Fernando Heredia Editor
La amistad entre Javier Milei y el nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ya se trasladó al ámbito de la gestión. En el país cafetero están preparando un régimen de promoción de inversiones inspirado en el RIGI argentino para impulsar la economía y, en especial, al sector del Oil & Gas.
Es por eso que la redacción del proyecto recayó en los referentes de esta industria como Luz Stella Murgas, la presidenta de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), quien dialogó con Forbes sobre los detalles y alcances de esta iniciativa.
La especialista en Derecho Tributario con más de 20 años de experiencia en el sector minero-energético y miembro del Comité Ejecutivo de la International Gas Union (IGU), explicó el avance del proyecto, los vínculos con la Argentina y la expectativa de convertir a Colombia en un exportador de GNL. “El mar Caribe es la Guyana del gas”.
¿Cómo surge la idea de crear un régimen de inversiones similar al RIGI?
Desde la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella nosotros, siendo conscientes de la necesidad de que los inversionistas requieren de un programa de esta naturaleza, le presentamos al hoy presidente de la República, la posibilidad de hacer un programa como este por la necesidad de reactivar el sector minero-energético. El presidente, además, ha mostrado mucho reconocimiento de lo que ha sucedido en Argentina en este sector, y nos pareció que él era una persona que podría tener todo el ímpetu para poder defender un programa de esta naturaleza. El presidente ha sido claro y contundente en que quiere reactivar el sector minero-energético porque además es un pilar fundamental para reactivar la economía, llevar desarrollo social a los territorios y por supuesto sanear las finanzas del Estado.
¿En qué estado de avance se encuentra?
Nos hemos reunido con el equipo del Ministerio de Economía de la Argentina y el equipo de KPMG, que fue uno de los creadores del RIGI y también en Colombia nos está ayudando a elaborar el proyecto de ley. También, durante la posesión del presidente Abelardo de la Espriella, el presidente Milei estuvo presente e intercambiamos unas notas diplomáticas donde queremos que ambos régimenes de promoción se conviertan en políticas de buenas prácticas regionales en materia de inversión. Tal vez hacia finales de este año haremos un Foro Argentina-Colombia, donde también podamos compartir las buenas prácticas legislativas y llevar a nuestro Congreso de la República y empresarios a ver cómo Argentina se ha convertido en este caso de éxito regional. Yo creo que, a más tardar en dos semanas, presentaremos oficialmente el proyecto al Gobierno, que tendrá la potestad de hacer ajustes y lo presentará ante el Parlamento.
¿Qué características tiene el esquema para fomentar la inversión?
Es un régimen que busca dar estabilidad y certeza jurídica a los inversionistas. Está pensado para proyectos de gran escala, sectores estratégicos como energía, minería, hidrocarburos, infraestructura y tecnología. Son proyectos de largo plazo que requieren previsibilidad. Hemos considerado que estabilidad jurídica por un tiempo no menor a 30 años. En la última década, en Colombia hemos tenido casi una reforma tributaria por año. Y eso, por supuesto, genera un nivel de incertidumbre en un inversionista. La idea es hacer que Colombia sea mucho más competitiva, porque el government take del sector de hidrocarburos y del sector minería está muy alto frente a la competencia de otros países, inclusive de la región como Argentina, Brasil, Guyana y hasta Venezuela, que seguramente va a tratar también de crear incentivos económicos para atraer inversión.
¿Cuáles son los montos mínimos y los incentivos más relevantes?
El monto mínimo que se exige son 150 millones de dólares y va a exigir que del total del monto comprometido en inversión puedan adelantarse un porcentaje mínimo en los 2 años a partir de la aprobación o de la suscripción del contrato. Estamos valorando en este momento —todavía no lo tenemos definido— una reducción del impuesto a la renta. Es un impuesto que, en la medida en que es excluida de algunas actividades, se trasciende en toda la cadena del sector.
¿Qué expectativas tienen sobre la cantidad de inversiones que pueda traccionar?
La cifra consolidada no la tenemos aún porque estamos en la etapa de modelación con los sectores. Deberíamos tenerlo de aquí a las próximas dos semanas.
Y vinculado más específicamente al sector del Oil & Gas que es el que más conoces. ¿Cuánto podría incrementarse la actividad hidrocarburífera en Colombia a partir de este régimen?
En materia de gas, el potencial está principalmente en la costa atlántica. Tenemos identificado áreas con shale gas que podemos producir a través de la tecnología del fracking, y ahí nuevamente la experiencia argentina en Vaca Muerta y los avances que han tenido son fundamentales. En Colombia llevamos 15 años en una discusión en torno a si desarrollamos o no desarrollamos el fracking. Se adoptó en su momento toda la regulación técnica, operativa, ambiental, se suscribieron contratos otorgando los derechos de exploración y producción de fracking, pero seguimos 15 años en discusión. Entonces este va a ser un proyecto que seguramente también va a apalancar el desarrollo del fracking. Y el resto del potencial de gas está concentrado en el mar Caribe.
¿Tienen una estimación de recursos?
En el del norte al sur del mar Caribe tenemos una estimación de 70 a 100 TCF. En la costa atlántica, podríamos elevar nuestras reservas desde 2 TCF de gas, a 24 TCF de gas, a partir del fracking.
Tengo entendido que en los últimos años Colombia ha venido incrementando sus necesidades de importación energética. ¿Cómo es la situación del país en ese sentido?
Durante cerca de 50 años Colombia abastecía a los usuarios industriales, comerciales, vehículos u hogares con gas natural producido en Colombia. Sin embargo, debido a la declinación natural de los campos maduros de producción y a que no hubo una política pública que dinamizara la actividad exploratoria, todos los indicadores del sector fueron a la baja, entre esos el número de pozos exploratorios perforados, las reservas probadas, el número de contratos suscritos y la producción misma. Y eso es reflejo de que la política pública pues no incentivó ni reactivó este sector, y eso nos llevó a que no repusiéramos las reservas que nos íbamos consumiendo en el tiempo. Claramente pasamos de ser un país autosuficiente en gas, a tener que importar el 31% del gas consumido.
¿El objetivo de este RIGI será volver a ser autosuficientes o también convertirse en exportadores netos?
Seguramente, cuando ya haya abundancia de gas, Colombia va a poder convertirse también en un exportador para mercados internacionales. Yo me atrevería a decir que el mar Caribe es el Guyana del gas. Lo que se necesita es crear un mecanismo de atracción de inversiones que incluya estabilidad y política pública en territorio que nos permita desarrollar ese potencial para recuperar la autosuficiencia. Hoy la única infraestructura a través de la cual podemos exportar gas en un futuro es el gasoducto Antonio Ricaurte, que conecta a Colombia con Venezuela, pero también podemos tener plantas licuefactoras de GNL. Sudamérica tiene una oportunidad única de convertirse en un proveedor global de gas. Europa, Asia, tienen los ojos puestos sobre Sudamérica.