Belén Fernández Subeditora
Granja Tres Arroyos no nació como un gigante industrial. Detrás de una de las mayores compañías avícolas de la Argentina está la familia De Grazia, que durante décadas convirtió un negocio familiar en un grupo integrado que llegó a operar plantas de producción en la Argentina y Uruguay, exportar a más de 60 mercados y procesar alrededor de 760.000 pollos diarios.
Ahora, la empresa que durante años fue la nave insignia del grupo atraviesa su momento más crítico: se presentó en concurso preventivo de acreedores, después de más de un año de crisis financiera, reducción de operaciones y negociaciones con acreedores que no lograron destrabar una salida.
La presentación judicial lleva la crisis directamente al corazón del grupo, que además está integrado por Wade y Avex. Wade, la sociedad utilizada para incorporar los activos de la ex Cresta Roja, había recurrido previamente a la Justicia.
De un negocio familiar a un gigante avícola
La historia de Granja Tres Arroyos está ligada a la familia De Grazia y a Joaquín De Grazia, quien tomó el liderazgo del negocio y avanzó con una estrategia de expansión que transformó a la compañía en un grupo integrado verticalmente.
La propia compañía ubica el inicio formal de Granja Tres Arroyos en 1965, cuando se instaló en su actual ubicación de la calle Tres Arroyos, en el barrio de Caballito. A partir de allí comenzó un proceso de expansión que tuvo como uno de sus principales motores la adquisición de plantas y negocios vinculados a distintos eslabones de la cadena avícola.
La primera gran etapa de crecimiento comenzó en los 80. Adquirió una planta de AB en Recreo, Santa Fe, y al año siguiente sumó una planta de reproductoras Abuelas Cobb en Colón, provincia de Buenos Aires. En 1985, llegó la primera planta de faena, La China, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Un año después sumó el complejo de reproductoras e incubación
El proceso siguió durante los 90 y los 2000, con nuevas instalaciones en Zárate, Capilla del Señor, Santa Elena y otras localidades bonaerenses y entrerrianas. La estrategia fue ampliando el alcance de la compañía desde la genética y la incubación hasta la producción de alimento, la faena y el procesamiento.
En 2007, por ejemplo, el grupo incorporó una planta de procesamiento de fiambres y embutidos en Colón, mientras que en 2008 sumó la planta de faena Pinazo, en Pilar.
La construcción del grupo no terminó allí. En 2012 se sumaron nuevas instalaciones en Gualeguaychú y Capilla del Señor, mientras que en 2014 adquirió la planta de faena Súper, en Concepción del Uruguay.
El salto más significativo de los últimos años llegó con la incorporación de otros jugadores de la industria. En 2018 llegó la integración de Wade, vinculada a los activos de la ex Cresta Roja, y en 2019 se incorporó Avex, en Río Cuarto, Córdoba.
Así, el grupo terminó conformado por tres sociedades principales: Granja Tres Arroyos, Wade y Avex. La expansión permitió que la compañía llegara a contar, en su momento de mayor desarrollo, con ocho plantas de faena y una participación superior al 20% de la producción avícola nacional.
La escala también se reflejó en el negocio externo. Granja Tres Arroyos llegó a exportar a más de 60 mercados y a facturar cerca de US$1.300 millones, según los datos consignados sobre su etapa de mayor expansión.
El grupo que hoy busca reestructurar US$ 350,9 millones
El crecimiento basado en escala y exportaciones quedó bajo presión cuando comenzaron a complicarse algunos de sus principales mercados externos.
Uno de los golpes llegó desde China, que cerró sus importaciones de pollo argentino en 2023 luego del brote de influenza aviar. La reapertura parcial de ese mercado en 2025 no alcanzó para recuperar el flujo anterior y la empresa tuvo que redireccionar parte de sus exportaciones hacia otros destinos.
A partir de fines de 2024 comenzó un proceso de reducción de costos, concentración de operaciones y ajuste de la estructura productiva. Pero la estrategia no logró revertir el deterioro financiero.
El grupo llegó a negociar con sus acreedores una reestructuración por US$ 350,9 millones, que contemplaba quitas de hasta 75%, plazos de pago de hasta siete años, incorporación de nuevos inversores y venta de activos no estratégicos. La propuesta, sin embargo, no logró avanzar.
Solo Granja Tres Arroyos acumula más de 5.700 cheques rechazados por más de $91.800 millones, mientras que su deuda bancaria supera los $32.600 millones. A ese cuadro se agregan ocho pedidos de quiebra que fueron presentados contra la sociedad.
Mientras que a nivel del grupo también se acumularon cheques rechazados en Wade y Avex. Los últimos datos disponibles para esas sociedades mostraban 690 cheques rechazados por unos $7.955 millones en Wade y otros 755 por aproximadamente $7.300 millones en Avex.
En paralelo, la situación comenzó a trasladarse a la operación: hubo retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, reducción temporal de salarios y concentración de la producción. Entre Buenos Aires y Entre Ríos fueron desvinculados unos 1.730 trabajadores, mientras que a fines de agosto se confirmó la paralización transitoria de las plantas de Pilar, Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría.
Hoy, el grupo que la familia De Grazia construyó durante décadas enfrenta una nueva etapa: ordenar sus pasivos bajo la Justicia y definir si logra reestructurar el negocio que durante años fue uno de los grandes jugadores de la industria avícola argentina.