La persona con más oro en todo el mundo no está ni en Estados Unidos, ni en China, ni en ninguna otra potencia internacional. Está en Argentina y tiene su fortuna en la provincia de San Juan. Juan José Retamero es el empresario español dueño de la mina Guacamayo, que ya tiene un RIGI aprobado y reúne la mayor tenencia individual con control pleno de oro físico global con 104,69 toneladas certificadas.
La cifra prácticamente duplica la posesión de oro del Estado argentino y supera a las tenencias del 80% de los bancos centrales del mundo, a excepción de los primeros 30 de este ranking liderado por Estados Unidos (8.100 tn), Alemania (3.350 tn), Italia (2.452 tn) y Francia (2.437 tn).
El equivalente en reservas probadas y probables certificadas es de 3,36 millones de onzas, un número que, en verdad, no es tan importante a comparación a otros proyectos mineros. La particularidad del caso pasa por el porcentaje de participación accionaria.
Mientras que la mayoría de los proyectos mineros están divididos en múltiples accionistas, Gualcamayo está controlado en un 100% por Retamero. Por ejemplo, entre los casos más relevantes se destaca el del estadounidense John Paulson con el 40% del proyecto Donlin Gold (13,12 millones de onzas de reservas) y el ruso Akhmet Palankoyev que con 29,99% de Polyus tiene 31,49 millones de onzas.

En cuanto a las grandes compañías mineras internacionales, suele haber cientos o miles de accionistas al cotizar en bolsa. Los mayores titulares suelen ser gestoras, fondos, custodios, ETFs, entidades estatales o vehículos financieros. Barrick, Newmont y Harmony Gold son algunos de los casos más concretos.
El mayor accionista de Barrick llega apenas al 4% de participación y es el fondo Capital Research & Management. Lo mismo sucede con el resto del ranking top 10 de sus accionistas que van del 3,8% al 1,25% de participación.
En Newmont se repiten los mismos jugadores como Vanguard Capital o BlackRock. Acá con cifras apenas más elevadas que llegan al 7,7% entre los mayores accionistas. Por último, en Harmony hay una fuerte participación pública con el 15,7% y más allá de los primeros cinco accionistas (todos fondos de inversión), las participaciones accionarias ni siquiera llegan al 1%.
La diferencia radica en que una participación minoritaria puede otorgar exposición económica al precio del oro, pero no control pleno sobre el activo, el plan minero, la estrategia, ni la custodia. La otra singularidad de Retamero es que, en vez de vender el metal como hace el resto, su estrategia apunta a una tenencia física a largo plazo bajo la visión de que el dólar continuará perdiendo valor frente a este activo.
“Lo verdaderamente diferencial de Gualcamayo es la decisión de no liquidar el activo que producimos. Una mina tradicional produce, vende y vuelve a empezar. Nuestra visión es distinta: producir, preservar y convertir ese oro en una base patrimonial permanente. Si Gualcamayo logra custodiar una parte sustancial de sus reservas probadas y probables, estaríamos hablando de una posición de oro físico de dimensión extraordinaria, comparable o superior a la reserva económica de oro de una gran mayoría de bancos centrales del mundo”, afirmó Retamero ante la consulta de Forbes.

A la cotización actual, las reservas de Gualcamayo representan una fortuna de US$ 15.300 millones. Más del doble que el mayor patrimonio argentino que hoy está en manos de Paolo Rocca con US$ 7.300 millones, según el Ranking Forbes.
A su vez, tras la aprobación del RIGI para el yacimiento denominado “Carbonatos Profundos”, se proyecta una producción de 120.000 onzas de oro al año durante una vida útil de 23 años y una parte significativa de la inversión comprometida se utilizará a una campaña de exploración donde se calcula que se podrían descubrir entre 20 y 30 millones de onzas en todo el distrito, que apenas está estudiado en un 4%. Dicho de otro modo, la tenencia de oro de este empresario español se podría incrementar significativamente.
“Sobre una vida de mina proyectada de aproximadamente 2,7 millones de onzas, con un oro de referencia de 4.500 dólares por onza y un coste total aproximado de 2.000 dólares por onza (incluyendo extracción, proceso, CAPEX, impuestos, regalías y todos los gastos necesarios), la diferencia conceptual es de 2.500 dólares por onza. Eso sugiere una magnitud económica de capacidad de generación de caja del orden de 6.750 millones de dólares antes de calendario, riesgo de ejecución, sensibilidad del precio del oro y descuento financiero”, explicaron desde la empresa.
¿Cómo hizo su fortuna?
Juan José Retamero inició sus primeros negocios en la industria vitivinícola en 2010 con la exportación de vino español hacia el mercado chino y posteriormente se consolidó como uno de los mayores importadores de esta bebida en Europa Central.
Sus vínculos con Argentina comenzaron en 2015 también con la exportación de vinos, pero se expandieron a la comercialización de aceites y granos en 2016, al encontrar ventajas del tratado Mercosur-India que el mercado no estaba aprovechando hasta ese momento.
En total, entre 2015 y 2025 el holding familiar que lidera Juan José Retamero y que a partir de 2024 se conformó en Aisa Group, exportó desde Argentina bienes por más de US$ 700 millones, incluyendo oro, vino, mosto, carnes, mariscos y aceites, con operaciones comerciales en San Juan, Mendoza, La Pampa y Chubut.
El gran salto del grupo se dio en 2023 con la compra de Minas Argentinas, la empresa operadora del proyecto sanjuanino Gualcamayo, que estaba en pleno proceso de cierre producto de las restricciones cambiarias de la economía argentina, el aumento de costos en la minería y un precio del oro que estaba planchado desde hacía años.

“Entre la diferencia del dólar oficial y el blue, recibías la mitad de los ingresos por exportaciones. Y, además, no te dejaban girar dividendos. Todas las mineras se querían ir”, aseguraron fuentes de la provincia cuyana allegadas al negocio minero.
Solo así se entiende que la operación, concretada en septiembre de ese año en medio de las elecciones presidenciales, se haya realizado por apenas US$ 58,6 millones. En concreto, el pago se realizó mediante aportes destinados a mantener operativa la mina. “Donde otros veían final de ciclo, se vio infraestructura instalada, permisos, licencias en la jurisdicción minera más importante de la Argentina y un distrito que todavía no había sido entendido en toda su escala”, subrayaron desde el entorno de Retamero.
El panorama se modificó totalmente con el correr de los meses. El precio del oro saltó de 1.600 dólares la onza a 4.200 dólares (con picos mayores a 5.000), la brecha cambiaria prácticamente desapareció, se habilitó el giro de dividendos y, luego de un proceso exploratorio, los recursos saltaron de 1,4 a 7,2 millones de onzas.
Hoy, la empresa ya tiene un RIGI aprobado de 665 millones de dólares para la construcción de una nueva mina en el distrito y evalúa presentar un segundo RIGI para la instalación de un parque solar.
Además de Minas Argentinas (la empresa que opera Gualcamayo), Aisa Group -el holding de Retamero -posee una empresa pesquera (Cabo Vírgenes) con una planta de procesamiento en Chubut y otra de distribución en Palencia, España, que exporta 10.000 toneladas de langostinos por año a más de 50 países; está construyendo un parque fotovoltaico en San Luis, que inaugurará su primera etapa en diciembre con 51 Mwp; y proyecta un desarrollo inmobiliario en un predio de 6 hectáreas en el centro sanjuanino. Todos hitos que en Aisa consideran que no se hubieran logrado sin esta arriesgada apuesta por el país en un momento de total incertidumbre.
“El precio del oro ayuda a dimensionar el valor, pero no crea una mina. La macro argentina mejora el contexto, pero no certifica recursos, ni ordena una operación, ni sostiene empleo, ni resuelve desafíos técnicos y mucho menos transforma una historia de cierre en una plataforma de largo plazo”, replicaron.