Cómo es el plan nuclear del candidato a liderar la ONU en el que podría participar Argentina
El líder del Organismo Internacional de Energía Atómica se reunió con las autoridades nucleares argentinas para coordinar su rol en el programa ATLAS.

Argentina podría participar de una de las iniciativas nucleares más importantes a escala global. El candidato a ocupar la Secretaría General de la ONU, Rafael Grossi, invitó al país a participar del plan ATLAS para reconvertir el abastecimiento del transporte marítimo.

El argentino que actualmente ocupa el rol de director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) mantuvo una reunión con Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares de la Argentina, de la que también participó Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina.

El encuentro sirvió para repasar los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina y analizar el posible rol del país en un mercado internacional que podría expandirse en los próximos años.

ATLAS pretende funcionar como un marco internacional para facilitar las aplicaciones civiles de la tecnología nuclear en el mar y contempla tanto la propulsión nuclear de buques como las centrales nucleares flotantes.

El rol de Argentina se explica por su experiencia en el campo nuclear donde desarrolló durante décadas capacidades en distintos segmentos, desde el ciclo del combustible hasta el diseño, construcción y operación de reactores y la formación de recursos humanos especializados.

Durante su intervención, Ramos Napoli planteó que Argentina cuenta además con características geográficas que podrían darle un interés específico a ATLAS. El país tiene una extensa plataforma marítima, un litoral austral próximo a los principales pasos interoceánicos del sur, actividad antártica sostenida y una industria naval con experiencia acumulada.

Desde esa perspectiva, el funcionario planteó dos posibles áreas de aplicación. Por un lado, la utilización de propulsión nuclear en el transporte marítimo. Por otro, el uso de instalaciones nucleares flotantes para llevar generación firme a zonas costeras remotas o para abastecer actividades vinculadas con la logística polar.

El interés argentino, de todos modos, no supone que exista actualmente un proyecto concreto para construir buques mercantes nucleares o centrales flotantes. El planteo se encuentra en una etapa de definición de reglas y evaluación de oportunidades tecnológicas e industriales.

El desafío regulatorio

El principal interrogante para que estas tecnologías puedan pasar de proyectos a aplicaciones comerciales no es solamente tecnológico.

Esto obliga a resolver cuestiones que hoy no tienen una respuesta uniforme: cómo se certifica una embarcación nuclear, qué autoridad regula su operación, qué estándares se aplican en los puertos, cómo se establece la responsabilidad ante un incidente y de qué manera se garantizan las salvaguardias internacionales.

La posición argentina es que estos problemas deberían resolverse antes de que la tecnología alcance una etapa de despliegue masivo. Para Ramos Napoli, la previsibilidad regulatoria y la confianza internacional serán condiciones necesarias para que estas tecnologías puedan encontrar un mercado.

Uno de los argumentos detrás del interés por la propulsión nuclear es económico. Los grandes buques mercantes navegan a velocidades relativamente bajas porque incrementar un nudo adicional implica costos crecientes de combustible. Un reactor nuclear, en cambio, ofrece una alta densidad energética y podría permitir velocidades mayores y períodos de operación prolongados sin recargas convencionales de combustible.

La misma lógica se aplica a las denominadas centrales nucleares flotantes. La utilización de reactores modulares pequeños y avanzados podría permitir instalar capacidad de generación sobre plataformas marítimas y llevar electricidad a comunidades costeras, instalaciones industriales o regiones que no cuentan con conexión suficiente a grandes redes eléctricas.

Grossi, en carrera por la ONU

El lanzamiento de ATLAS se produjo en un momento particular para Grossi. El titular del OIEA se encuentra en la recta final de su candidatura para convertirse en secretario general de Naciones Unidas.

El argentino compite por el cargo con la ex canciller de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett y la ex vicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan.

La iniciativa marítima constituye, en ese contexto, una de las nuevas agendas que Grossi busca instalar desde el organismo que dirige. Su argumento es que la expansión de la energía nuclear no se limita a sumar capacidad de generación eléctrica, sino que puede extenderse a sectores como el transporte y las actividades offshore.