Florencia Radici Editora
Con tres décadas de trayectoria desde su fundación, Bodega Trivento nació con proyección internacional de la mano del grupo chileno Concha y Toro. El año pasado, la bodega con un volumen total de 2,05 millones de cajas de 9 litros y una facturación de US$ 50,4 millones, de la cual las exportaciones representan el 85%. A lo largo de su historia, la empresa atravesó hitos decisivos que impulsaron su escala. “En 2014 hubo un cambio en la marca muy importante. Después, en 2017, hubo un cambio en la estrategia comercial corporativa de Concha y Toro, a partir del cual Trivento pasó a ser una marca de inversión. A partir de 2019 tuvimos un crecimiento muy grande: en 2020 crecimos un 54% en un solo año en volumen. Esto nos obligó a comprar una bodega para poder tener la cantidad de volumen que necesitamos”, explica Marcos Jofré, CEO de la compañía que cuenta con un equipo de 353 colaboradores distribuidos en Mendoza, Córdoba y Buenos Aires.
Este despliegue permitió posicionar a su etiqueta insignia en posiciones de liderazgo global. “En los últimos años, la marca se consolidó. De hecho, Trivento Reserva Malbec es el SKU más vendido en Inglaterra. Es el más vendido no de Argentina, sino de todo el Reino Unido”, destaca Jofré.
Al evaluar el desarrollo en lo que va de 2026, Jofré explica: “Es un año súper desafiante, pero estamos muy contentos de cómo va transcurriendo. En distintos mercados hay diferentes performances, pero cuando uno ve en general la exportación, venimos muy alineados con lo que esperábamos”. Así, Inglaterra se posiciona como el principal destino, seguido por Estados Unidos y Brasil, para luego dar paso a otros mercados como Canadá, México y, por supuesto, Argentina.
De hecho, a la hora de hablar del mercado interno, el ejecutivo diferencia momentos. Así, si bien durante los primeros meses hubo una caída generalizada del mercado, desde junio está viendo una recuperación. Aunque el negocio internacional representa más del 85% de la venta neta, la plaza local mantiene un rol estratégico para la compañía. “Primero, porque es donde vivimos y nacimos. Y también porque es uno de los mercados donde podemos crecer más. Estamos apuntando al mercado argentino”, afirma.
El foco de la competitividad
El esquema operativo de Bodega Trivento se asienta en la integración agrícola. La compañía administra 13 viñedos con riego por goteo integral y cosecha mecánica propia, abasteciéndose en un 65% a 70% con uva propia según la añada, mientras que el volumen restante se adquiere a productores independientes con vínculos de largo plazo. La mayor parte de la producción se fracciona y embotella en la planta ubicada en Luján de Cuyo, Mendoza.
Frente al escenario macro, Jofré asegura que priorizan la eficiencia intrínseca por sobre las fluctuaciones cambiarias: “No vemos a la competitividad desde el punto de vista monetario. Medimos la productividad intrínseca. Con el dólar al valor que está hoy, nos acomodamos. Mirando hacia adentro, hay cosas para mejorar a nivel impositivo y hay mucho para hacer en acuerdos comerciales y de libre comercio”.
Frente a la contracción global en el consumo de alcohol y la reconfiguración de las preferencias en los segmentos más jóvenes, la bodega desarrolló alternativas para diversificar las ocasiones de consumo. Así, el lanzamiento de su White Malbec respondió directamente a esta lectura del mercado: “Es claramente una respuesta a esa tendencia. Tiene bajo alcohol, bajas calorías y es blanco, pero Malbec y de Argentina. Fue un boom comercial. Me gusta decir que es una experimentación natural de uvas cosechadas bien temprano”, señala Jofré, que destaca además la adopción del producto en el ámbito de la coctelería.
En cuanto al desarrollo de nuevas categorías como los vinos desalcoholizados o de baja graduación, Trivento mantiene líneas de investigación activas. “En la etapa de exploración estamos con lo que llamamos la categoría ‘no/low alcohol’ y siempre estamos investigando. Estamos trabajando en el low alcohol natural, viendo si podemos llegar, mediante la fermentación de uvas y sin intervenciones físicas ni máquinas, a tener el nivel de alcohol lo más bajo posible”, precisa el ejecutivo, y agrega la exigencia técnica que representa este proceso en vinos tranquilos frente a las limitantes anuales de la vendimia.
Para acompañar su volumen productivo y modernizar sus procesos, Trivento mantiene en marcha un plan de inversiones enfocado en infraestructura, tecnología agrícola y sistemas de gestión. De hecho, acumula una inversión de US$ 165,8 millones entre 1996 y 2025. “Estamos en una etapa muy fuerte de inversión en la bodega, con ampliación y tecnología. También estamos trabajando en la parte tecnológica de datos”, detalla Jofré. A estas iniciativas en el área digital se les suma la expansión de la superficie cultivada: “Este año estamos plantando casi 80 hectáreas más de viñedos”, concluye el ejecutivo.