El Vicepresidente de EE.UU. reconoció que perdieron "por la guerra contra Irán" y el petróleo se desploma un 10%
Fernando HerediaEditor
Fernando HerediaEditor
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, reconoció que la guerra contra Irán fue uno de los factores determinantes de la derrota republicana en las elecciones legislativas, en un escenario en el que el petróleo acumula una caída cercana al 10% ante las expectativas de una salida negociada al conflicto.
Vance fue contundente en su diagnóstico sobre el resultado electoral. "La verdadera razón por la que perdimos es evidente para casi todos. La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche", escribió en su cuenta de X.
El vicepresidente también planteó el costo político que implicó la decisión de Trump de avanzar con la ofensiva militar. "Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años fue un costo que valía la pena pagar, háganlo. Argumenten que fue un precio que valió la pena. Estén de acuerdo o no, al menos eso es honesto", sostuvo.
La derrota republicana tuvo una magnitud significativa: los demócratas consiguieron el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, en un resultado que representa un fuerte revés para el oficialismo y condicionará la segunda mitad del mandato de Trump.
En su análisis, Vance señaló que una parte de los votantes que habían acompañado a la fórmula republicana en 2024 decidió cambiar su voto en estas legislativas. El vicepresidente mencionó entre las principales preocupaciones de esos electores la guerra, la economía, el costo de vida y la relación de Washington con Israel.
El impacto económico del conflicto se convirtió en uno de los principales factores de desgaste para la administración. La escalada del petróleo y su traslado a los combustibles presionaron sobre los hogares estadounidenses, en un contexto en el que la inflación y el costo de vida ya figuraban entre las preocupaciones centrales del electorado.
Frente a estas declaraciones, los mercados reaccionaron con una baja del crudo cercana al 10% para cotizar por debajo de los 95 dólares el barril, un nivel que no se veía desde hacía varios meses.
La expectativa es que frente a esta autocrítica, avancen las negociaciones con Teherán y se pueda solucionar este conflicto desatado a fines de febrero que golpeó fuertemente a la economía global y provocó un alza inflacionaria en todo el mundo.
De todas maneras, como explicó Forbes, el bajo stocks de reservas estratégicas a nivel mundial y el daño que sufrió una diversidad de instalaciones de infraestructura petrolera, hacen que el eventual piso del crudo sea bastante alto de cara a a los próximos meses, según destaca la mayoría de los analistas.