casi 40%, la exclusión del Swift, y hay unas 100 empresas extranjeras diciendo que se van de Rusia.

Todo esto probablemente haga caer el PBI ruso entre 3% y 5% en 2022. Y hay que ver si Europa se suma a las medidas de EE.UU. y empieza a restringir el acceso a la energía rusa. Todo esto puede generar además un gran problema de confianza: justificar decisiones de inversión o salir a firmar contratos con empresas que tienen un pie Rusia va a generar problemas de expectativas y de reputación. En el mediano y largo plazo, si se sostienen las políticas de sanciones, Rusia se va a ver muy debilitada.

La agresión militar genera un impacto inmediato y la respuesta por sanciones económicas genera un impacto paulatino. Rusia tiene mucho en riesgo aun cuando ganara militarmente y hasta controlara políticamente Ucrania. Tiene US$ 450.000 millones de inversión extranjera que van a empezar a drenar para afuera. Y un comercio exterior -entre exportaciones e importaciones- de US$ 700.000 millones.

Comercio exterior.
Comercio exterior.

-¿Y el sector privado, las empresas?


Hay pérdida de negocios, pero también desempleo, impacto en la cadena de valor -todos los proveedores de esas empresas que son rusas y quedan sin clientes- y otras cosas afectadas como la logística o la distribución. Es posible que vaya perdiendo competitividad aun en los rubros excluidos de las sanciones. 

El principal daño que ha generado Rusia es que rompió un statu quo internacional y esto Occidente no lo va a permitir. Si las sanciones se exacerban o se mantienen en el tiempo, vas a tener varios problemas: desde las empresas que se van hasta los que eran proveedores o los trabajadores, y el acceso a bienes de capital importados, insumos o servicios. Hoy el comercio internacional de servicios es muy significativo en términos de know how, propiedad intelectual, licencias y software. Puede afectar hasta a los que no se van, pero quedan en un marco de enrarecimiento. 

-Y en esta batalla con sanciones que le está dando Occidente a Rusia, ¿hay un as bajo la manga?


Sí, hay más sanciones posibles. Occidente ha estado ponderando distintas condiciones. Una es el problema de que Rusia es una gran potencia nuclear, por lo tanto, si uno la pone en una situación de desesperación, siempre está el riesgo de la reacción nuclear. Pero siempre hay algo más por hacer. En primer lugar, Europa podría empezar con las sanciones al comercio de energía. Segundo, está la posibilidad de sanciones de otro
tipo, como cibernéticas o a los sistemas de comunicación. Y siempre está atado a lo que haga Rusia. Si pasa alguna frontera más, siempre está la acción militar, aunque lo veo menos probable. Occidente quiso quedarse con un as en la manga para seguir dialogando.

-¿Cómo es, históricamente y en la actualidad, la relación comercial de Argentina con Rusia?


No es muy significativa. La Argentina exporta a Rusia unos US$ 700 millones por año. El año pasado Argentina exportó US$ 76.000 millones y Rusia es menos del 1%. Exporta algunos productos de origen agropecuario, carnes, frutas, pescados, maní y algunos lácteos. E importa desde Rusia un número parecido, unos US$ 600 millones, que es bastante mayor que hace un par de años, por las vacunas. La mitad de las importaciones en 2021 fueron las vacunas Sputnik y los componentes.

-¿Y con Ucrania?


Es mínimo, porque Argentina compite con Ucrania en el mercado internacional.

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Marcelo Elizondo.

-Alberto Fernández visitó Moscú justo antes del conflicto…


Cuando fue uno ya podía intuir que algo podía pasar. Rusia ya había movilizado sus tropas. Me parece que no era la mejor oportunidad. Y mucho menos decir las cosas que dijo. Esos gestos de demasiada adhesión, incluso hablando de EE.UU., un tercero que no tenía por qué estar presente en la conversación. Fue un mal timing y una visita inoportuna.

-Y en este contexto global, ¿cómo ves el comercio para Argentina? ¿Se puede repetir el superávit de 2021?


En materia de exportaciones, Argentina tiene la ventaja de que el 70% son agropecuarias, y las commodities están viviendo un alza de precios. El año pasado ya tuvimos exportaciones de US$ 76.000 millones, el 70% productos de agro y manufacturados agropecuarios. La ventaja es que los precios subieron, pero por razones climáticas la producción es menor. Creo que no estarán en niveles muy distintos a los del año pasado, quizás un poco por encima. Además, no sabemos por cuánto tiempo los precios de las commodities van a durar tan arriba. 

Y hay otro tema: Argentina exporta aceite de soja, que buena parte se produce con porotos de soja de Paraguay, y allí también hay problemas de sequía. Donde sí hay una luz amarilla es por el lado de las importaciones, sobre todo en materia energética. Argentina va a tener un sobrecosto energético -si las condiciones que tenemos hoy se mantienen- de unos US$ 5.000 millones por mayores pagos por importacio- nes de energía. Esto tiene dos motivos: el aumento del precio y que en 2021 importamos gas de Bolivia que este año no estará disponible. Ese gas, que viene por gasoducto y es más barato, deberá ser reemplazado. Es posible que tengamos una reducción del superávit comercial en la balanza de bienes. Y a esto hay que agregarle la balanza de servicios, que el año pasado tuvo un déficit muy chico. Históricamente es deficitaria, pero en 2021 la causa principal fue que el turismo tuvo muy poco movimiento. Ahí también se puede comer algo.

-¿Qué impactos ves en el corto plazo, sobre todo con una economía que ya tiene su componente de volatilidad?


Para Argentina este conflicto es un problema. Porque Argentina es un país -en términos médicos- con muchas comorbilidades. Así como cuando apareció la pandemia Argentina no tenía recursos para responder (no podía endeudarse, no podía emitir dinero sin evitar la inflación, no tenía un fondo contracíclico), acá pasa lo mismo: es un país que va a sufrir más la volatilidad internacional.

El fly to quality les pega a todos, pero a la Argentina le pega duro. Los bonos ya estaban por el piso y perforaron el piso.

Esto genera un ruido fiscal, porque Argentina subsidia buena parte de la energía que se consume. Y este año vas a tener que pagar más. Adicionalmente, en el medio, el acuerdo con el FMI, que está logrado antes del conflicto, probablemente necesite discusiones nuevas.

Comercio, carga, transporte, comex, comercio exterior (Pixabay)
 (Pixabay)

-¿Y a otros emergentes los golpea igual?


Siempre que hay problemas mundiales los emergentes sufren algún golpe. El fly to quality afecta el financiamiento fiscal, y algunos reaccionaron un poco mejor. Brasil subió la tasa de interés y no vio un impacto muy grande en su divisa. Los emergentes van a tener un problema de crecimiento económico: va a haber menos financiamiento, menos inversión y más inflación; esto puede generar alguna reacción más contundente de la Reserva Federal. Cada vez que pasa algo como esto, se amplía la diferencia entre los desarrollados y los emergentes.

-Se agranda la brecha… 


Sí. Por ejemplo, en términos de inversión extranjera directa parece que los emergentes también pierden, igual que en términos de financiamiento, tanto para el sector público como privado. Los Riesgo País se amplían. Ante escenarios de incertidumbre, los emergentes no salen beneficiados. Pero no es para todos igual. Los que venden petróleo y los agropecuarios se pueden ver beneficiados. Cada uno responde de acuerdo con su coyuntura.

-¿Es muy pronto para pensar en el impacto a más largo plazo?


Sí. Lo más probable de aquí en adelante es que se exacerbe la influencia de la geopolítica en la economía internacional. Hace unos meses China cerró sus mercados a Australia porque pidió una investigación sobre el origen del Covid-19. Japón lanzó un subsidio a sus empresas para que dependan menos de productos chinos. Hasta el Brexit: el Reino Unido salió de la Unión Europea, pero en los últimos 15 meses fue el país que más tratados de libre comercio firmó. 

Esto se va a exacerbar y es probable que los países empiecen a participar en estas cadenas internacionales de valor, en los negocios globales y en el aliento de las inversiones no solamente en función de las condiciones económicas, sino mirando también el riesgo político. Habrá algunos que formen parte del club de amigos más confiables y otros menos. No me imagino una reversión de la internacionalidad económica ni la gran renacionalización, ahora sí quizás haya internacionalidad entre países más confiables entre sí.

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Marcelo Elizondo.

-O sea, sí ves un cambio en el comercio internacional…


Sí, no reduciendo la internacionalidad, pero quizás haciendo que los eslabones de las cadenas internacionales de producción sean menos universales y un poco más apoyados en países aliados entre sí. A partir de esto va a haber países que van a ser menos confiables.

-¿Y cómo debería posicionarse Argentina en este nuevo escenario?


Lo primero que tiene que ocurrir en América Latina es una agenda común, estratégica y de participación en la nueva geopolítica. Hoy tenés el eje bolivariano por un lado, la alianza del pacífico por el otro y el Mercosur con sus conflictos. Debería haber una visión un poco más común, y Argentina debería hacer un esfuerzo en la materia que no lo hace.

-¿Cómo ves el nuevo mapa?


Hay que estar muy atentos. Argentina tiene que tener una mayor internacionalidad. Es un país económicamente muy poco vinculado, con comercio internacional bajísimo, de los dos o tres más bajos de la región con relación a su PBI, con inversión extranjera directa bajísima. Debe avanzar en la celebración de acuerdos de integración económica, libre comercio, promoción de inversiones y alianzas estratégicas económicas con mayor intensidad. ¿Quiénes serán los aliados? Dependerá de cómo quede ese nuevo mapa. La Argentina debería optar por estar más cerca de las democracias occidentales capitalistas. Pero supone un esfuerzo enorme, porque paradójicamente nuestros principales clientes están en Asia. Nuestros mercados son muy distintos: Brasil, China, la Unión Europea y otros asiáticos. Lo que tiene que hacer es tener más internacionalidad: elegir aliados y encarar un proceso de integración.

exportaciones de trigo
 

-¿Y cuáles podrían ser los aliados?


Habrá que ver cómo se desarrolla el nuevo mapa geopolítico post conflicto.

-Argentina hasta ahora tuvo una postura cambiante sobre el conflicto…


Sí. Primero indiferente, después de tenue malestar, luego alguna manifestación más contundente en contra de la invasión, pero no adhiere a las sanciones económicas. Argentina tiene una especie de consenso de que es mejor la autonomía económica, la autarquía. Desconfía mucho de la globalidad y cree que no es competitiva para participar, entonces prefiere seguir aislada y con una economía cerrada, con muy poca inversión extranjera. Eso hay que cambiarlo. Argentina debe abandonar su aislamiento, es muy costoso y genera problemas de pérdida de productividad y competitividad. Luego hay que ver de quién ser socio, pero no se puede estar aislado.

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