Wantán abre su primer local en Chile. El restaurante funcionará en Reñaca, a minutos de Viña del Mar, y la apertura está prevista para fines de julio. La cadena de comida china, que nació en Punta del Este en 2019, ya tiene resuelto un segundo local en Santiago antes de que termine el año.
Christian Lewkowicz, cofundador de Wantán junto a María Laura Lussich, cuenta a Forbes Uruguay que la decisión de cruzar las fronteras se tomó después de consolidar tres locales en el país (en Punta Carretas, Carrasco y Punta del Este).
“Sentíamos que la columna vertebral ya estaba hecha, que teníamos tres locales que abarcan sectores relativamente importantes”, dice. En paralelo, empezaron a recibir consultas de clientes internacionales que conocieron la marca y pedían una apertura fuera de Uruguay.

La expansión se hace a través de La Isla, una sociedad que Lewkowicz y Lussich formaron junto a dos socios chilenos, Mauricio Maurel y José Miguel Guerra. “Nos conocemos desde los 6 años”, dice, y la relación pasó de ser solo de amistad a incluir una oportunidad de negocio.
Maurel fue gerente del casino Enjoy en Chile y hoy dirige el hipódromo Sporting Club de Viña del Mar. Guerra también viene del mundo empresarial chileno, aunque con un perfil distinto.
La sociedad reparte la propiedad en partes iguales entre las tres partes. Lewkowicz prefirió no revelar el monto de la inversión necesaria para el desembarco.
El modelo de negocio
El modelo elegido no es el de franquicia. Según Lewkowicz, la cadena buscó mantener participación directa en cada apertura para no perder el control sobre el detalle que caracteriza a la marca. “Todavía nos cuesta soltar el control, si vas a los locales vas a ver que tiene mucho detalle”, explica. Por eso en Chile eligieron formar una sociedad de la que participan directamente y no un esquema de licencia.
La secuencia elegida para el desembarco, primero un balneario y después la capital, repite el recorrido que tuvo la marca en Uruguay, aunque Lewkowicz aclara que no fue una decisión planificada en ninguno de los dos casos.
Wantán abrió primero en Punta del Este en 2019 y recién en 2021 llegó a Montevideo, impulsado por pedidos espontáneos de los propios clientes. En Chile ocurrió algo similar. “Increíblemente no lo hicimos pensándolo como un fin comercial, salió primero en Chile”, cuenta.

Hoy la cadena uruguaya registra un crecimiento en facturación cercano al 11% anual, con un promedio de 7.800 cubiertos mensuales repartidos entre un 60% de consumo en salón y un 40% entre take away y delivery, según datos de la compañía. El ticket promedio es de US$ 22.
Sobre el mercado chileno, Lewkowicz describe un escenario competitivo en general, con una escena gastronómica que evolucionó fuerte en los últimos 15 años.
Considera además que el diferencial de Wantán frente a otros restaurantes de comida china pasa por la experiencia completa del local, con cocina a la vista, música y diseño propio, y no solo por la oferta gastronómica. “Wantán va a marcar la diferencia porque el concepto es distinto”, afirma.
El concepto se replica sin cambios en Chile, incluida la identidad visual y el packaging, que la cadena importa desde hace años y que mantendrá con el mismo proveedor para las nuevas aperturas.
En los insumos de cocina, en cambio, sí podría haber ajustes puntuales, ya que Lewkowicz señala que Chile ofrece mayor variedad de materia prima que Uruguay. Como ejemplo menciona la posibilidad de sumar algún plato con pulpo, un producto de acceso más limitado en el mercado uruguayo.
De negocio casual a cadena internacional
Sobre el potencial de crecimiento, Lewkowicz anticipa que Santiago va a poder sostener más de un local con seguridad, algo que todavía no está tan claro para Viña del Mar. En términos generales, calcula que el mercado chileno tiene un techo de crecimiento mayor al que tuvo la marca en Uruguay.
La compañía también evalúa aperturas en otros países, aunque sin definir todavía si serán en la región. “No nos limitamos al Cono Sur, nos limitamos a donde se dé la oportunidad”, dice Lewkowicz.
Lo que sí está definido es que cualquier negocio internacional de Wantán se va a canalizar a través de La Isla, la misma sociedad creada para Chile.
A cinco años, Lewkowicz proyecta a Wantán como una cadena presente en varios países. “Nuestra visión es para una potencia de cadena”, dice, aunque reconoce que la logística de montar cocinas en distintos mercados es uno de los principales desafíos para sostener ese crecimiento.