La cuenta regresiva se va achicando y en el sector energético miran con mucha preocupación el calendario de mayo de cara al inminente vencimiento del acuerdo de precios anunciado por YPF el primero de abril.
A dos semanas de su finalización, el conflicto internacional no da muestras de resolverse y el crudo sigue rompiendo récords al alza, lo que pone en aprietos la sostenibilidad del plan argentino para evitar mayores ajustes en surtidor.
La idea original, contemplando la necesidad política de Donald Trump de finalizar la guerra rápidamente, era que los famosos 45 días de estabilidad serían más que suficientes para que el precio del crudo retroceda y deje un espacio para recuperar la rentabilidad perdida.
Con precios locales que equivalen a un barril aproximado de 90 dólares, se necesitaría que el crudo retroceda al menos un 30% de los valores actuales y que se estabilice por varias semanas en torno a los US$ 80 para poder ver un retroceso en el surtidor.
Lógicamente, con el estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, no parecería el escenario más potable. Por el contrario, en el sector van sacando cuentas de cuánto deberían aumentar los combustibles el 15 de mayo.
Con un barril a US$ 115 como están marcando las pizarras actuales, el atraso supera el 25% y sin contar la deuda por lo no trasladado durante abril, un porcentaje inviable políticamente que volvería a disparar la inflación. Por eso se especula con una prórroga del acuerdo o un ajuste acotado, una estrategia que también tiene sus límites.
Por un lado, porque representaría una señal muy negativa a la hora de promover inversiones externas y podría interrumpir la llegada de compañías internacionales que están evaluando su desembarco en Vaca Muerta.
En segundo término, por la necesidad de corregir esta deuda con las refinadoras que están comprando el crudo a su precio internacional, pero lo venden más barato bajo la promesa que en algún momento ese desbalance se compensará.
Finalmente, YPF también tiene el desafío de un escenario de ventas en caída, con una brecha importante con la competencia en materia de precios que termina teniendo su correlato en el plano bursátil con el consecuente efecto en la financiación de la compañía.
Según pudo saber Forbes, el 11 de mayo habrá una importante reunión en la torre de Puerto Madero para definir los pasos a seguir. “Va a depender de lo que pase a nivel internacional, pero se podría extender el acuerdo a este nivel de precios o aumentar y ahí extenderlo. Lo que sí vemos es que va a costar más tiempo recuperar la rentabilidad perdida. Nos podría llevar entre 3 a 4 meses”, indicaron fuentes del sector.