Cuánto petróleo puede haber en Malvinas: los recursos detrás de las nuevas sanciones de Milei
Fernando Heredia Editor
Fernando Heredia Editor
La reciente cadena nacional en la que el presidente Javier Milei anunció un endurecimiento del régimen sancionatorio hacia toda la cadena de empresas que participan del proyecto Sea Lion reconfiguró el análisis económico en torno al potencial de recursos petroleros alrededor de las Islas Malvinas.
Si bien por el momento existe una sola iniciativa firme con decisión final de inversión, las actividades exploratorias no terminan acá y el nivel de recursos estimado en la plataforma marítima del archipiélago es muy superior.
Solamente en Sea Lion, las estimaciones técnicas validadas por la consultora Netherland, Sewell y Asociados ubican las reservas probadas y probables (2P) en 314,2 millones de barriles brutos, con recursos contingentes (2C) proyectados en 461,8 millones adicionales para sus etapas de desarrollo pendiente.
En tanto, la meseta de producción estimada por la firma Hatch prevé un promedio de 18,8 millones de barriles anuales entre 2031 y 2036, un volumen que equivale a poco más del 5% de la producción diaria de petróleo argentina y exportaciones cercanas a los 1.800 millones de dólares al año bajo los precios actuales para la primera fase durante una vida útil de 30 años.
La fase 1 del proyecto tiene previsto perforar 11 pozos submarinos a partir de este año, mientras que la segunda fase comenzaría tres años después de la primera extracción de petróleo (prevista para 2028), con la perforación y conexión de otros 12 pozos submarinos. Este complejo ubicado a 220 km al norte de las islas, incluye otros descubrimientos como Zebedee, Chatham y Jayne. Por otro lado, las empresas Navitas y Rockhopper prevén una tercera fase con la puesta en marcha del yacimiento contiguo Isobel-Elaine, donde podrían sumarse otros 620 millones de barriles, según la información de Rockhopper.

Esta compañía de origen británico también está explorando las cuencas sur y este de Malvinas, donde tiene una participación operativa del 100%, cuando en la cuenca norte apenas se quedó con el 35%. En este caso, se trata de una etapa muy preliminar donde no existen compromisos financieros ni operativos pendientes, pero no se descartan nuevos descubrimientos.
Por último, la cuenca oeste es la única que está bajo dominio argentino y también su exploración se encuentra en una fase inicial, pero con aprobación ambiental para realizar sísmica 3D.
Muy cerca de la zona, en la cuenca Austral pegada a Tierra del Fuego, Argentina ya realizó numerosos descubrimientos y produce gas hace más de cuatro décadas con un aporte que promedia el 20% del total del país.
La ventaja de estas zonas es que, al ser áreas no tan profundas, la exploración sísmica otorga información mucho más precisa, reduce los riesgos, tiene menor complejidad logística y hace que un proyecto más chico sea económicamente rentable. A diferencia de la exploración en frente a las costas bonaerenses que por su profundidad y distancia a la costa son mucho más costosos.

La primera reacción de las empresas involucradas fue una declaración conjunta, en la que resaltan que las licencias fueron “legalmente otorgadas, siguen siendo válidas” y que “no se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades ni en el calendario del proyecto”.
En tanto, el gobierno argentino apuesta a meter presión en toda la cadena de proveedores potenciales del proyecto, dificultar su logística y conseguir el apoyo de países claves en la disputa como Chile por su posibilidad de facilitar puertos e Israel donde está la casa matriz de Navitas.
“Chile va a apoyar a la Argentina en caso de que quieran utilizarlos como apoyo logístico para las Malvinas”, indicó el canciller Pablo Quirno, al mismo tiempo que destacó que esperan el respaldo israelí.