Florencia Radici Editora
El consumo de acero es históricamente uno de los principales termómetros de la actividad económica, y tras un período de reacomodamientos y paradas técnicas, el sector empieza a trazar su hoja de ruta para los próximos años. En esta entrevista, Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar, analiza el nivel de actividad en la industria y proyecta un escenario de de recuperación, apalancado por sectores estratégicos como el agro, la minería y Oil & Gas.
A las puertas del 85° aniversario de la compañía en el país, el ejecutivo detalla cómo se gestiona un negocio con inversiones proyectadas a tres décadas mientras se convive con los desafíos del costo argentino, la carga tributaria y la competencia de un mercado global sobreabastecido. Además, Amos cuenta sobre el plan de sustentabilidad —que apunta a abastecerse en un 80% con energías renovables— y explica cómo la IA aplicada a la seguridad en planta los llevó a ganar un premio mundial.
El consumo de acero es un indicador de la salud económica del país. Tras las tensiones en los niveles de producción del último año y las paradas técnicas en plantas, ¿cómo ves hoy el piso de la actividad y qué proyecciones manejan para el cierre de este año?
Desde la producción y el consumo de acero en Argentina vemos dos situaciones: una respecto a cómo está hoy y otra mirando al futuro. Respecto a lo actual, desde 2024 hubo una corrección lógica en el consumo en función de todo lo que pasó en la economía argentina y con una macro que se acomodó. Vemos que el 2025 tuvo un leve crecimiento y para 2026 proyectamos un pequeño crecimiento, todavía en niveles de consumo bajos para el país, pero precisamente ahí es donde vemos la oportunidad. Como ArcerlorMittal Acindar estamos en todas las cadenas de valor, abasteciendo la construcción, principalmente el agro y la industria. Dentro de esos segmentos hay sectores que son muy dinámicos y la realidad es que Argentina tiene una necesidad de infraestructura muy marcada. Para nosotros esa situación hacia adelante de necesidad de consumo es la oportunidad que vemos y vamos a capturar.
O sea, está en buen camino con muchas oportunidades hacia adelante, más allá de la foto de hoy…
Exacto, el año que viene vamos a cumplir 85 años en el país. Es un punto importante porque la compañía atravesó múltiples situaciones económicas y macroeconómicas. El negocio de ArcelorMittal Acindar está pensado en el largo plazo. Ahí es donde tomamos decisiones para atravesar el presente, el mediano y el futuro. Por eso hacemos inversiones que potencian nuestra competitividad, pero claramente son inversiones que miran a 30 años.
¿Por qué es tan importante el acero? ¿Y por qué es tan importante que desde Argentina se produzca acero?
Todos los países desarrollados del mundo tienen al acero como la industria estratégica básica bajo la cual potencian el desarrollo propio del país. Argentina tiene una necesidad muy grande de infraestructura y va a tener una demanda que va a ser creciente. Más allá de su nivel de apertura o cómo trabajan su economía, la mayor parte de los países desarrollados, que es donde nosotros queremos ir, tienen una industria madura, una industria de acero que genera productos de valor y que es capaz de exportar, porque eso derrama en empleos de calidad, en conocimiento, en tecnología, en investigación y desarrollo. Entonces hay un derrame muy claro también de una industria que tiene un conocimiento muy logrado y eso es clave para que Argentina siga creciendo.
Hablabas de las obras de infraestructura, una gran necesidad en Argentina, y atado a eso, la necesidad de crédito de largo plazo. Con el panorama financiero que tenemos hoy. ¿Están viendo primeros indicios de reactivación crediticia o el mercado corporativo todavía está en wait and see?
La situación de infraestructura es estructural y tiene que haber un proceso de desarrollo en el país que permita que suceda, porque es necesaria para lograr el potencial que tiene Argentina, sobre todo en recursos naturales, que están siendo muy explotados. Podemos mencionar el agro, que es un motor en Argentina desde hace años, y el Oil & Gas que lo está haciendo. La minería también lo va a hacer hacia adelante, y la industria también lo es. Para desbloquear ese potencial se necesita trabajar en infraestructura porque eso reducirá el costo argentino y logrará que el país tenga mayor competitividad. Para eso se necesita una macroeconomía estable, y eso debería permitir que el crédito de inversión vinculado a ese tipo de desarrollo pueda tener condiciones más normales. No lo vemos todavía surgiendo fuertemente, pero tiene que surgir y va a venir. El régimen de grandes inversiones va a ayudar a que eso suceda, así que hay visiones positivas. Todavía la madurez del mercado de capitales de Argentina es algo que tiene que suceder. Ahí terminaremos de transformar la economía hacia una de inversión, y en ese camino la infraestructura es base para el desarrollo.
Hablaste del costo argentino y en el sector industrial uno de los pedidos, entre muchas reformas, es el alivio impositivo. ¿Cuál te parece que sería la primera necesidad o la medida macro más urgente para apuntalar a la industria hoy?
Mirando cómo viene desarrollándose la macroeconomía, necesitamos que se estabilicen todas las variables macro y eso derrame hacia la microeconomía. Eso generará mayor dinamismo en el consumo de distintos sectores que van a arrastrar al acero, porque estamos en todo lo que se hace en Argentina, en todas las cadenas de valor. Otro punto es el vinculado al crédito, saliendo del crédito estructural hacia uno hipotecario, para el desarrollo habitacional de las familias. El costo argentino tiene distintos factores, y uno claramente es el impositivo. Argentina tiene una distorsión clara entre impuestos nacionales, provinciales y municipales que se agregan y restan competitividad a la industria. Después tiene la distorsión propia del costo argentino en logística, que es cara, y en la parte laboral. Tenemos todavía que hacer muchas cosas para reducir el costo que se carga a la economía, permitiendo que fluya en un ámbito de apertura comercial. Las compañías tienen que hacer su trabajo para ser competitivas en sí mismas; nosotros estamos trabajando fuertemente en la competitividad interna. Eso conjuga que el país y las compañías puedan crecer y generar empleo de calidad.
¿Cómo gestionan la competitividad de una planta local en Argentina teniendo en cuenta el costo argentino, sumado a la presión de la economía china en un mercado global sobreabastecido de acero?
Es un desafío para muchas cadenas de valor. La economía y el flujo de capitales tienen que ser abiertos. Tenemos necesidad de importar para poder producir y entregar productos con competitividad, y ahí nos podemos desarrollar sin ningún inconveniente, como lo hemos hecho por más de 80 años. De hecho exportamos, lo que muestra la capacidad de competir en Argentina. A nivel global hay una distorsión generada por China, que tiene más del 50% de la capacidad de acero del mundo. Hay que ser inteligentes en cómo hacer la apertura sin afectar a la cadena de valor local, que tiene que ser competitiva e integrarse al mundo de manera inteligente. Nosotros tomamos decisiones adecuando las instalaciones, incrementando la productividad y reduciendo costos. También a través de un fuerte proceso de inversiones que nos permite mayor competitividad y responder a cuestiones de sustentabilidad y al impacto que generamos. Estamos invirtiendo en energías renovables, haciendo 310 megas por más de US$ 400 millones junto con otra compañía. Hemos invertido en tecnología nueva en nuestras plantas de Villa Constitución y Tablada, y generamos un nuevo ciclo de vida para nuestra planta de materia prima. Estamos tomando decisiones para el presente y el futuro.
Hablaste de energía y agro como dos de los motores de la economía argentina. ¿Cómo están reconfigurando la estrategia para abastecer a estos sectores con demandas específicas?
Estamos trabajando hacia los sectores y dentro de los sectores. Tenemos una gama de productos muy amplia con más de 100 puntos de venta en todo el país, y entregamos productos de valor agregado para ser socios en el desarrollo del proyecto. Buscamos entregar una solución a la necesidad de ellos, estando en tiempo y forma en su cadena de valor. Nosotros mismos somos parte de esas cadenas de valor con inversiones en energía renovable. Inauguramos nuestro primer parque eólico y solar en San Luis de 130 megas, y a principios del año que viene inauguraremos el segundo parque eólico por 180 megas en Olavarría. Estamos invirtiendo en minería con nuestra sociedad ArcelorMittal Mining que acabamos de lanzar, ampliando los negocios para dar soluciones a todo el segmento de negocio y a la vez captar competitividad.
Hay un concepto a nivel global de la compañía, que es “aceros inteligentes para las personas y el planeta”. ¿Qué significa esto y cómo baja al cliente argentino?
Es el propósito de la compañía a nivel global. Aceros inteligentes significa buscar soluciones: aceros más livianos, de mejor performance y prestaciones para industrias de alta exigencia. ¿Por qué para las personas y el planeta? Porque hay un impacto en nuestra actividad y lo estamos minimizando. Vamos a lograr desde el año que viene que el 80% de nuestro consumo de energía venga de fuentes renovables, descarbonizando nuestro producto. Para las personas, porque son el principal activo que tenemos, y también para el medioambiente en las sociedades donde impactamos. Trabajamos fuertemente con la Fundación Acindar, que tiene casi 65 años, en educación y en generar trabajo local.
Tecnología es otro gran tema en agenda. ¿Qué están haciendo a nivel de inversión y cómo están usando la IA a nivel corporativo, más allá del entusiasmo generalizado?
Siempre tratamos de entender cuál es el problema que queremos resolver, dándole a la tecnología una aplicación concreta. Incorporamos tecnología en todos los procesos, pero quiero mencionar uno puntual: la salud y seguridad de nuestras personas. Es un valor innegociable. Desarrollamos un sistema llamado Safety Hub de IA que utiliza las cámaras de las instalaciones para detectar cualquier comportamiento inseguro y levantar una alerta en el momento. Logramos reducir el 80% de los eventos inseguros en la planta, ganando el primer puesto a nivel global en la World Steel Association, y lo estamos exportando al grupo en Brasil y otros países. Trabajamos muy fuerte en el upskilling y reskilling de nuestros equipos para que tomen esa solución y generen más valor con su tiempo. Tenemos 300 personas trabajando todos los viernes una hora para incorporar tecnología en su ámbito laboral y sentirse parte del desarrollo. Obviamente también aplicamos tecnología en producción, análisis de datos, medición de motores y digital twins.
Para que no sea una bajada de “ahora hay que usar esto”, sino que la gente se sienta parte y aprenda.
Ahí aparece el sentido de pertenencia y que la persona sea escuchada. Buscamos que, siendo expertos en lo que hacen, solucionen problemas con tecnología y eso perdure como ventaja competitiva. Todos en la compañía debemos entender que la tecnología potencia la capacidad de generar soluciones.
Entraste a la compañía en 2003 en el programa de Jóvenes Profesionales (JP). ¿Cómo trabajan para atraer y retener talento en este contexto donde las nuevas generaciones desafían a las corporaciones?
Las cosas avanzan rápidamente. Cuando ingresé en 2003, con 23 años, simplemente mandé un currículum desde la Universidad Nacional de Rosario y entré al programa de JP. Tuve la oportunidad de tomar responsabilidades, cambiar cosas y tener protagonismo. La organización te da espacio para traer propuestas y potenciarte como profesional. Hoy somos atractivos porque invertimos en nuestros equipos, en salud y seguridad, y llevamos años con una propuesta de marca empleadora muy fuerte, recibiendo el premio Top Employer. Mostramos que estamos invirtiendo en tecnología para transferir lo que vamos a hacer en el futuro, participando en todas las cadenas de valor de una Argentina que va a crecer. Ese es el gran valor que le podemos mostrar a las nuevas generaciones para que vengan a trabajar con nosotros.