El CEO de Loma Negra, con Forbes: los 100 años de la empresa, el ingreso de Mindlin y la visión para 2026
Fernando Heredia Editor
Fernando Heredia Editor
En 100 años de operación en la Argentina, Loma Negra atravesó todas las crisis económicas imaginables y la celebración del centenario no escapa a esa tendencia. Encuentra a la empresa en un nuevo desafío entre la parálisis de la obra pública y la expectativa de un rebote del crédito que todavía no llega.
Sin embargo, para el CEO Sergio Faifman, hay motivos de optimismo de cara al futuro. En diálogo con Forbes, cuenta cuál es el plan de crecimiento de la histórica cementera y cómo impactó el cambio de accionistas con el ingreso de Marcelo Mindlin como principal controlante.
¿Qué significa para vos y para la empresa este aniversario?
Para nosotros este aniversario es conmemorar el pasado y también honrar ese legado para los próximos años. Son 100 años de liderazgo en la industria y 100 años acompañando el crecimiento del país. Cuando uno mira el desarrollo de Argentina, en todo está Loma Negra: en el cemento de puentes, rutas que conectan ciudades, hospitales, y en el sueño de la casa propia. Hoy llegamos a este centenario con un ecosistema consolidado de cemento, hormigón, servicios ferroviarios y logísticos, además de una empresa que transforma residuos en combustible.
Te toca transitar esta última parte del centenario de Loma Negra con distintas administraciones a nivel país y también ahora dentro de la empresa. ¿Cómo se fueron dando esos cambios y cómo te fuiste adaptando?
La compañía siempre estuvo a la vanguardia de la innovación y se caracteriza por no mirar solo el ciclo económico, sino pensar en el largo plazo. En nuestra industria, una inversión puede demorar 3 o 4 años, por lo que siempre pensamos en el futuro y en la capacidad. Más allá de la coyuntura actual, donde la obra pública está prácticamente parada y falta crédito, somos optimistas respecto al mediano y largo plazo. Si comparamos a la Argentina con países como Brasil o Perú, nuestro potencial de crecimiento es muy grande: consumimos unos 200-220 kg de cemento por habitante, mientras ellos superan los 350 kg. Loma está preparada con una capacidad instalada de 12 millones de toneladas, una infraestructura federal en ocho provincias y logística propia para absorber ese crecimiento cuando la demanda se reactive.
¿El cambio de accionistas modificó alguna de las metas que tenías o qué desafíos encara la empresa con esta nueva etapa?
Loma es una compañía que cotiza en bolsa y siempre mantuvo un management independiente. Con la salida de los accionistas de Brasil y la llegada de los nuevos, se ratificó esa continuidad y mi posición como vicepresidente del directorio y CEO. No estamos haciendo cambios operativos; los accionistas valoran los resultados y la performance de la empresa. El objetivo sigue siendo consolidar el liderazgo, ser eficientes, innovar y estar cerca de nuestros clientes y de las comunidades donde interactuamos.
Generó un poco de ruido la noticia del horno que apagan. ¿Te parece que no debería generar tanta preocupación o cómo debería leerse?
A veces las noticias se interpretan de diversas maneras, pero históricamente, hasta el año 2006, Loma Negra siempre operaba ocho meses y paraba cuatro en invierno por la falta de gas o su alto costo. Luego de 2006, con el crecimiento de la demanda, invertimos en fábricas como L’Amalí y Catamarca para poder operar en invierno usando coke. En 2021 terminamos una inversión de más de 300 millones de dólares para duplicar la capacidad de L’Amalí, convirtiéndola en una de las más tecnológicas de Latinoamérica. Con la capacidad actual, que supera ampliamente al mercado, es lógico que los hornos paren en invierno; de hecho, el año pasado y el anterior pararon la misma cantidad de días. No es algo nuevo, es una práctica histórica en la industria.
En marzo, en la Argentina Week de Nueva York, mencionaste que en el segundo semestre se empezaría a notar el impacto de las inversiones en la economía real. ¿Lo seguís viendo así?
Sigo siendo optimista. Abril fue un mes malo por las lluvias y feriados, pero mayo mostró una recuperación. Hoy vemos muchas cotizaciones para proyectos relacionados con el RIGI y otros desarrollos que deberían arrancar en este segundo semestre o a inicios del año que viene, por lo que mantenemos una visión positiva sobre el nivel de actividad.
Hace pocos días el economista Ricardo Arriazu hacía proyecciones muy optimistas sobre la demanda de cemento para los proyectos de energía y la minería. ¿Pueden ser los próximos motores para Loma?
Analizamos cada proyecto individualmente, aunque en la industria del cemento no hay un solo proyecto que cambie la demanda total por sí mismo. Proyectos grandes pueden consumir 20.000 o 25.000 toneladas mensuales en un mercado de más de un millón de toneladas. Sin embargo, la sumatoria de proyectos como la planta de YPF, la de urea de Pampa Energía o los desarrollos mineros en San Juan como Vicuña, generan un impacto importante no solo por su consumo directo, sino por todo lo que derraman en la infraestructura y en el resto de la economía.
Si estos proyectos son un complemento y ninguno explica por sí solo el crecimiento, ¿en qué otros sectores ves que crezca la demanda?
Argentina tiene un déficit de infraestructura y habitacional muy grande, y ambos sectores consumen cemento. Aunque hoy falta crédito para que esto se reactive con fuerza, tanto la obra pública como la privada en energía, escuelas u hospitales terminan impactando en la demanda. El cemento está directamente relacionado con el desarrollo y la calidad de vida de las personas.

Se necesita una macro ordenada y crédito para que el sector privado impulse la infraestructura que el Estado no está haciendo ahora. ¿Cómo ves la macroeconomía argentina?
Creo que la macroeconomía está mucho mejor que hace unos años, pero todavía falta que eso se traspase a la micro. Si el riesgo país baja, se podrá generar el crédito que la industria necesita. En otros países, el crédito hipotecario es lo que mueve la construcción; en Argentina hoy es prácticamente cero. Tuvimos un breve periodo el año pasado donde se reactivó, pero fue muy rápido y se cortó antes de impactar en la construcción de nuevas viviendas para la venta. Cuando el crédito hipotecario impacte en serio, el nivel de actividad tendrá un impulso muy fuerte.
¿Qué nos podés contar del panorama global de la industria y qué cambios podrían llegar a la Argentina?
A nivel global y también en nuestro caso, el enfoque está puesto en la innovación, la reducción de la huella de carbono (emisiones de CO2), la eficiencia energética y los nuevos modelos de construcción sostenible. Queremos ser pioneros y mantener el liderazgo en una construcción más sostenible a largo plazo. La sostenibilidad es un factor clave para nosotros. Reportamos indicadores desde nuestra fecha base en 2021 y ya hemos reducido más del 20% nuestra huella de carbono. Tenemos metas claras para 2030 y 2050 alineadas con el esquema global de reducción de emisiones en el mercado del cemento.
Mencionabas el precio del gas en invierno. Ahora volvió a tener un precio mayor para la industria como parte de la reorganización energética. ¿Cómo ves esto, considerando que Argentina tiene un gas competitivo?
El gas en Argentina es históricamente barato y es una ventaja competitiva; de hecho, casi solo Argentina y Perú producen cemento con gas, mientras que el resto del mundo usa combustibles sólidos. Como industria, nosotros prácticamente no teníamos subsidios, por lo que el precio en verano es similar al que pagábamos antes. Lo que aumentó fueron el transporte y la distribución, cuyas tarifas estaban congeladas. Hacia adelante, no veo que esto cambie mucho porque la infraestructura de transporte en invierno está muy demandada por los hogares. Diseñar un sistema para cubrir toda la demanda industrial y residencial en invierno implicaría una inversión muy cara que quedaría ociosa el resto del año. En el escenario actual de capacidad ociosa, nos conviene más tener un gas barato en verano y optimizar la producción, en lugar de tener un gas caro todo el año.
¿Qué te imaginás para este segundo siglo de Loma Negra que acaba de empezar?
Imagino a Loma liderando el mercado de cemento en Argentina y siendo un referente mundial en productividad, eficiencia y recursos humanos. La veo innovando en métodos de construcción, enfocada en la sostenibilidad y desarrollando soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas.
¿Sos optimista por el futuro de Argentina?
Totalmente.