Aunque lejos de las grandes superficies cultivadas a nivel país y de los volúmenes de producción alcanzados por el maíz y la soja, en el inicio de la campaña 2026/27 los ojos de productores y agroexportadores están puestos en las oportunidades de negocios que ofrece el girasol.
Mientras la intención de siembra para el maíz marca una reducción de la superficie y la soja muestra un crecimiento leve respecto de la campaña 2025/26, el girasol presenta una estimación de entre 3 y 3,1 millones de hectáreas a nivel país. Se trata de casi un 10% más que las 2,8 millones de hectáreas del ciclo anterior y un 34% más que el promedio de los últimos cinco años.
Con datos al 3 de septiembre, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) indica que ya se sembró el 19,3% del área prevista para girasol. Todavía es temprano para saber cómo serán los resultados en las distintas zonas productivas, especialmente en el NEA y el sudeste de la provincia de Buenos Aires, que aportan el mayor volumen de granos. Pero el entusiasmo en el sector no cede y, por eso, los productores avanzan con la siembra.
La razón es económica: con muy buenos precios internacionales para el aceite de girasol alto oleico -el de mayor calidad y buen tenor graso- y una demanda global sostenida, el girasol es hoy el cultivo que ofrece los mejores márgenes entre los principales granos del país.
Esto está llevando a algunos productores a destinar más hectáreas al girasol, en detrimento de la soja y también del maíz, por lejos los dos motores de la producción agrícola argentina.
Una ecuación favorable
“Hay bastante entusiasmo en esta campaña de girasol. Se debe a que, con estos precios, los márgenes de producción hacen más atractivo sembrar cultivos que compiten por la tierra con la soja”, señala Eugenio Irazuegui, analista de mercados en la corredora de granos Zeni.
En esta competencia por la superficie, algunos campos del noreste del país también dejarán de sembrar maíz, ante el temor que genera la chicharrita, y se volcarán al girasol.
Para Irazuegui, la cuenta es simple. Mientras el poroto de soja tributa hoy un 24% de derechos de exportación y sus derivados, entre 18% y 22%, el aceite de girasol -también se exporta algo de semillas, pero el core del negocio está en el aceite- paga entre 2,5% y 4,5% del valor de exportación.
“El girasol llega bien posicionado a la campaña 2026/27 en el sur bonaerense y en varias regiones productivas de la provincia de Buenos Aires: márgenes proyectados por encima del resto de los cultivos en las zonas analizadas, precios futuros que ya permiten comenzar a cerrar negocios y una relación favorable frente a varios de sus principales insumos”, asegura el ingeniero agrónomo Diego Aguilera, en un análisis para la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), que representa a la cadena de valor de la oleaginosa.
Con los números sobre la mesa, Aguilera explica que, en áreas con potencial medio de la zona Mar y Sierras, el análisis de los márgenes arroja un resultado de US$171 por hectárea para el girasol alto oleico y US$113 por hectárea para el girasol común, mientras que para la soja de primera da un resultado negativo de US$70 por hectárea.
“Al cultivo ‘le está faltando precio’, producto de los derechos de exportación que hoy tiene el grano”, argumenta Aguilera en relación con la soja.
Mercado bullish, precios en alza
“El aceite de girasol crudo en Rotterdam -el mayor puerto de Europa y referencia de precios a nivel global- está en US$1.420 la tonelada y, dependiendo de la oferta, llega a US$1.500, cuando en 2025 oscilaba entre US$1.000 y US$1.100”, destaca el analista de Zeni.
Esto ocurre en un contexto en el que la demanda sigue creciendo con fuerza, en parte impulsada por factores geopolíticos que inciden en el mercado de granos.
“Argentina es hoy el único proveedor de aceite de girasol en el hemisferio sur, por lo que puede satisfacer la demanda en contraestación”, asegura Juan Martín Salas, presidente de Asagir. Brasil también es un gran productor, pero no tiene excedentes para exportar, dado que consume casi toda su producción.
Salas explica que el mercado está muy demandado por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania, dos de los mayores productores y exportadores de girasol y derivados. A esto se suman ahora “las elevadas temperaturas en Europa, en países líderes en este mercado como Francia, España o Hungría”, considerando que el girasol sufre con el calor.
Cuidado con El Niño
Según datos del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) e INDEC, las exportaciones de la cadena del girasol totalizaron en el primer semestre de 2026 US$2.073,2 millones, un aumento interanual del 128,5%. De hecho, casi “empardan” en solo seis meses el total exportado en 2025, que llegó a US$2.175 millones, según cifras oficiales.
Con este escenario y buenas condiciones climáticas en el país, se estima que la cosecha de girasol alcance entre 7 y 7,5 millones de toneladas, por encima de los 6,7 millones de toneladas logrados en la campaña 2025/26 y muy cerca de superar el récord de 1998/99, que fue de 7,1 millones de toneladas.
Aunque ahora apareció El Niño en el horizonte. “Este año El Niño puede ser un factor de riesgo”, señala Irazuegui, y recuerda que el girasol resiste y tolera mejor los ambientes secos que el exceso de humedad, que podría darse con una temporada intensa de precipitaciones.
“Septiembre y octubre son clave para la siembra, pero ahí hay más probabilidad de que se dé El Niño, así que hay que mirar si eso puede afectar los rindes”, agregó.
Coincide Juan Martín Salas en que hay que observar qué pasa con El Niño, pero aclara que, pese a ello, las inversiones en el sector no se detienen después del incremento de la capacidad de procesamiento en los últimos años.
“Hay varias empresas que ya están aumentando su producción y se está expandiendo la capacidad de molienda”, señala Salas.
Entre ellas se destaca la construcción de una nueva planta de procesamiento que Louis Dreyfus Company (LDC) anunció en junio. Estará emplazada en Bahía Blanca y “se ubicará entre las mayores plantas de procesamiento de semilla de girasol del mundo en términos de capacidad de molienda”, al tiempo que “será la más eficiente del mercado en términos de uso de energía, basada en biomasa renovable”, informó la empresa.