Empezaron armando playlists de Spotify a los 13 años y hoy manejan una red con más de 18 millones de seguidores
Laura Mafud Editora
Laura Mafud Editora
Corría 2016 y dos chicos de 13 años, fanáticos de la música electrónica, miraban desde Argentina el auge mundial del EDM. "En ese momento, DJs como Martin Garrix, Nicky Romero, Afrojack, David Guetta y Tiësto eran grandes referentes para nuestra generación, y nosotros mirábamos ese mundo con una mezcla de fascinación y ambición", recuerdan Gianluca Saldicco e Ighal Winter, socios de Music Rise. “Queríamos ser DJs y productores musicales, seguir esos pasos y, algún día, tocar en festivales como Tomorrowland o Ultra Music Festival”.
De manera autodidacta, empezaron a producir música con Ableton Live y FL Studio y, para promocionar sus propias canciones, crearon playlists en Spotify. "En ese contexto también hacíamos 'trades': agregábamos canciones de otros artistas o sellos en nuestras playlists a cambio de que ellos sumaran alguna de nuestras canciones a las suyas. Fue justamente intentando hacer uno de esos intercambios que nos conocimos", cuentan.
Diez años después, esos dos adolescentes tienen 23 años y dirigen un grupo de marketing musical con tres agencias que opera en Estados Unidos y Europa.
Al principio, cada uno desarrolló su propio camino por separado, sus marcas, sus géneros y sus comunidades. "Con el tiempo, fuimos aprendiendo distintas estrategias para aumentar audiencias, atraer seguidores y construir canales de promoción con mucho volumen", explican. Entre 2016 y 2017 tuvieron un crecimiento fuerte en sus propias redes de playlists y, en paralelo, empezaron a vender campañas de promoción a artistas, sellos y proyectos independientes.
En 2017 decidieron formalizar la sociedad: "Nos dimos cuenta de que tenía más sentido unir fuerzas que seguir creciendo por separado. Si alineábamos nuestras audiencias, nuestras estrategias y nuestra inversión, podíamos construir algo mucho más grande". La primera gran decisión fue dejar de vender campañas sueltas a artistas y pasar a un modelo B2B, convirtiéndose en proveedores de agencias de marketing musical y sellos discográficos. Un año después dieron un segundo paso: “Además de ser proveedores de otras agencias, íbamos a crear nuestra propia agencia B2C para trabajar directamente con artistas. En otras palabras, decidimos convertirnos también en nuestros propios clientes”.
Sobre el capital inicial, son categóricos: “La inversión inicial fue prácticamente de 0 dólar. Los principales activos que utilizábamos para prestar nuestros servicios eran nuestras propias playlists de Spotify, que habíamos logrado posicionar de manera orgánica a partir de una comprensión temprana del funcionamiento del algoritmo de la plataforma y de distintas estrategias de crecimiento en redes sociales”. Eso permitió, dicen, que "Music Rise naciera como un negocio rentable desde el primer mes, sin necesidad de recurrir a capital externo", bajo un modelo de bootstrapping en el que reinvertían las ganancias generadas por la propia operación.
El core de Music Rise es ayudar a artistas y sellos de la industria musical a amplificar el alcance de su música a través de estrategias de marketing en plataformas digitales como Spotify, YouTube, TikTok, destacan sus fundadores. El foco está en artistas independientes que recién empiezan o que todavía no tienen una audiencia consolidada, un segmento que suele enfrentar poca tracción inicial en Spotify.

El modelo de monetización se basa principalmente en la venta de campañas y servicios de promoción musical. “Trabajamos tanto bajo un modelo B2C, directamente con artistas y sus equipos, como B2B, brindando servicios a sellos discográficos, agencias, distribuidores y promotores. Los cobros se estructuran en función del alcance de cada campaña, los canales utilizados, su duración y los objetivos del cliente”.
Music Rise cerró 2025 con una facturación cercana a los US$ 879.000 y para el cierre de este año proyectan alcanzar entre US$ 1,1 millón y US$ 1,2 millones, lo que representaría un crecimiento interanual de entre 25% y 36%. "Esta proyección se apoya principalmente en el aumento de nuestra capacidad operativa, desarrollo de nuevos productos y en la expansión hacia nuevos mercados", dicen. Trabajaron, en total, con más de 120.000 artistas.
Sobre la calidad de lo que venden, son enfáticos: “En el caso de Spotify, trabajamos únicamente con playlists propias y con playlists desarrolladas junto a partners con los que mantenemos una relación directa y de largo plazo. No recurrimos a curadores externos, justamente porque hoy es relativamente sencillo manipular artificialmente los streams y preferimos mantener un ecosistema cerrado sobre el que podamos tener el 100% del control”. En YouTube Ads o TikTok Ads, agregan: "Las campañas se ejecutan directamente desde los administradores publicitarios oficiales de cada plataforma", lo que permite compartir comprobantes y dar acceso al cliente para monitorear inversión y resultados.
Y sobre la decisión de operar con tres agencias en lugar de una sola: “Cada agencia es independiente a la otra, tiene que subsistir por su propia cuenta, cada una tiene equipos propios, clientes propios, mercados y objetivos diferentes. Bajo esa idea creímos que lo mejor era separar las agencias en distintos brands independientes entre sí”.
Este año la compañía lanzó Music Rise Latin, la unidad enfocada exclusivamente en América Latina, hasta ahora un mercado secundario frente a Estados Unidos y Europa. El plan, detallan los socios, tiene etapas: “La primera consiste en entrar al mercado, vender y ejecutar campañas mientras aprendemos (...) actualmente estamos trabajando en adaptar nuestra propuesta a la región. Mientras ejecutamos campañas, analizamos qué servicios de nuestra oferta actual tienen mejor recepción, qué debemos modificar y qué nuevos productos podemos desarrollar específicamente para el mercado latinoamericano”.

Después, vendrá una etapa de escalamiento comercial y, finalmente, la construcción de marca regional con acuerdos con artistas y referentes que actúen como embajadores. "En síntesis, nuestra estrategia es: primero entender, después adaptar, luego escalar y finalmente consolidar la marca en la región".
Sobre cómo armaron un equipo de más de 50 personas siendo tan jóvenes, destacan el rol de sus mentores: "Uno de los aprendizajes más importantes que nos transmitieron fue que, si queríamos construir una compañía grande, teníamos que rodearnos de personas que supieran más que nosotros en sus respectivas áreas. Eso implicó perder el miedo a contratar profesionales con más años de experiencia, confiar en su criterio y darles autonomía". Y agregan: “Entendimos desde muy temprano que no podíamos hacerlo todo solos y que nuestro rol como fundadores no era tener todas las respuestas, sino construir un equipo de personas capaces que compartieran una misma visión”.
De cara al futuro, no descartan sumar capital externo aunque no lo necesitan: "Music Rise fue construida íntegramente con capital propio y, actualmente, no tenemos una necesidad activa de financiamiento externo para continuar creciendo. Sin embargo, siempre estamos abiertos a conversar y evaluar oportunidades que puedan generar un valor estratégico para la compañía." Y sobre el horizonte a cinco años, cierran: “!ueremos que Music Rise no sea percibida únicamente como una agencia a la que se recurre para promocionar un lanzamiento, sino como una compañía global capaz de acompañar el crecimiento de un proyecto musical de manera integral”.