El objetivo es ambicioso: llevar las exportaciones del sector minero a un nivel cercano a los US$ 36.000 millones anuales hacia 2035, lo que implicaría casi sextuplicar los valores actuales.
El último año, las ventas externas sumaron US$ 6.071 millones y se espera que asciendan a US$ 7.662 millones en 2026, pero solo por el efecto de suba de precios ya que las cantidades están en caída.
Recién para 2030, la exportación saltará significativamente a US$ 15.411 millones, hasta alcanzar un máximo estimado de US$ 36.250 millones a mediados de la próxima década.
Uno de los cambios más relevantes será la transformación en la composición de esas exportaciones. Actualmente, el oro domina el mapa con cerca del 70% del total, pero su peso se reduciría al 37% en 2030 y caería por debajo del 10% en 2035. En contrapartida, el cobre pasaría de una participación marginal —hoy inferior al 1%— a representar cerca de un tercio en 2030 y más de la mitad del total (52%) hacia el final del período.
El litio también jugará un rol clave en esta expansión. Desde el 15% actual —equivalente a US$ 911 millones— se proyecta que escale al 29% en 2030, con exportaciones por US$ 4.600 millones, y que alcance aproximadamente el 32% en 2035, con ingresos cercanos a los US$ 11.500 millones.
En tanto, la plata seguiría una trayectoria similar a la del oro en términos de participación relativa. Aunque hoy explica el 12,5% de las exportaciones mineras, su incidencia caería al 7% en los próximos diez años, aun cuando sus ventas se multiplicarían más de tres veces. @@FIGURE@@
Para concretar este salto productivo, el informe estima inversiones por unos US$ 57.000 millones. De ese total, US$ 41.190 millones corresponderían a nueve proyectos de cobre, US$ 14.000 millones a doce iniciativas de litio, US$ 544 millones a un proyecto de plata y US$ 231 millones a dos desarrollos auríferos.
El impacto económico también se reflejaría en la distribución de los ingresos generados. Entre el 67% y el 80% de las exportaciones proyectadas para 2035 permanecerían en el país, mientras que alrededor de un 20% se destinaría al exterior.
Dentro de ese flujo, el 67% de las ventas se orientaría a remunerar a actores locales: proveedores de bienes y servicios, trabajadores y el Estado en sus distintos niveles, a través de impuestos, regalías y otros instrumentos. Por su parte, un 12,9% del ingreso neto disponible —unos US$ 4.676 millones— podría reinvertirse en el país o girarse al exterior, según las decisiones de cada empresa.
Con este esquema, se estima que, de los US$ 36.250 millones previstos en exportaciones para 2035, entre US$ 24.288 millones y US$ 31.610 millones quedarían dentro de la economía local, mientras que los egresos no bajarían de US$ 4.676 millones.