El crecimiento de las marcas chinas empieza a modificar el mapa de la industria automotriz argentina. Con más de 20 compañías activas, una oferta que supera los 90 modelos y versiones y una participación cercana al 10% de los patentamientos, el mercado atraviesa una etapa de mayor competencia. En ese escenario, un nuevo jugador prepara su desembarco.
Leapmotor, una automotriz china especializada en vehículos eléctricos y electrificados, inicia sus operaciones en Argentina de la mano de Stellantis, el grupo propietario de marcas como Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y Ram. Su gama inicial estará integrada por los SUV B10 y C10, ambos equipados con tecnología de autonomía extendida.

La estrategia combina el desarrollo tecnológico de una compañía china nacida en la era de la movilidad eléctrica con la infraestructura comercial, logística y de posventa de uno de los principales grupos automotores del país. Leapmotor comenzará con 12 puntos de venta y 20 centros especializados de posventa distribuidos en diferentes provincias. Además, sus clientes podrán recibir una primera atención en los más de 300 talleres que integran la red de marcas de Stellantis.
La estructura busca responder uno de los principales interrogantes que enfrentan las nuevas automotrices importadas: la disponibilidad de repuestos, mantenimiento y asistencia fuera de las grandes ciudades. “La llegada de Leapmotor representa un nuevo paso en la estrategia de electrificación de Stellantis en la región. No se trata solamente de incorporar una nueva marca a nuestro portfolio, sino de poner a su disposición toda la fortaleza de Stellantis”, afirmó Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina.
Según el ejecutivo, esa estructura incluye la red comercial y de posventa, la capacidad logística, el conocimiento del mercado y la experiencia industrial acumulada por el grupo en América del Sur.

De startup tecnológica a fabricante global
Leapmotor fue fundada en 2015 en Hangzhou, China, por Zhu Jiangming, un ingeniero proveniente de la industria tecnológica y cofundador de Dahua Technology. Ese origen marcó el modelo de la compañía, concebida como una empresa de tecnología que fabrica vehículos y no como una automotriz tradicional que posteriormente incorporó software.
Desde sus primeros años, la empresa apostó por desarrollar internamente una parte considerable de sus componentes. Su actividad comprende sistemas de propulsión eléctrica, baterías, software, arquitecturas electrónicas, conducción inteligente y soluciones de conectividad basadas en la nube.
De acuerdo con la compañía, los componentes desarrollados y fabricados de manera independiente representan alrededor del 70% del costo total de cada vehículo. Esta integración vertical le permite reducir la dependencia de proveedores, acelerar la incorporación de tecnología y controlar una mayor parte del proceso productivo.
La automotriz entregó su primer vehículo en junio de 2019. Necesitó poco más de cinco años para alcanzar las primeras 500.000 unidades, hito que consiguió en octubre de 2024. Un año después llegó al millón y, en junio de 2026, superó los 1,5 millones de vehículos entregados a nivel mundial.

La aceleración resulta evidente: Leapmotor tardó doce meses en sumar el segundo bloque de 500.000 unidades y solo ocho meses en completar el tercero. En ese último período entregó un promedio aproximado de 62.500 vehículos mensuales. Durante 2025 comercializó cerca de 600.000 unidades y ahora busca alcanzar el millón de vehículos vendidos durante 2026.
La alianza con Stellantis
El punto de inflexión para su expansión internacional se produjo a finales de 2023, cuando Stellantis invirtió cerca de €1.500 millones para adquirir aproximadamente el 20% de la compañía. A comienzos de 2024, ambas empresas crearon Leapmotor International, una sociedad controlada en un 51% por Stellantis. La nueva estructura obtuvo los derechos exclusivos para comercializar y eventualmente fabricar vehículos de la marca fuera de China.
El acuerdo ofrece ventajas para las dos compañías. Leapmotor puede acelerar su llegada a nuevos mercados sin construir desde cero redes comerciales, logísticas y de asistencia. Stellantis, por su parte, incorpora tecnología eléctrica desarrollada por una empresa china sin depender exclusivamente de sus propias plataformas.
El desembarco argentino forma parte de esa estrategia. Leapmotor llega después de iniciar operaciones en otros países de la región y se convierte en la primera marca china incorporada al portafolio local de Stellantis.

La asociación también refleja un cambio dentro de la industria. Las automotrices tradicionales ya no responden al avance chino únicamente mediante el lanzamiento de nuevos productos: también comienzan a invertir y asociarse con las compañías que lideran el desarrollo de tecnologías eléctricas.
Dos SUV para iniciar las operaciones
La gama argentina estará integrada inicialmente por los modelos B10 y C10. Ambos utilizan un sistema eléctrico de autonomía extendida, conocido como REEV por las siglas en inglés de Range Extended Electric Vehicle.
A diferencia de un híbrido convencional, las ruedas son impulsadas por un motor eléctrico. El motor naftero no transmite potencia directamente al vehículo, sino que funciona como un generador destinado a alimentar la batería cuando resulta necesario.
El sistema busca combinar la respuesta, el silencio y la posibilidad de circular eléctricamente con una autonomía total cercana a los 900 o 1.000 kilómetros, según el modelo. De esa manera, reduce la dependencia de la red pública de cargadores para realizar viajes largos.
La elección de esta tecnología responde a una característica del mercado sudamericano: la infraestructura de recarga no avanza al mismo ritmo en todos los países ni tiene una distribución uniforme dentro de cada territorio.
El avance de las marcas chinas
Leapmotor desembarca en un mercado mucho más receptivo a las automotrices chinas que pocos años atrás. Según las cifras suministradas a partir de relevamientos de ACARA, estas marcas ya representan alrededor del 10% del total de vehículos patentados en Argentina. En el mes de junio se patentaron 4.584 unidades de compañías chinas. El mercado está liderado por BYD, con 1.740 vehículos, seguida por Chery, con 694, y BAIC, con 689. Entre las tres concentran aproximadamente el 68% del volumen de las marcas del país asiático.
El ranking muestra además el peso de los SUV y crossovers dentro del crecimiento chino, un comportamiento que acompaña la decisión de Leapmotor de comenzar sus operaciones con dos modelos de esas categorías. El avance fue favorecido por la flexibilización de las importaciones y por los cupos con beneficios arancelarios para determinados vehículos eléctricos e híbridos. A eso se suma una estrategia basada en precios competitivos y equipamiento tecnológico de serie.
Para Leapmotor, la oportunidad es significativa, pero también lo es la competencia. La compañía deberá construir reconocimiento en un mercado donde ya participan más de 20 marcas chinas y existen más de 90 alternativas entre modelos y versiones. Su apuesta consiste en diferenciarse mediante una combinación poco habitual: tecnología desarrollada por una automotriz china, vehículos adaptados a la infraestructura regional y el respaldo comercial de un fabricante tradicional.
El B10 y el C10 serán la primera prueba local de esa estrategia. Pero el verdadero negocio excede a los dos modelos: Stellantis busca utilizar su escala para acelerar el crecimiento de una nueva marca, mientras la industria china gana cada vez más espacio en el mercado argentino.